— Agencias 08/10/2026
Una inflación persistente podría aumentar la presión sobre el peso mexicano, mientras se reduce el diferencial entre las tasas de Banxico y la Fed.
El peso mexicano enfrenta presiones adicionales a medida que se reduce el diferencial de tasas entre Banco de México (Banxico) y la Reserva Federal de Estados Unidos, mientras una inflación que no converja al objetivo de 3% podría limitar el margen de maniobra de la política monetaria mexicana.
Especialistas consultados señalaron que nuevas sorpresas al alza en los precios podrían incrementar la presión sobre el tipo de cambio, en un contexto en el que la diferencia entre las tasas de ambos bancos centrales se redujo de 5.5 a 4.5 puntos porcentuales.
Inflación se convierte en un factor para el peso
Pamela Díaz, economista en jefe de BNP Paribas, señaló que si los próximos datos de inflación continúan sorprendiendo al alza y se alejan de una convergencia hacia el 3%, el argumento de mantener una diferencia de tasas con Estados Unidos podría adquirir mayor relevancia para el tipo de cambio.
La inflación anual de México se ubicó en 3.26% en agosto, mientras que la inflación subyacente fue de 3.88%, de acuerdo con los datos disponibles de Banco de México.
La evolución de los precios será relevante para determinar el ritmo con el que Banxico pueda modificar su tasa de referencia y para evaluar los efectos que una menor diferencia de rendimientos pueda tener sobre los activos denominados en pesos.
Diferencial de tasas perdió parte de su soporte
El peso mexicano se depreció 6.38% durante septiembre, después de que la Reserva Federal elevó su tasa de interés y Banxico decidió mantener sin cambios la suya.
El banco central mexicano mantuvo su tasa de referencia en 6.50% en septiembre, mientras la Fed llevó su rango objetivo a 3.75%-4.00%.
La reducción del diferencial disminuye uno de los factores que habían contribuido a sostener el atractivo de los instrumentos mexicanos frente a los estadounidenses.
Las expectativas actuales apuntan a que la Fed podría mantener su tasa en octubre y evaluar otro incremento en diciembre, dependiendo de la evolución de la inflación y otros indicadores económicos.
Banxico no tiene que seguir mecánicamente a la Fed
La gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez Ceja, señaló recientemente que la política monetaria mexicana no tiene que reaccionar de manera mecánica a las decisiones de la Reserva Federal, debido a que las condiciones económicas de ambos países son diferentes.
La postura adquiere relevancia ante la reducción del diferencial de tasas y la necesidad de que Banxico evalúe simultáneamente inflación, actividad económica y condiciones financieras.
Las expectativas de inflación tampoco apuntan todavía al objetivo de 3%. La encuesta de especialistas de septiembre de Banxico ubicó en 3.85% la previsión media de inflación general para el cierre de 2026.
Comercio exterior mantiene un soporte
El peso todavía cuenta con otros factores que pueden amortiguar movimientos adicionales del tipo de cambio.
Pamela Díaz destacó la posición externa de México como uno de esos soportes. Entre enero y mayo de este año, el comercio bilateral entre México y Estados Unidos alcanzó 404,600 millones de dólares, equivalente a alrededor de 16.5% del comercio total estadounidense, de acuerdo con los datos citados por los especialistas.
José Tomás Riveros, Country Manager de Capitaria, señaló que el peso mantiene fundamentos relacionados con la posición comercial de México, aunque el entorno de tasas aumenta la importancia de factores globales para la formación del tipo de cambio.
T-MEC también influye en las expectativas
La relación comercial con Estados Unidos representa otro elemento considerado por los especialistas ante el proceso de renegociación del T-MEC.
Díaz señaló que México conserva ventajas comerciales frente a otras economías, lo que puede contribuir a limitar una depreciación mayor de la moneda.
La especialista consideró posible alcanzar acuerdos parciales que reduzcan algunas presiones arancelarias para México, aunque la evolución de las negociaciones será determinante para conocer su impacto.
Déficit fiscal es otro factor observado
La situación de las finanzas públicas también forma parte de los elementos que los inversionistas consideran al evaluar los riesgos para el peso.
El Paquete Económico 2027 contempla un déficit fiscal de 3.9%, cifra que será seguida por los mercados para determinar la trayectoria de las necesidades financieras del gobierno.
Díaz señaló que las primeras evaluaciones sobre la meta de requerimientos financieros para 2027 han sido relativamente favorables y consideró que esto limita, en el corto plazo, el riesgo de una reducción en la calificación crediticia de México.
Peso enfrenta un escenario con varios factores
La evolución del tipo de cambio dependerá de la interacción entre las tasas de interés, la inflación, las condiciones comerciales y los factores externos.
Una reducción adicional del diferencial entre Banxico y la Fed podría modificar los incentivos para mantener posiciones en activos mexicanos, mientras que una inflación persistentemente elevada podría limitar el margen para reducir las tasas nacionales.
Al mismo tiempo, la posición externa, la relación comercial con Estados Unidos y las condiciones fiscales representan factores que podrían influir en la evolución del peso durante los próximos meses.
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