Sistema glinfático: cómo el cerebro elimina sus desechos durante el sueño

— Agencias 07/10/2026

El cerebro genera sustancias de desecho mientras permanece activo y necesita mecanismos para eliminarlas.

Uno de los sistemas que participa en este proceso es el sistema glinfático, una red que facilita el movimiento de líquidos dentro del cerebro y que parece funcionar de manera especialmente activa durante el sueño profundo.

Los científicos investigan si este mecanismo podría tener relación con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson. Sin embargo, aunque los hallazgos son prometedores, todavía no existen suficientes estudios clínicos para afirmar que mejorar la actividad del sistema glinfático prevenga estas enfermedades.

¿Qué es el sistema glinfático?

El nombre combina los términos glía y sistema linfático. Las células gliales cumplen funciones de soporte y protección para las neuronas, mientras que el sistema linfático del organismo participa en el transporte y eliminación de sustancias.

Durante mucho tiempo existió una duda sobre cómo el cerebro eliminaba sus residuos, debido a que el tejido cerebral no cuenta con vasos linfáticos convencionales dentro de él.

Las investigaciones descubrieron que el líquido puede desplazarse alrededor de los vasos sanguíneos cerebrales y entrar y salir del tejido mediante espacios asociados con las prolongaciones de los astrocitos. Este circuito fue denominado sistema glinfático.

Posteriormente, el descubrimiento de vasos linfáticos en las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal, permitió comprender mejor cómo las sustancias transportadas desde el tejido cerebral podrían continuar su recorrido hacia sistemas de drenaje.

¿Qué relación tiene el sueño con este proceso?

Uno de los aspectos que más interés ha generado es la relación entre el sistema glinfático y el sueño.

Investigaciones experimentales realizadas en animales encontraron que el movimiento de líquido cerebral disminuye considerablemente durante la vigilia y aumenta durante el sueño. En esos mismos estudios, la eliminación de beta-amiloide, una proteína relacionada con la enfermedad de Alzheimer, fue aproximadamente el doble durante el sueño que durante la vigilia.

Otros trabajos han propuesto que los cambios rítmicos de noradrenalina durante el sueño profundo podrían provocar pequeñas variaciones en el diámetro de los vasos sanguíneos cerebrales. Estas contracciones y dilataciones contribuirían a impulsar el movimiento del líquido alrededor de los vasos.

El envejecimiento podría modificar este mecanismo, debido a que los vasos sanguíneos pierden parte de su elasticidad con el paso del tiempo.

¿El sistema glinfático está relacionado con el Alzheimer?

El Alzheimer se caracteriza, entre otros cambios, por la acumulación de beta-amiloide y alteraciones de la proteína tau.

Algunos estudios en animales han observado que las alteraciones en el transporte de líquidos pueden aparecer antes de que se acumulen determinadas proteínas. Esto plantea la posibilidad de que una eliminación deficiente de residuos participe en el desarrollo de ciertas enfermedades neurodegenerativas.

Sin embargo, esto no demuestra que una falla del sistema glinfático sea la causa del Alzheimer.

También se han encontrado asociaciones entre alteraciones de este sistema y enfermedades como Parkinson, migraña, depresión, algunos trastornos psicóticos y deterioro cognitivo después de un accidente cerebrovascular.

La relación podría funcionar en ambos sentidos: una enfermedad podría alterar el sistema de eliminación de residuos, en lugar de que la alteración sea necesariamente la responsable de provocar la enfermedad.

¿Cómo se estudia el sistema glinfático en humanos?

Uno de los principales problemas científicos es que resulta complicado medir directamente este sistema en personas.

Algunas investigaciones utilizan resonancia magnética para observar el desplazamiento del agua y otros líquidos en el cerebro. Sin embargo, existe debate sobre qué tan bien estas mediciones representan realmente la actividad del sistema glinfático.

Otros investigadores han comparado estas técnicas con métodos que utilizan sustancias trazadoras y han encontrado diferencias entre los resultados. Esto significa que todavía se necesitan métodos más precisos para estudiar este mecanismo en seres humanos.

