— Agencias 13/10/2026
Octubre es el Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, una oportunidad para recordar la importancia de la detección oportuna.
Aunque la mastografía es una de las principales herramientas para identificar posibles alteraciones, existen otras pruebas que pueden complementar la evaluación según la edad, los síntomas y los antecedentes personales y familiares.
¿Por qué es importante detectar el cáncer de mama a tiempo?
El cáncer de mama aparece cuando ciertas células del tejido mamario crecen de manera anormal y pueden formar tumores. En sus primeras etapas, la enfermedad puede no producir síntomas evidentes, por lo que los estudios de detección ayudan a identificar cambios que requieren evaluación.
La detección temprana puede facilitar el diagnóstico y el tratamiento. Sin embargo, ningún estudio descarta por completo la posibilidad de enfermedad y los resultados deben interpretarse de acuerdo con cada caso.
¿A qué edad se recomienda la mastografía?
En México, las recomendaciones sobre la edad de inicio y la frecuencia de las mastografías pueden variar según la guía clínica y el riesgo individual. La NOM-041-SSA2-2011 establece la mastografía de detección cada dos años para mujeres de 40 a 69 años sin síntomas sospechosos, mientras que el Consenso Mexicano sobre Diagnóstico y Tratamiento del Cáncer Mamario actualizado en 2025 recomienda realizarla anualmente a partir de los 40 años en mujeres asintomáticas.
En personas menores de 40 años, los estudios pueden indicarse cuando existen síntomas, antecedentes familiares relevantes o factores que aumentan el riesgo. La decisión debe individualizarse con orientación médica.
6 estudios para evaluar el cáncer de mama
1. Mastografía. Utiliza rayos X de baja dosis para obtener imágenes del tejido mamario. Permite identificar alteraciones como pequeñas masas y determinadas calcificaciones que podrían no detectarse mediante la palpación. Puede emplearse para la detección en personas sin síntomas o con fines diagnósticos cuando existe un hallazgo sospechoso.
2. Exploración clínica mamaria. Consiste en revisar las mamas y las axilas para identificar bultos, cambios en la piel, alteraciones del pezón u otras señales que requieran estudios adicionales.
3. Ultrasonido mamario. Utiliza ondas sonoras para producir imágenes. Ayuda a evaluar masas y a distinguir entre lesiones con contenido líquido y lesiones sólidas. Puede complementar la mastografía en determinadas situaciones, pero no la sustituye automáticamente como método de detección.
4. Resonancia magnética mamaria. Emplea un campo magnético y ondas de radio para obtener imágenes detalladas sin radiación ionizante. Puede recomendarse en personas con riesgo elevado o en circunstancias clínicas específicas.
5. Biopsia. Consiste en obtener una muestra de tejido para analizarla en el laboratorio. Cuando una lesión presenta características sospechosas, permite determinar si existen células cancerosas y contribuye a establecer el diagnóstico.
6. Estudios de imagen complementarios. Según los hallazgos iniciales, el personal médico puede solicitar imágenes diagnósticas adicionales o proyecciones específicas para examinar una zona con mayor detalle. La elección depende de las características de la lesión y de los resultados previos.
No todas las personas necesitan realizarse todas estas pruebas. La selección depende de la valoración clínica y de los resultados obtenidos.
¿Qué cambios requieren atención médica?
Es importante consultar si aparece alguno de los siguientes signos:
Un bulto nuevo en la mama o la axila.
Cambios recientes en el tamaño o la forma de una mama.
Hundimientos, engrosamiento o alteraciones persistentes de la piel.
Enrojecimiento o apariencia similar a la piel de naranja.
Hundimiento reciente del pezón.
Secreción espontánea por el pezón, especialmente si contiene sangre.
Dolor localizado y persistente que no desaparece.
Estos cambios no significan necesariamente que exista cáncer, pero deben evaluarse sin esperar a cumplir determinada edad ni a la siguiente mastografía. Según el caso, el médico puede solicitar una exploración, un ultrasonido, una mastografía diagnóstica u otros estudios.
¿La autoexploración sustituye a la mastografía?
No. Conocer el aspecto y la textura habituales de las mamas puede ayudar a reconocer cambios nuevos, pero la autoexploración no tiene la misma capacidad que los estudios de imagen para identificar ciertas alteraciones que todavía no se pueden palpar.
Por ello, la ausencia de bultos u otros síntomas no elimina la necesidad de realizar los estudios de detección que correspondan a cada persona.
¿Qué significa un resultado anormal?
Una mastografía con hallazgos que requieren seguimiento no significa automáticamente que exista cáncer. Algunas alteraciones corresponden a quistes u otros cambios benignos, mientras que otras necesitan una evaluación más detallada.
El médico puede recomendar comparar imágenes anteriores, repetir determinadas proyecciones, realizar un ultrasonido o, si existe una lesión sospechosa, solicitar una biopsia. Es importante completar los estudios indicados y evitar interpretar los resultados de manera aislada.
¿Cómo prepararse para una mastografía?
Antes del estudio, conviene informar al personal de salud sobre un posible embarazo, la lactancia, los implantes mamarios y cualquier cirugía previa. También es útil llevar los informes y las imágenes de mastografías anteriores.
El día de la cita, se recomienda evitar desodorantes, talcos, cremas o perfumes en las mamas y las axilas, ya que algunos productos pueden interferir con las imágenes.
En México, las personas pueden consultar la disponibilidad de servicios de detección en las unidades de la Secretaría de Salud y en las instituciones de seguridad social correspondientes.
La clave es combinar la detección recomendada para cada edad y nivel de riesgo con la atención oportuna de cualquier cambio en las mamas. La orientación de un profesional de salud permite elegir los estudios adecuados y establecer un seguimiento individualizado.
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