— Ricardo Homs 10/10/2026
Detrás del logro que representó para el gobierno de la presidenta Sheinbaum la captura de El Tanque, uno de los delincuentes más buscados, -tanto por México como por Estados Unidos-, nuevamente se vuelve a cerrar el cerco contra Andy a partir de una conversación telefónica, en la que el hermano de Amílcar Olán, -Luís Alberto-, se jacta de ser muy amigo de El Tanque, quien intervino para quitar de en medio a quienes les exigían el pago de “derecho de piso” para dejarles trabajar como proveedores de balasto en las obras ferroviarias del presidente López Obrador.
A los hermanos Olán se les ha vinculado, -en muchos artículos y reportajes periodísticos-, como socios de los hermanos Andy y Bobby López Beltrán en gran variedad de negocios, principalmente como proveedores del gobierno federal.
Si a esto añadimos las múltiples menciones a Andy y a Amílcar a lo largo de las investigaciones por el tema del “huachicol fiscal”, -que es el fraude más grande que se haya cometido en México, calculado en 600 mil millones de pesos-, se percibe la gravedad del problema, pues quienes exigen castigo para los culpables no son las instituciones mexicanas a cargo de la impartición de justicia, -que han permanecido en silencio cómplice ignorando todos los indicios-, sino las norteamericanas.
Pareciera ser que el cerco se cierra y cada vez surgen más pistas de negocios ilícitos en el círculo de los López Beltrán, al mismo tiempo que se perciben indicadores de que la paciencia del gobierno norteamericano se agota por no tener respuesta favorable a sus solicitudes, por parte del gobierno de la presidenta Sheinbaum.
Sin embargo, por alguna extraña razón la presidenta Sheinbaum últimamente parece empeñada en proteger a quienes están cerca del presidente López Obrador y que han aparecido involucrados en varias carpetas de investigación.
Por otra parte, se percibe el interés del expresidente López Obrador, sus hijos y amigos cercanos, de provocar la ruptura oficial de las relaciones con Estados Unidos, con el fin de cerrar la puerta a la colaboración en programas de seguridad pública y combate a la delincuencia que están desarrollando nuestros dos países. De este modo ellos se protegerían de solicitudes de extradición donde pudiesen estar incluidos los cercanos a López Obrador.
En su libro titulado “Pueblo”, que ha sido lanzado hace unos días por el presidente López Obrador rechaza lo que él califica como “intromisión” actual del gobierno norteamericano bajo el argumento del combate al narcotráfico. Critica duramente al embajador norteamericano Ronald Johnson, al que califica como “excitado y entrometido policía” y atribuye fines políticos a la actuación de la DEA, FBI y DEA.
No podemos dejar pasar la redacción de la carta de Andy cuando le retiraron la visa, en la que dirigiéndose al presidente Trump le sugería despedir al canciller Marco Rubio por su actitud “dogmática y canallesca”.
Lo grave es que la actitud mediadora de la presidenta Sheinbaum de hace varios meses, -que le permitió negociar exitosamente con el presidente Trump-, ya se esfumó y lo que hoy vemos son reclamos, que tarde o temprano enfriarán las relaciones de colaboración y afectarán las negociaciones del T-MEC, entre otras posibles consecuencias económicas.
La interferencia creciente del expresidente López Obrador, -para proteger a sus hijos de posibles acciones judiciales de la justicia norteamericana-, presagian graves conflictos con el socio comercial más importante de México, al que destinamos el 83% del total de nuestras exportaciones según las cifras del 2025 dadas a conocer por la Secretaría de Economía.
Además, del total de inversión extranjera directa recibida durante el primer semestre del 2026, -de esa que genera empleos-, el 48.2% provino de Estados Unidos, según cifras de la Secretaría de Economía.
¿México está preparado para un rompimiento con Estados Unidos, que es lo que están provocando López Obrador y su familia para protegerse?
Detrás de López Obrador está un importante sector de la bancada morenista en el Congreso y en el Poder Judicial.
Los intereses personales y familiares del expresidente … ¿Están por encima de los de nuestro país?
Es notoria la existencia de un sector moderado dentro del gobierno federal, que siente la responsabilidad de la encomienda recibida. Sin embargo, poco pueden hacer mientras la presidenta Sheinbaum no defina la línea a seguir.
Lo preocupante es que el riesgo de entrar en conflicto con el gobierno norteamericano podría tener graves repercusiones para el futuro de nuestro país.
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