¿Existen tratamientos para estimular el sistema glinfático?

Actualmente existen varias investigaciones experimentales que intentan favorecer el movimiento de líquidos cerebrales o acelerar la eliminación de determinadas proteínas.

Entre las estrategias estudiadas se encuentran:

Luz infrarroja cercana, aplicada mediante dispositivos colocados sobre la cabeza.

Ultrasonido focalizado, en algunos casos combinado con microburbujas.

Técnicas que modifican de manera controlada el diámetro de los vasos sanguíneos.

Dispositivos capaces de estudiar el movimiento de líquidos cerebrales mediante señales eléctricas.

Algunos estudios pequeños han encontrado resultados preliminares interesantes, pero todavía no existe evidencia suficiente para recomendar estas técnicas como tratamientos para prevenir o tratar el Alzheimer, el Parkinson u otras enfermedades neurodegenerativas.

¿Qué papel tiene el ejercicio?

El ejercicio también está siendo estudiado en relación con la circulación de líquidos cerebrales.

Una investigación realizada en adultos que participaron durante 12 semanas en un programa de ciclismo observó cambios compatibles con modificaciones en el movimiento de líquidos dentro del cerebro.

Estos resultados podrían ayudar a explicar algunos de los efectos beneficiosos que la actividad física tiene sobre la salud cerebral. Sin embargo, no demuestran que hacer ejercicio aumente directamente la eliminación de residuos ni que prevenga la demencia.

Aun así, la actividad física regular cuenta con evidencia mucho más sólida para favorecer la salud cardiovascular, metabólica y cerebral que las intervenciones experimentales dirigidas específicamente al sistema glinfático.

¿Dormir de lado ayuda a “limpiar” el cerebro?

En redes sociales se han popularizado recomendaciones que sugieren dormir en determinadas posiciones o realizar ejercicios de respiración para estimular el sistema glinfático.

Hasta ahora, no existe evidencia suficiente en humanos que permita afirmar que dormir de lado o realizar determinadas técnicas respiratorias aumente la eliminación de residuos cerebrales.

Lo que sí cuenta con mayor respaldo es mantener un sueño suficiente y de buena calidad, ya que las alteraciones crónicas del descanso se han relacionado con cambios en diferentes procesos cerebrales, incluido el funcionamiento de los mecanismos de eliminación de sustancias.

¿Podría utilizarse este sistema para prevenir enfermedades?

Esta es una de las preguntas más importantes que todavía estudia la ciencia.

Si futuras investigaciones demuestran que mejorar el funcionamiento del sistema glinfático puede modificar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas, podrían desarrollarse tratamientos dirigidos específicamente a este mecanismo.

Por ahora, sin embargo, no existe una terapia aprobada para “limpiar” el cerebro de beta-amiloide mediante la estimulación del sistema glinfático.

La investigación continúa para determinar qué papel desempeña realmente este sistema en el envejecimiento cerebral y si las alteraciones observadas son una causa, una consecuencia o simplemente un acompañante de determinadas enfermedades.

¿Qué podemos hacer actualmente para cuidar la salud cerebral?

Mientras estas investigaciones avanzan, las estrategias con mayor respaldo siguen siendo las medidas generales para proteger la salud cerebral y cardiovascular: dormir adecuadamente, realizar actividad física de manera regular, controlar factores de riesgo cardiovascular, mantener una alimentación equilibrada y evitar el consumo de tabaco.

El sistema glinfático representa una línea de investigación prometedora, pero todavía es necesario determinar cuánto puede influir realmente en la prevención del deterioro cognitivo y las enfermedades neurodegenerativas.

Por ahora, la mejor conclusión es sencilla: dormir bien y mantener hábitos saludables beneficia al cerebro, pero todavía no puede afirmarse que estos hábitos “limpien” el cerebro y prevengan por sí solos enfermedades como el Alzheimer.

Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX

ver en sitio completo: Sistema glinfático: cómo el cerebro elimina sus desechos durante el sueño