Migraña: cuándo deja de ser un simple dolor de cabeza

— Agencias 06/10/2026

Un dolor de cabeza que obliga a detener las actividades cotidianas y que se acompaña de náuseas, sensibilidad a la luz o al ruido puede ser mucho más que una cefalea intensa.

Puede tratarse de migraña, un trastorno neurológico que afecta aproximadamente al 12-15 % de la población mundial y que puede interferir considerablemente con el trabajo, los estudios y la vida personal.

Especialistas de la Facultad de Medicina y el Hospital Universitario de la UANL abordaron este problema durante el Simposio del Día Mundial de Acción contra la Migraña, realizado en septiembre de 2026.

Uno de los principales mensajes fue evitar normalizar los episodios recurrentes y, especialmente, recurrir de manera constante a analgésicos sin una valoración médica. El uso excesivo de algunos medicamentos puede terminar favoreciendo la aparición de cefalea por sobreuso de medicamentos, haciendo que los dolores sean cada vez más frecuentes.

La migraña es más que un dolor de cabeza

La migraña es un trastorno neurológico que puede producir episodios de dolor moderado o intenso, frecuentemente de un solo lado de la cabeza.

Durante una crisis también pueden aparecer:

Náuseas o vómitos.

Sensibilidad a la luz.

Intolerancia al ruido.

Alteraciones visuales.

Otros síntomas neurológicos, conocidos como aura, en algunas personas.

Los ataques pueden durar entre 4 y 72 horas, aunque las características varían de una persona a otra.

Además, la migraña no es exclusiva de los adultos. También puede presentarse durante la infancia y la adolescencia, por lo que los dolores de cabeza recurrentes en estas etapas también requieren una valoración adecuada.

¿Cómo se diagnostica?

No existe un análisis de sangre específico que confirme por sí solo la presencia de migraña.

El diagnóstico es principalmente clínico y depende de conocer las características de los episodios: cómo comienza el dolor, cuánto dura, dónde se localiza, qué intensidad alcanza, con qué frecuencia aparece y qué síntomas lo acompañan.

Un registro de los episodios puede ser de gran utilidad. Anotar la fecha, duración, intensidad, síntomas, medicamentos utilizados y posibles desencadenantes permite identificar patrones y facilita la valoración médica.

Los estudios de imagen u otras pruebas pueden ser necesarios cuando existen características atípicas o señales de alarma, pero no todas las personas con migraña requieren estudios adicionales.

No todos los dolores intensos son migraña

Uno de los aspectos más importantes es reconocer cuándo un dolor de cabeza podría indicar algo diferente.

Un dolor que aparece repentinamente y alcanza una intensidad máxima en poco tiempo, especialmente si es completamente distinto a los dolores habituales, requiere atención médica urgente.

También deben considerarse señales de alarma:

Debilidad o pérdida de sensibilidad.

Dificultad para hablar.

Alteraciones visuales persistentes.

Confusión o cambios importantes en el estado de conciencia.

Pérdida significativa del equilibrio.

Un cambio marcado en el patrón habitual de las cefaleas.

Estos síntomas pueden aparecer en diferentes enfermedades neurológicas y no deben atribuirse automáticamente a una migraña conocida.

¿Por qué es más frecuente en mujeres?

La migraña afecta aproximadamente a tres mujeres por cada hombre.

Una de las razones que puede contribuir a esta diferencia son los cambios hormonales. Algunas mujeres presentan ataques relacionados con determinadas etapas del ciclo menstrual.

Sin embargo, los desencadenantes y características de la enfermedad son individuales. Por ello, el tratamiento debe adaptarse a cada paciente y no existe una estrategia única que funcione para todos.

Algunos mitos sobre la migraña

Uno de los errores más comunes es pensar que la migraña es simplemente un dolor de cabeza particularmente fuerte. En realidad, puede involucrar síntomas neurológicos, sensoriales y gastrointestinales.

También es incorrecto asumir que solamente los adultos pueden padecerla o que no existen tratamientos eficaces.

Actualmente existen diferentes opciones para tratar las crisis y prevenir nuevos episodios, dependiendo de la frecuencia, intensidad y características de la enfermedad.

Otro error frecuente es recurrir continuamente a medicamentos de venta libre cada vez que aparece el dolor sin investigar por qué ocurre.

¿Qué tratamientos existen?

El tratamiento de la migraña ha evolucionado considerablemente.

