9 hábitos cotidianos que pueden aumentar el estrés

— Agencias 06/10/2026

El estrés forma parte de la vida diaria, pero determinados hábitos pueden favorecer que se mantenga durante periodos prolongados o dificultar la recuperación.

El uso constante del teléfono, dormir poco, trabajar sin pausas o recurrir a ciertas conductas para afrontar las emociones pueden aumentar la carga mental y afectar el sueño, el estado de ánimo y el rendimiento.

No todos estos hábitos provocan estrés por sí mismos ni afectan de la misma manera a todas las personas, pero reconocerlos puede ayudar a realizar cambios sencillos.

1. Revisar las redes sociales desde que despiertas

Comenzar el día revisando redes sociales puede exponer rápidamente a una gran cantidad de información, noticias, mensajes y comparaciones sociales.

El uso excesivo de estas plataformas se ha relacionado en algunos estudios con problemas de sueño, ansiedad y bienestar emocional, aunque la relación es compleja y no significa que las redes sociales sean la causa directa de estos problemas.

Una estrategia útil es establecer momentos específicos para revisar el teléfono y evitar que sea lo primero y lo último que se consulta durante el día.

2. Consumir demasiada cafeína

La cafeína puede aumentar el estado de alerta y mejorar temporalmente la concentración, pero consumir cantidades elevadas puede provocar nerviosismo, temblor, palpitaciones, irritabilidad o dificultad para dormir en algunas personas.

Además, tomar café u otras bebidas con cafeína demasiado tarde puede afectar el descanso nocturno y generar un círculo de cansancio y mayor consumo de estimulantes al día siguiente.

No es necesario eliminar el café para reducir el estrés. Lo importante es moderar su consumo y evitarlo cerca de la hora de dormir si afecta el sueño.

3. Dormir poco por quedarse despierto frente a las pantallas

Ver series, utilizar redes sociales o trabajar hasta altas horas puede reducir el tiempo disponible para dormir.

La exposición a luz durante la noche y, sobre todo, la actividad estimulante que acompaña al uso de dispositivos pueden dificultar la preparación del organismo para el sueño.

Dormir de manera insuficiente afecta la atención, memoria, regulación emocional y capacidad para afrontar el estrés.

Mantener horarios regulares y establecer una rutina tranquila antes de acostarse puede favorecer un mejor descanso.

4. Sentir que debes responder inmediatamente todos los mensajes

Las notificaciones constantes pueden crear la sensación de que siempre existe algo pendiente.

Esta hiperconectividad puede dificultar la separación entre el trabajo y la vida personal, especialmente cuando se mantienen conversaciones laborales fuera del horario correspondiente.

Silenciar notificaciones innecesarias, establecer horarios para revisar mensajes y evitar el teléfono durante determinados momentos del día puede ayudar a recuperar sensación de control.

5. Basar la alimentación en productos ultraprocesados

Una alimentación con gran cantidad de productos ultraprocesados suele aportar más azúcares añadidos, sodio y grasas saturadas, además de menos fibra y micronutrientes que una dieta basada principalmente en alimentos poco procesados.

La calidad de la alimentación se relaciona con la salud física y también puede influir en el bienestar psicológico. Sin embargo, no puede afirmarse que la comida ultraprocesada sea una causa directa de los trastornos de ansiedad.

Priorizar verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, proteínas y grasas saludables puede contribuir a una alimentación más equilibrada.

6. Revisar constantemente las finanzas

Consultar repetidamente las cuentas bancarias, inversiones o gastos puede convertirse en una fuente adicional de preocupación, especialmente cuando existe incertidumbre económica.

La ansiedad financiera puede hacer que una persona permanezca pendiente de sus recursos durante buena parte del día.

Una alternativa es establecer un presupuesto y momentos concretos para revisar las finanzas, en lugar de hacerlo compulsivamente. Cuando las preocupaciones económicas son importantes, también puede ser útil buscar asesoría financiera.

7. Convertir el exceso de trabajo en una virtud

Trabajar durante muchas horas sin pausas no necesariamente significa ser más productivo.

La falta de descanso puede favorecer fatiga, dificultades de concentración, irritabilidad y errores, además de reducir el tiempo disponible para dormir, hacer ejercicio y mantener relaciones personales.

Realizar pausas durante la jornada, establecer límites laborales y reservar tiempo para actividades fuera del trabajo puede favorecer un rendimiento más sostenible.

8. Comprar para afrontar emociones negativas

Las compras impulsivas pueden proporcionar una sensación temporal de satisfacción o alivio, pero cuando se utilizan repetidamente para manejar tristeza, ansiedad o frustración pueden convertirse en un problema.

Además, si generan deudas, culpa o preocupación económica, terminan añadiendo otra fuente de estrés.

Antes de realizar una compra no esencial puede ser útil esperar, preguntarse si realmente se necesita y reconocer qué emoción está impulsando la decisión.

Si las compras son difíciles de controlar y provocan consecuencias importantes, puede ser recomendable buscar apoyo profesional.

9. Encadenar videollamadas sin descansos

Las reuniones virtuales prolongadas pueden resultar mentalmente agotadoras, especialmente cuando se suceden durante varias horas.

El cansancio puede estar relacionado con la necesidad de mantener atención constante, procesar información a través de la pantalla y adaptarse continuamente a diferentes conversaciones.

Siempre que sea posible, reducir la duración de las reuniones, dejar espacios entre ellas y alternarlas con tareas que no requieran videollamadas puede ayudar a disminuir la fatiga.

Apagar la cámara en determinados momentos también puede ser útil dependiendo del contexto, aunque no necesariamente elimina por completo la carga mental.

¿Cómo reducir el estrés cotidiano?

No es necesario cambiar todos los hábitos de una sola vez. Algunas medidas sencillas pueden marcar una diferencia:

Dormir suficiente y mantener horarios relativamente regulares.

Limitar la cafeína si afecta el sueño o provoca nerviosismo.

Establecer periodos sin teléfono ni redes sociales.

Hacer pausas durante el trabajo.

Mantener actividad física regular.

Llevar una alimentación variada.

Reservar tiempo para actividades placenteras y relaciones personales.

Establecer límites entre el trabajo y la vida personal.

El objetivo no es eliminar por completo el estrés, algo imposible en la vida cotidiana, sino evitar que se convierta en un estado permanente y favorecer una recuperación adecuada.

Si la ansiedad, el insomnio, la irritabilidad o el agotamiento persisten y comienzan a interferir con las actividades diarias, es recomendable consultar a un profesional de la salud.

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