Diabetes tipo 1: niños y deporte sí son compatibles

— Agencias 11/10/2026

Los niños con diabetes tipo 1 pueden practicar deportes y realizar actividad física de forma segura si cuentan con una adecuada planificación y supervisión.

Así lo explica Thanasis Tziamourtas, investigador de la Universidad de Tesalia, en Grecia, quien destaca que el ejercicio no debe considerarse una actividad prohibida, sino una parte importante del cuidado de estos pacientes.

Según la Federación Internacional de Diabetes, alrededor de 1.9 millones de niños y adolescentes menores de 20 años viven con esta enfermedad en el mundo. Aunque requiere un control constante de la glucosa y administración de insulina, no impide que los menores participen en actividades deportivas junto con sus compañeros.

Además, un metaanálisis publicado en agosto de 2026, que analizó 18 estudios con 569 niños y adolescentes, encontró que las intervenciones basadas en el ejercicio pueden reducir significativamente la hemoglobina glucosilada (HbA1c), un indicador del control de la glucosa a largo plazo.

El ejercicio aporta beneficios físicos y emocionales

Las recomendaciones internacionales sugieren que los niños y adolescentes con diabetes tipo 1 realicen aproximadamente 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa, al igual que el resto de la población infantil.

Entre sus principales beneficios se encuentran:

Mejora de la capacidad cardiorrespiratoria.

Aumento de la fuerza muscular.

Mayor sensibilidad a la insulina.

Mejor composición corporal.

Reducción de factores de riesgo cardiovascular.

Beneficios para la salud emocional y la convivencia social.

La actividad física también ayuda a fortalecer la confianza de los menores y favorece su participación en actividades escolares, recreativas y competitivas.

¿Cómo responde la glucosa durante el deporte?

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune crónica en la que el sistema inmunitario destruye las células beta del páncreas, responsables de producir insulina. Por ello, las personas que la padecen necesitan recibir esta hormona mediante inyecciones o una bomba de infusión.

Durante el ejercicio, los músculos utilizan más glucosa como fuente de energía. En los niños con diabetes tipo 1, esta situación puede provocar una hipoglucemia, especialmente durante actividades aeróbicas prolongadas, como correr, nadar o andar en bicicleta.

Sin embargo, los ejercicios de muy alta intensidad, como los esprints, pueden producir un aumento temporal de la glucosa debido a la liberación de hormonas como la adrenalina.

La respuesta depende de diversos factores, entre ellos la duración e intensidad del esfuerzo, la alimentación previa, la cantidad de insulina activa y los niveles de glucosa antes de comenzar. Por eso, los ajustes de insulina y el consumo de carbohidratos deben individualizarse con el equipo médico.

Medir la glucosa ayuda a prevenir complicaciones

Para reducir los riesgos, es importante revisar los niveles de glucosa antes, durante y después de la actividad física, especialmente cuando el ejercicio es prolongado.

Los sistemas de monitorización continua de glucosa pueden facilitar el seguimiento, ya que permiten observar cómo cambian los niveles durante el entrenamiento.

También se recomienda llevar consigo carbohidratos de absorción rápida, como tabletas de glucosa o bebidas azucaradas, para actuar ante una posible hipoglucemia.

Las precauciones deben continuar después del ejercicio, pues la glucosa puede disminuir varias horas más tarde. Este riesgo merece especial atención cuando la actividad se realiza durante la tarde o la noche.

Por otro lado, cuando la glucosa está muy elevada y existe una concentración importante de cetonas, debe evitarse el ejercicio intenso y seguir las indicaciones del equipo de salud.

Deportistas de élite que viven con diabetes tipo 1

Diversos atletas demuestran que esta condición no impide alcanzar un alto rendimiento deportivo.

Entre ellos se encuentra el tenista alemán Alexander Zverev, diagnosticado con diabetes tipo 1 a los cuatro años. También destacan el nadador estadounidense Gary Hall Jr., ganador de diez medallas olímpicas, y el voleibolista neerlandés Bas van de Goor, campeón olímpico.

Sus trayectorias ilustran que, con educación, planificación y seguimiento médico, es posible practicar deportes de alto nivel pese a vivir con esta enfermedad.

La diabetes no debe impedir que los niños hagan deporte

El objetivo no es restringir la actividad física, sino enseñar a los menores y a sus familias a manejar los cambios de glucosa que pueden producirse durante y después del ejercicio.

La vigilancia de los niveles de azúcar, la disponibilidad de carbohidratos de acción rápida y un plan individualizado de alimentación e insulina son medidas fundamentales para reducir riesgos.

En conclusión, la diabetes tipo 1 requiere cuidados específicos, pero no significa renunciar al deporte. Con el acompañamiento adecuado, los niños pueden disfrutar de sus actividades, mejorar su salud y desarrollar sus capacidades físicas y sociales.

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