— Agencias 12/10/2026
Comer refrigerios antes de dormir podría tener consecuencias que van más allá del aumento de peso, ya que este hábito se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades hepáticas.
Un estudio encabezado por investigadores vinculados con la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón analizó información sobre alimentación y estilo de vida de casi 200,000 personas inicialmente sanas, a quienes se les dio seguimiento durante aproximadamente 16 años.
Los resultados mostraron que quienes reportaron comer después de la cena o poco antes de acostarse presentaron un 36 % más de riesgo de desarrollar enfermedad hepática esteatósica y un 28 % más de riesgo de cirrosis, en comparación con quienes no reportaron este hábito.
Estas asociaciones se mantuvieron incluso después de considerar otros factores, como la edad, la diabetes, la actividad física y el índice de masa corporal.
El hígado cumple una función esencial en el procesamiento de los nutrientes. Comer durante la noche podría relacionarse con alteraciones metabólicas, como la obesidad y la resistencia a la insulina, que favorecen la acumulación de grasa en este órgano. Actualmente, la enfermedad conocida anteriormente como hígado graso no alcohólico suele denominarse enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD).
El hepatólogo Robert Wilechansky, autor principal del estudio, señaló que limitar la ingesta de alimentos durante las horas previas al sueño podría ser beneficioso para la salud hepática.
Sin embargo, los resultados no demuestran que comer de noche cause directamente estas enfermedades. Se trató de una investigación observacional basada en información proporcionada por los propios participantes, por lo que no es posible descartar por completo la influencia de otros factores.
Para profundizar en esta relación, los investigadores planean realizar un nuevo estudio que registre directamente los horarios de alimentación y evalúe si comer más temprano produce mejoras en la salud del hígado.
Los hallazgos fueron publicados en la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology.
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