— Marco Orozco 06/10/2026
El recinto que concentró parte de la vida sindical acerera hoy muestra deterioro, saqueo y señales de ocupación.
MONCLOVA, COAH.- Lo que alguna vez fue uno de los principales espacios de organización de los trabajadores de Altos Hornos de México hoy permanece convertido en un inmueble deteriorado, con basura, escombro, estructuras destruidas y señales de que el lugar ha sido utilizado como refugio.
La sede de la Sección 147 del sindicato minero, ligada históricamente a los trabajadores de la Planta Uno de AHMSA, conserva en uno de sus muros el emblema que identifica al gremio y a la actividad siderúrgica que durante décadas marcó el ritmo económico y social de Monclova.
Pero el contraste con las condiciones actuales es evidente.

Un recorrido fotográfico por el interior del inmueble muestra el antiguo auditorio con sus butacas verdes, el escenario y el distintivo de la Sección 147 todavía visibles, aunque rodeados por polvo, basura y restos de materiales.
En otras áreas, el deterioro es mayor. Hay pisos de madera prácticamente desmontados, vigas expuestas, habitaciones utilizadas para acumular basura, cajas, bolsas, recipientes y diferentes objetos abandonados.

También se observan espacios improvisados que sugieren que personas han utilizado algunas zonas del edificio para permanecer temporalmente. Un carrete de cable colocado como mesa contiene encendedores, vasos desechables, recipientes y otros objetos de uso cotidiano, mientras en otros puntos aparecen ropa, botellas, bolsas y residuos domésticos.
Las condiciones actuales no son nuevas. Desde 2024 ya se habían reportado robos, vandalismo y falta de vigilancia en el inmueble, además de la ausencia de energía eléctrica y mantenimiento. En aquella ocasión, dirigentes sindicales señalaron que el edificio había sido saqueado y que incluso se habían encontrado indicios de fuego en su interior.

La situación llegó a otro punto en junio de 2025, cuando se registró un incendio dentro de las instalaciones. De acuerdo con declaraciones del entonces secretario general de la Sección 147, Néstor Alejandro Torres Terrazas, personas que ingresaban al inmueble encendían fogatas utilizando madera, basura y otros materiales que permanecían en el lugar.
El deterioro también ha sido observado en estudios recientes sobre la transformación de Monclova después de la paralización de AHMSA. Una investigación publicada en la Revista Mexicana de Sociología documentó el abandono de los locales sindicales de las secciones 147 y 288 como parte de las consecuencias sociales y laborales provocadas por el cierre de la siderúrgica.

El contraste adquiere mayor dimensión al recordar el peso que llegó a tener la Sección 147. Durante las décadas de mayor actividad de AHMSA, la organización representaba a miles de trabajadores de la Planta Uno. Documentos históricos señalan que a comienzos de los años ochenta alrededor de 12 mil 500 trabajadores de base y mil 500 de confianza estaban vinculados a esa planta y a la sección sindical.
El recinto fue durante años punto de reunión para asambleas, decisiones sindicales y actividades relacionadas con la vida de los trabajadores acereros. La propia historia de la Sección 147 estuvo ligada a movimientos y discusiones que trascendieron el ámbito laboral y tuvieron impacto en la vida social y política de Monclova.
Hoy, aquellos espacios de reunión aparecen vacíos y deteriorados.

Las butacas permanecen en el auditorio, pero ya no frente a una asamblea de trabajadores. El mural que representa la industria acerera continúa en la pared, mientras debajo de él se acumulan polvo y escombro.
En otras áreas, el mobiliario prácticamente desapareció y los restos de objetos personales, basura y materiales abandonados evidencian el deterioro acumulado.
Más que una fotografía del abandono de un edificio, las condiciones de la Sección 147 muestran una de las caras visibles de la transformación que dejó la crisis de AHMSA en Monclova: un espacio que durante décadas estuvo asociado con el trabajo, la organización y la identidad obrera, ahora permanece expuesto al deterioro y a la ocupación irregular.

La situación plantea además preguntas sobre el futuro del inmueble, las condiciones legales bajo las que permanece, quién tiene actualmente la responsabilidad de su conservación y qué medidas existen para evitar que continúe deteriorándose o sea utilizado como refugio.
Mientras esas respuestas permanecen pendientes, el antiguo recinto sindical conserva en sus paredes, en sus butacas y en su emblemático número 147 la memoria de una etapa industrial que para Monclova parece cada vez más lejana.



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