— Ma. del Pilar García Pacheco 06/10/2026
Sigo retrasando el relato de mi cumpleaños, que para una servidora es muy importante compartir; pero considero de mayor trascendencia para la comunidad: Reflexionar acerca de lo que le está pasando a la adolescencia, no solo en el mundo, en nuestro país, en nuestro estado, en nuestras familias.
Los padres que hemos tenido hijos adolescentes sabemos lo que es esa etapa, así como los maestros, que están a cargo de los grados de secundaria, sobre todo.
Decía mi hija Ma. Alejandra. “¡Mamá! ¡Tú en tu premenopausia y yo en mi preadolescencia, y ya esta casa está de locos!” --- Y era verdad… puros pleitos… Si eso sucede en casa, imaginen en el salón de clases.
Como sociedad tenemos una gran tarea. Con nuestros niños y jóvenes. Lo que se ha observado en los eventos violentos ocurridos recientemente, no solo en la ciudad hermana de Torreón, Coahuila, sino también en los diferentes planteles educativos a nivel secundaria en México, inicia como pleitos comunes que en un contexto normal se pudieran resolver mediante el diálogo o quedarían en un disgusto pasajero, pero se tornan trágicos cuando alguien escala las diferencias verbales a un nivel físico.
Por otra parte, las comunidades virtuales de la machósfera manipulan las mentes débiles de los adolescentes para que, en caso de rencor, pasen un conflicto del discurso a hechos extremadamente violentos con resultados letales.
La lección de todos estos lamentables episodios es que ya no se puede hablar de casos aislados, sino de una crisis de salud mental entre adolescentes que se manifiesta lo mismo en pequeñas localidades que en las grandes metrópolis.
Vamos por partes: ¿Qué es la adolescencia?
El término adolescente aparece en el idioma español a mediados del siglo XV, proveniente del latín adolescens o adulescens, participio activo del verbo adolecere, que equivale a crecer, robustecer. La adolescencia es principalmente una época de cambios. Es la etapa que marca el proceso de transformación del niño en adulto.
Para Ma. Alejandra Loya, joven ingeniera que ya fue adolescente, afirma que: La adolescencia es la etapa de la vida en donde se empieza a formar el ser humano a través del cuestionamiento interno y del mundo. Donde la persona se enfrenta al hecho de que ya no se es un niño, y los conceptos adoptados en la infancia se dejan de aplicar en su vida, pues el mundo le pide salir a experimentar fuera de la protección del hogar para iniciar su madurez hacia la vida adulta”. Para la Maestra en Desarrollo Comunitario, Ma. Fernanda Loya, quien también fue adolescente: Dice que la adolescencia es el proceso de transición de la infancia hacia la adultez, en donde interna y externamente comienzas a experimentar cambios que te llevan a convertirte en el adulto que vas decidiendo ser.
¿Qué niño soporta la violencia en su casa?, ¿la separación de sus padres?, ¿la soledad?, y luego ¿si son vulnerados con diversos tipos de abusos y en su propia casa? Los niños no piden venir al mundo, nosotros los traemos y ¿para qué?
Nuestra misión como padres es hacer de un niño, una niña, personas sanas, felices, que encuentren su proyecto de vida, para que se desarrollen con éxito. La etapa de la adolescencia es una de las más críticas. Con sus ansiedades, los maestros reciben a sus alumnos adolescentes y se enfrentan a situaciones de bajo rendimiento escolar, bullying, adicciones, trastornos alimenticios, además de los psicológicos.
Según la Dra. y docente Marisol García Pacheco, los maestros cada vez están más indefensos. No solo tienen que cumplir con los programas educativos, también tienen que tratar la problemática del alumno, que llega con una situación muy complicada.
Los padres muchas veces con situaciones económicas difíciles, y ambos trabajando, nadie puede educar o estar con sus hijos, haciendo las tareas. O los dejan solos, o los dejan con los abuelos. ¿Qué autoridad puede tener un adulto mayor, que ya está cansado y no tiene la misma energía ni la responsabilidad de educar o corregir a sus nietos?
A todo esto, sumemos el contexto inseguro en el que vive la sociedad mexicana. Por más que el gobierno se esmere con políticas escolares, de evitar celulares en clase y el proyecto del Manejo de las Emociones, lucha contra otro reto: “La invasión de las redes sociales”, que además de competir entre sí en cómo impactar más, quieren asegurar más seguidores. ¿Qué hacen los adolescentes en sus tiempos libres? ¿A quiénes siguen en TikTok? ¿Qué plataforma es la que está manejando sus mentes?
Urge atender a nuestros niños y adolescentes; definitivamente, la responsabilidad recae en los padres de familia, a quienes les preguntamos: "¿Qué clase de niños están enviando los padres a la escuela?". Es necesario que los padres también trabajen su salud mental.
Al respecto, me encontré con la siguiente información: «México carece de suficientes expertos en salud mental adolescente». Los padecimientos recurrentes en jóvenes entre 10 y 19 años son trastorno de ansiedad, conducta suicida, déficit de atención, uso de sustancias y depresión. México, con alrededor de 131.74 millones de habitantes, cuenta con 39 millones de personas de menos de 18 años; 22 millones son adolescentes entre 10 y 19 años; hacen falta especialistas en salud mental para ese sector de la población.
Erika Rivero Espinosa, del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM. Concluyó que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las condiciones de pobreza, violencia y falta de oportunidades durante la infancia y adolescencia aumentan la probabilidad de desarrollar trastornos, que producen grandes costos a las familias. Y a la sociedad en general, como los recién vividos en nuestro Estado.
Es necesario estar en casa con nuestros adolescentes. Ellos quieren más libertad; en ese contexto hay que estar presentes. Lo que necesitan es: “Presencia, convivencia, comunicación, juego, poner límites, alentarlos, animarlos, para cuando les sucedan cosas y se frustren, acompañarles y ayudarles a manejar esos procesos que se presentan en la vida”.
Me despido con el pensamiento del filósofo Fernando Savater en su libro “Ética sobre Amador”. Nos dice que los seres humanos estamos decidiendo todo el tiempo. Aprendamos a reflexionar sobre nuestras acciones; hay que cuestionarse: ¡¿Qué es mejor para nuestra vida?!
El otro es otro tú. Cuando le hacemos daño a alguien, nos lo estamos haciendo a nosotros mismos. Somos socios unos con otros; la sociedad es una gran empresa. Hay que ponernos en el lugar del otro.
Solo otro ser humano nos puede dar humanidad. …. Las redes sociales, TikTok, la inteligencia artificial, ninguna de estas plataformas nos reconocen como humanos- No vivimos en la eternidad, vivimos en el tiempo. Si decidimos ser buenos en la vida, entendamos que seremos más buenos para nosotros.
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