Menos ultraprocesados podrían mejorar los síntomas de depresión

— Agencias 07/10/2026

Modificar la alimentación podría tener efectos que van más allá del peso y la salud cardiovascular. Un pequeño ensayo clínico publicado en JAMA Psychiatry encontró que reducir considerablemente el consumo de alimentos ultraprocesados se relacionó con una mejoría de los síntomas depresivos y, en menor medida, de la ansiedad en adultos con trastorno depresivo mayor.

El estudio fue realizado por investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) y representa uno de los primeros intentos de evaluar experimentalmente qué ocurre con los síntomas de depresión cuando se modifica de manera específica la cantidad de ultraprocesados consumidos.

Los resultados fueron llamativos: los participantes que consiguieron reducir su consumo en más de 85% mostraron una mejoría de moderada a importante en los síntomas depresivos.

Sin embargo, se trata de un estudio piloto con solo 20 participantes, de los cuales 19 completaron la investigación. Por ello, los resultados son prometedores, pero todavía no permiten concluir que eliminar los ultraprocesados sea un tratamiento para la depresión.

¿Qué encontró el estudio?

Los investigadores estudiaron a adultos con trastorno depresivo mayor que además presentaban al menos una alteración metabólica.

Durante el ensayo, los participantes pasaron por periodos en los que mantuvieron su alimentación habitual y otros en los que siguieron una dieta diseñada para reducir considerablemente los alimentos ultraprocesados.

Durante la intervención, la puntuación relacionada con el consumo de estos productos disminuyó de 10.10 a 1.42.

Quienes lograron mantener una reducción superior al 85% presentaron una mejoría considerable en las evaluaciones de depresión. También se observaron cambios favorables en la ansiedad, aunque fueron más modestos.

Un aspecto relevante es que el estudio no se limitó a comparar personas que normalmente comen muchos ultraprocesados con otras que consumen pocos. Los investigadores observaron qué ocurría cuando los propios participantes modificaban de forma importante su alimentación.

¿Qué son los alimentos ultraprocesados?

De acuerdo con la clasificación NOVA, los alimentos ultraprocesados son productos industriales formulados mediante diferentes procesos y con ingredientes y aditivos que buscan mejorar su sabor, textura, apariencia, conservación o practicidad.

Entre ellos pueden encontrarse algunas botanas empaquetadas, bebidas azucaradas, productos de comida rápida, ciertos embutidos, cereales refinados y alimentos listos para consumir.

Es importante aclarar que no todo alimento procesado es ultraprocesado. La clasificación depende del tipo y grado de procesamiento y de los ingredientes utilizados.

Muchos ultraprocesados también pueden contener cantidades elevadas de azúcares, sodio, grasas y calorías, aunque su composición varía considerablemente entre productos.

¿Cómo podrían influir en la salud mental?

Todavía no existe una explicación única.

Una de las hipótesis estudiadas es la inflamación de bajo grado. Determinados patrones alimentarios de baja calidad nutricional se han relacionado con procesos inflamatorios que también han sido investigados en personas con depresión.

Otra posibilidad involucra la microbiota intestinal. Las bacterias que habitan el intestino mantienen una comunicación constante con el sistema nervioso mediante el llamado eje intestino-cerebro.

También se investiga cómo la alimentación puede modificar procesos metabólicos y sustancias relacionadas con la función cerebral y la regulación del estado de ánimo.

Sin embargo, estos mecanismos siguen bajo investigación. El ensayo no demostró que los ultraprocesados alteren directamente la serotonina, la microbiota o algún neurotransmisor específico y que esto provoque depresión.

¿Basta con dejar los ultraprocesados para mejorar la depresión?

No necesariamente.

Los participantes recibieron seguimiento y apoyo durante la intervención, por lo que los resultados no pueden extrapolarse directamente a una persona que simplemente decide eliminar estos productos de su alimentación.

Además, el número de participantes fue muy reducido. Con solo 19 personas que completaron el estudio, es necesario realizar investigaciones mucho más grandes para saber si los resultados pueden reproducirse en diferentes poblaciones.

También será importante determinar si la mejoría observada se debe específicamente a la reducción de ultraprocesados, al aumento de alimentos nutritivos o a otros cambios que acompañaron la intervención.

¿Cómo reducir su consumo de manera práctica?

No es necesario intentar modificar toda la alimentación de un día para otro.

Una estrategia puede consistir en sustituir progresivamente algunos productos ultraprocesados por alimentos frescos o mínimamente procesados, como:

Frutas y verduras.

Legumbres.

Granos integrales.

Huevos.

Pescado y carnes magras.

Frutos secos.

Alimentos preparados en casa.

También puede ser útil revisar las etiquetas y comparar productos antes de comprarlos. En México, los sellos frontales de advertencia pueden ayudar a identificar productos con exceso de determinados nutrientes críticos.

Planificar algunas comidas con anticipación también puede reducir la dependencia de productos listos para consumir cuando existe poco tiempo para cocinar.

¿Puede una alimentación saludable sustituir el tratamiento de la depresión?

No.

Este punto es fundamental porque los participantes del estudio ya tenían un diagnóstico de trastorno depresivo mayor.

Los resultados sugieren que modificar la alimentación podría convertirse en una herramienta complementaria dentro de un tratamiento integral, pero no demuestran que la dieta por sí sola pueda tratar la depresión.

Quienes utilizan medicamentos, psicoterapia u otros tratamientos no deberían suspenderlos ni modificarlos para intentar controlar la enfermedad únicamente mediante cambios alimentarios.

La depresión puede tener diferentes manifestaciones y grados de intensidad, por lo que el tratamiento debe adaptarse a las necesidades de cada persona.

¿Qué significa para México?

El tema resulta especialmente relevante en México, donde los alimentos ultraprocesados forman parte habitual de la alimentación de muchas personas.

Disminuir su consumo y sustituirlos por alimentos con mayor calidad nutricional puede formar parte de una alimentación saludable y podría aportar beneficios adicionales para la salud.

Sin embargo, sería incorrecto afirmar que los ultraprocesados causan depresión o que eliminarlos resolverá el trastorno.

La depresión es una enfermedad multifactorial en la que intervienen factores biológicos, psicológicos, sociales y ambientales. La alimentación puede ser uno de los elementos modificables que contribuyan al bienestar general, pero no constituye por sí sola una solución.

¿Qué podemos concluir?

El ensayo de UCSF aporta una señal interesante: una reducción muy importante del consumo de ultraprocesados se acompañó de una mejoría de los síntomas depresivos y de un cambio más pequeño en la ansiedad.

Pero el tamaño extremadamente reducido de la muestra obliga a interpretar los resultados con cautela.

Por ahora, reducir los ultraprocesados puede considerarse parte de una alimentación saludable, pero no debe presentarse como un tratamiento para la depresión ni como sustituto de la atención profesional.

La investigación futura tendrá que determinar si estos resultados se mantienen en grupos más grandes y, sobre todo, qué cambios específicos de la alimentación pueden contribuir realmente a mejorar la salud mental.

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