Además de medicamentos tradicionales, existen terapias dirigidas contra mecanismos específicos de la enfermedad. Entre ellas se encuentran los anticuerpos monoclonales y los gepantes relacionados con la vía del CGRP, una molécula que participa en los procesos implicados en la migraña.

También pueden utilizarse determinados medicamentos preventivos, como algunos betabloqueadores, antidepresivos o anticonvulsivos, según las características y necesidades de cada paciente.

Para tratar una crisis aguda existen opciones como triptanes, antiinflamatorios y algunos fármacos dirigidos contra la vía del CGRP.

La elección depende de factores como la frecuencia de los ataques, su intensidad, otros problemas de salud, posibles efectos adversos y la respuesta a tratamientos anteriores.

¿Cuándo se necesita tratamiento preventivo?

No todas las personas con migraña necesitan tomar medicamentos diariamente.

El tratamiento preventivo puede considerarse cuando las crisis son frecuentes, prolongadas, incapacitantes o afectan de manera importante la calidad de vida.

La decisión debe individualizarse con un profesional de la salud. El objetivo no es simplemente soportar cada ataque hasta que desaparezca, sino reducir la frecuencia, intensidad y repercusión de las crisis cuando sea necesario.

El peligro de abusar de los analgésicos

Las personas con migrañas frecuentes pueden entrar en un círculo difícil de romper: aparece el dolor, toman un medicamento, obtienen alivio temporal y vuelven a recurrir a él cuando aparece una nueva crisis.

El problema es que el uso frecuente de determinados medicamentos puede favorecer la cefalea por sobreuso de medicamentos.

Esto no significa que los analgésicos deban evitarse por completo. El problema aparece cuando se utilizan de forma repetida, especialmente sin supervisión, para controlar dolores de cabeza que ocurren con frecuencia.

Si una persona necesita medicamentos para el dolor de cabeza de manera habitual, es recomendable consultar para valorar el diagnóstico y si requiere un tratamiento preventivo.

¿Qué puede desencadenar una migraña?

Los desencadenantes varían considerablemente entre personas.

Entre los factores que algunas personas identifican se encuentran:

Estrés.

Falta o alteraciones del sueño.

Cambios hormonales.

Deshidratación.

Cambios en los horarios habituales.

Determinados alimentos en personas susceptibles.

No todas las personas reaccionan de la misma manera a estos factores. Por eso, eliminar numerosos alimentos de la dieta sin identificar primero una relación clara puede ser innecesario.

Llevar un registro de los episodios durante varias semanas puede ayudar a descubrir patrones individuales.

Los hábitos también forman parte del manejo

El tratamiento no depende exclusivamente de los medicamentos.

Mantener horarios de sueño relativamente regulares, realizar actividad física adecuada, llevar una alimentación equilibrada y aprender estrategias para manejar el estrés puede contribuir al control de las crisis.

Estas medidas no sustituyen el tratamiento médico cuando está indicado, pero pueden formar parte de un abordaje integral.

Además, si la migraña provoca ausencias frecuentes al trabajo o a la escuela, obliga a cancelar actividades o afecta las relaciones personales, esto constituye una razón importante para buscar ayuda profesional.

¿Cuándo acudir al médico?

Es recomendable solicitar una valoración cuando los dolores de cabeza son recurrentes, incapacitantes o comienzan a cambiar de características.

También conviene consultar cuando los medicamentos que anteriormente controlaban las crisis dejan de funcionar o cuando los episodios comienzan a presentarse con mayor frecuencia.

La atención debe ser urgente ante un dolor de aparición súbita y extremadamente intenso o cuando se acompaña de síntomas neurológicos como debilidad, dificultad para hablar, alteraciones visuales persistentes, confusión o pérdida importante del equilibrio.

En estos casos, no es recomendable asumir que se trata simplemente de otra crisis de migraña.

La migraña puede tratarse

La migraña puede tener un impacto importante en la calidad de vida, pero no significa que una persona tenga que acostumbrarse a vivir con dolor.

Los avances en su tratamiento han ampliado las alternativas disponibles, tanto para controlar las crisis como para reducir su frecuencia.

Reconocer el tipo de dolor, identificar posibles desencadenantes, detectar señales de alarma, evitar el uso excesivo de analgésicos y recibir un tratamiento individualizado puede ayudar a recuperar actividades que muchas personas terminan limitando por las migrañas.

Un dolor de cabeza recurrente e incapacitante merece una valoración médica, no simplemente ser soportado.

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