— Agencias 12/10/2026
Un joven de 19 años en Edimburgo, Escocia, recibió un trasplante de tejido testicular que había sido congelado antes de someterse a quimioterapia.
El procedimiento, realizado en agosto de 2026, busca determinar si es posible recuperar la producción de espermatozoides después de un tratamiento que puede provocar infertilidad permanente.
El paciente había conservado una muestra de tejido en 2023, antes de recibir un trasplante de médula ósea para tratar una enfermedad sanguínea grave. Tres años después, los análisis confirmaron que no tenía espermatozoides en el semen, por lo que un equipo del NHS Lothian y de la Universidad de Edimburgo decidió reimplantar parte del tejido preservado.
La técnica representa un avance potencial para niños y adolescentes que deben recibir tratamientos capaces de dañar su fertilidad. A diferencia de los adultos, los menores que todavía no han llegado a la pubertad no producen espermatozoides que puedan congelarse, pero su tejido testicular contiene células precursoras que podrían desarrollarse posteriormente.
El procedimiento consiste en conservar tejido testicular mediante congelación y reimplantarlo años después, con la esperanza de que las células precursoras retomen su actividad y produzcan espermatozoides. El programa de preservación de Edimburgo comenzó en 2015 y forma parte de una iniciativa destinada a ofrecer opciones reproductivas futuras a pacientes jóvenes.
Los investigadores analizarán una parte del tejido implantado después de aproximadamente ocho meses para comprobar si ocurrió la espermatogénesis, el proceso mediante el cual se forman los espermatozoides. También deberán evaluar la seguridad de las células obtenidas y determinar si pueden utilizarse en técnicas de reproducción asistida.
Existe un antecedente prometedor en Bélgica, donde un hombre produjo espermatozoides maduros después de que se reimplantaran fragmentos de tejido testicular congelado durante su infancia. Sin embargo, los espermatozoides obtenidos fueron conservados y no se había informado de un embarazo o nacimiento como resultado de esa experiencia.
Por ahora, el trasplante de tejido testicular criopreservado continúa siendo experimental y no garantiza recuperar la fertilidad. Además, en pacientes con antecedentes de cáncer, es fundamental comprobar que el tejido no contenga células malignas antes de reimplantarlo.
Los especialistas consideran que esta estrategia podría ampliar las opciones de preservación de la fertilidad para pacientes pediátricos que necesitan quimioterapia u otros tratamientos potencialmente dañinos para la función reproductiva. Su aplicación clínica dependerá de los resultados de seguimiento y de futuras investigaciones que confirmen su seguridad y eficacia.
Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX