— Agencias 11/10/2026
Se temía que la manifestación convocada este domingo para protestar contra el agua contaminada que se distribuye en la Zona Metropolitana de Guadalajara, Jalisco, podría terminar en represión y así fue; las señales fueron varias la semana previa: al menos dos protestas vecinales espontáneas disipadas con antimotines, un encuentro amargo del gobernador Pablo Lemus con estudiantes del Iteso que lo increparon y lo sacaron a gritos de la universidad, los rumores en redes sociales que buscaban convencer de que la marcha era manipulada por tal o cual partido político.
Hasta la noche del domingo, no había una explicación oficial de lo que ocurrió ni lista oficial de detenidos, lesionados y daños, pero de forma extraoficial y basada en las denuncias de los asistentes, se habla de al menos 29 detenidos durante los enfrentamientos con la Policía Estatal (entre ellos un profesor y seis alumnos de la preparatoria del Iteso).
Además, se reportaron más de 50 heridos atendidos en un puesto de socorro improvisado por los manifestantes, de los cuales, al menos seis requirieron ser trasladados a un hospital. También hay un número indeterminado de personas detenidas arbitrariamente tras la protesta.
Fue quizá la marcha más numerosa convocada por la propia gente de la ciudad en los años recientes; la cifra oficial señala que asistieron alrededor de 5 mil personas, las imágenes sugieren que fueron decenas de miles los que abarrotaron los casi dos kilómetros que hay entre la glorieta de La Minerva y Casa Jalisco, la residencia oficial del gobernador.
Desde las 11 horas miles de personas comenzaron a concentrarse en la emblemática glorieta, quince minutos después los contingentes comenzaron a marchar por los carriles laterales del lado oriente de la avenida López Mateos: niños, adultos mayores muchos jóvenes, mujeres, hombres, personas trans, punks, hipsters, obreros, campesinos, comerciantes, antisionistas, artistas, animalistas (porque las mascotas también beben agua), estudiantes, profesores… un caudal de personas que representan la diversidad de una ciudad enojada porque desde hace meses reciben agua turbia y pestilente al momento de abrir el grifo.
Desde que la convocatoria corrió por redes sociales se incluyeron algunas medidas de autoprotección para tener en cuenta si una situación complicada se presentaba, pero a la hora de marchar la descarga de la furia en los gritos de consignas, la pega de carteles, las pintas y la música parecían haber conjurado la posibilidad de la violencia.
Una hora más tarde, cuando los primeros contingentes llegaron a Casa Jalisco, rodeada con vallas y pocos policías, algunos manifestantes lograron romper el cerco (provocadores, tal vez) y la situación se tornó tensa cuando decenas de antimotines y muchos policías sin equipo se pararon frente a quienes los confrontaban e insultaban sin nada de por medio.
En ese momento algunos de los manifestantes se replegaron, condenaron la violencia, se sentaron en la calle para evitar la represión, pero chispazo llegó en forma de empujones y globos con agua sucia que cayeron sobre los uniformados; los policías comenzaron a abrir pequeños resquicios en el muro que formaban para jalar hacia adentro a algunos manifestantes de la primera línea y arrastrarlos al interior de Casa Jalisco.
Alguien lanzó la primera piedra y pronto hubo chorros de agua, gases lacrimógeno y también piedras para tratar de disolver la manifestación; a varias cuadras de distancia la gente que no había llegado comenzó a enterarse de lo ocurrido y algunos decidieron replegarse a La Minerva, otros decidieron continuar hacia el sitio del conflicto, pero pocos se fueron.
Tras más de tres horas de mojar, gasear y apedrear a quienes los confrontaban, los policías dispersaron la manifestación en Casa Jalisco y comenzaron las detenciones arbitrarias que empiezan a documentarse en redes sociales.
Sin embargo, quienes se replegaron antes a La Minerva habían tomado ya la decisión de marchar hacia Palacio de Gobierno, en el centro tapatío, donde un nutrido contingente mantuvo la protesta pacíficamente hasta entrada la tarde.
Llevan agua a su molino
Tras los hechos en Casa Jalisco, Morena emitió un comunicado en el que expresó su solidaridad con las familias que padecen el problema del agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara y señaló que su protesta es un reclamo legítimo.
Expuso que la represión "nunca debe ser la respuesta ante el descontento social" y agregó que es indispensable avanzar en soluciones de fondo que garanticen agua limpia, potable, de calidad y un abastecimiento suficiente.
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