— Marco Orozco 07/10/2026
Estudiantes señalan que estos aparatos todavía pueden ser útiles cuando surge alguna emergencia.
Hubo un tiempo en que encontrar un teléfono público en la calle era algo cotidiano. Bastaba con llevar unas monedas para realizar una llamada cuando no se tenía otra alternativa.
Hoy, aquellos aparatos prácticamente desaparecieron de la rutina de los ciudadanos, desplazados por los teléfonos celulares, aunque en distintos puntos de Monclova todavía pueden encontrarse algunos de los llamados teléfonos de monedas.
Algunos permanecen instalados en espacios públicos o zonas de tránsito, mientras otros muestran el paso de los años y el poco uso que reciben. Son parte de un paisaje urbano que poco a poco ha cambiado con la llegada de nuevas tecnologías.
Para muchos ciudadanos, utilizar uno de estos teléfonos ya no representa una opción habitual. La mayoría cuenta actualmente con un teléfono celular que permite realizar llamadas y comunicarse de manera inmediata, sin necesidad de buscar un aparato público.
Sin embargo, estudiantes consideran que estos teléfonos no necesariamente han perdido toda su utilidad.
Aunque reconocen que pueden parecer obsoletos frente a la tecnología actual, comentaron que en más de una ocasión alguno de estos aparatos les ha ayudado, principalmente al considerar que en algún momento una persona puede llegar a necesitar hacer una llamada y no contar con su teléfono celular.

La posibilidad de quedarse sin batería, perder el celular o simplemente encontrarse en una situación en la que no sea posible utilizarlo mantiene vigente, al menos como alternativa, la función de estos aparatos.
La diferencia es que ahora ya no forman parte de la comunicación cotidiana. Su uso quedó reducido a situaciones muy específicas, mientras que para buena parte de las nuevas generaciones se han convertido incluso en objetos poco familiares.
Las calles de Monclova todavía conservan algunos de estos teléfonos, testigos de una época en la que una llamada dependía de unas cuantas monedas y de encontrar uno de estos aparatos.
Hoy, aunque pasan desapercibidos para la mayoría, todavía pueden cumplir una función cuando las opciones habituales de comunicación llegan a fallar.
Más que desaparecer por completo, los teléfonos públicos parecen haberse convertido en un recurso que permanece disponible, aunque cada vez menos utilizado.

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