No Hagas Cosas Buenas… A buscar nuevo comprador

— Enrique Irazoqui Morales 09/10/2026

La lamentable historia reciente de Altos Hornos de México (AHMSA) parece entrar nuevamente en una zona de incertidumbre. Después de años de crisis financiera, parálisis industrial, concurso mercantil, quiebra y varios intentos por encontrar un comprador, la empresa llegó finalmente a una subasta que parecía ofrecer una salida. Sin embargo, la oferta ganadora de 1,400 millones de dólares presentada por CIESA, representada por Arturo Domínguez Arteaga, volvió a poner el futuro de AHMSA en entredicho.

Recapitulando una vez más. El origen de la crisis se remonta a 2019, cuando la situación financiera de AHMSA se agravó después de la venta de Agronitrogenados a Pemex y de las acciones emprendidas que derivaron de esta acción contra su entonces propietario, Alonso Ancira. Es importante recordar en entonces presidente Andrés Manuel López Obrador cargó contra Ancira porque el asunto lo que provocó entre otras cosas la falta de liquidez que terminó provocando la paralización progresiva de las operaciones y una crisis laboral que afectó a miles de trabajadores.

En junio de 2023 AHMSA ingresó al concurso mercantil. La intención inicial era alcanzar un convenio con los acreedores que permitiera evitar la quiebra y mantener con vida a la empresa. Sin embargo, los intentos de conciliación fracasaron. Finalmente, en noviembre de 2024, el juzgado declaró la quiebra de AHMSA, con lo cual comenzó formalmente la etapa de liquidación y venta de sus activos.

A partir de entonces, el síndico tuvo que inventariar y valorar un enorme patrimonio industrial integrado por las plantas siderúrgicas, minas, maquinaria, terrenos y demás activos de AHMSA y Minera del Norte (MINOSA). La estrategia fue buscar una venta conjunta que permitiera conservar el valor de la empresa como unidad productiva, en lugar de desmantelarla y venderla por partes.

El primer intento de subasta, realizado en febrero de 2026, terminó en fracaso. Fue declarado desierto porque el postor no cumplió con los requisitos establecidos, particularmente los relacionados con la garantía de seriedad. El episodio obligó a preparar una nueva subasta.

La segunda convocatoria estableció un precio mínimo de referencia de aproximadamente 1,127 millones de dólares. Fue entonces cuando CIESA sorprendió al presentar una oferta de 1,400 millones de dólares, cifra que superaba ampliamente el mínimo establecido.

La cantidad causó sorpresa porque se trataba de una oferta considerable para una empresa cuya situación y activos han generado enormes dudas durante años. Sin embargo, desde el primer momento surgió un problema fundamental: CIESA no depositó la garantía de seriedad exigida, equivalente a aproximadamente 56.3 millones de dólares, ni acreditó en ese momento documentalmente la disponibilidad inmediata de los recursos. 

Ahí comenzó a cuestionarse la seriedad de la propuesta. Porque en una subasta judicial una cosa es ofrecer 1,400 millones de dólares y otra demostrar que se cuenta con los recursos para pagar esa cantidad.

Ayer CIESA solicitó 90 días adicionales para revisar y auditar la maquinaria, las minas y los demás activos de AHMSA y MINOSA. Lo que hace todavía menos creíble la propuesta, que aunque puede pedirse, no significa que tenga automáticamente derecho a obtenerlo. La Ley de Concursos Mercantiles contempla prórrogas de 90 días en determinados momentos del procedimiento, particularmente durante la etapa de conciliación. Pero AHMSA ya se encuentra en etapa de quiebra, es decir, otra etapa procesal, por lo que sería incorrecto afirmar que CIESA tiene un derecho automático a una prórroga de 90 días con fundamento únicamente en esa disposición.

Además, existe un elemento que deberá valorar cuidadosamente la jueza: CIESA tuvo oportunidades anteriores para conocer los activos. Incluso existen antecedentes de recorridos por las instalaciones desde 2025 y las bases de la subasta contemplaban mecanismos de revisión. Por ello, la pregunta inevitable es por qué un interesado que ofreció 1,400 millones necesita ahora otros tres meses para determinar qué está comprando. En este momento, o bien como un comportamiento hasta esquizofrénico de Arturo Domínguez o tal vez una maniobra orquestada para seguir retrasando la liquidación de los activos de la empresa.

Toca esperar la respuesta de la jueza. Si considera que la revisión adicional es necesaria para proteger el valor de la masa concursal y facilitar una operación viable, podría concederla bajo determinadas condiciones. Pero si concluye que se trata simplemente de una manera de ganar tiempo después de haber presentado la oferta, podría rechazarla.

Así pues, en este momento quedan de dos sopas: si la jueza concede los 90 días y CIESA finalmente demuestra que tiene los recursos y concreta el pago, esos tres meses podrían convertirse en el último capítulo de una larga crisis y abrir la posibilidad de recuperar la actividad industrial de AHMSA.

Pero si CIESA no cumple, la espectacular oferta de 1,400 millones de dólares quedará reducida a una promesa incumplida y AHMSA tendrá que continuar buscando comprador. Me temo que sucederá lo segundo penosamente.

Después de tantos años, la cuestión ya no es cuánto vale AHMSA ni quién puede hacer la oferta más espectacular. La verdadera pregunta es quién está dispuesto y puede demostrar que tiene el dinero para comprarla, si es que en realidad esto puede ser posible.

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