7 fenómenos mentales extraños que pueden tener causas neurológicas o psiquiátricas

— Agencias 05/10/2026

La mente puede producir experiencias que parecen difíciles de explicar: ver imágenes que no existen, percibir objetos con un tamaño diferente al real o mantener una creencia que permanece incluso frente a evidencias que la contradicen.

Aunque pueden parecer similares, estos fenómenos no son lo mismo. Una distorsión perceptiva modifica la manera en que el cerebro interpreta un estímulo que sí existe; una alucinación ocurre cuando se percibe algo sin que haya un estímulo externo que lo provoque; mientras que un delirio consiste en una creencia fija que persiste pese a la evidencia en contra.

Reconocer estas diferencias es importante porque cada manifestación puede tener causas y tratamientos diferentes.

1. Síndrome de Charles Bonnet: ver imágenes sin perder la realidad

El síndrome de Charles Bonnet puede presentarse en personas con una pérdida importante de la visión. Quienes lo experimentan pueden observar figuras humanas, animales, patrones u otras imágenes complejas que en realidad no están presentes.

Una característica fundamental es que la persona conserva la conciencia de que esas imágenes no son reales.

Se cree que la reducción de los estímulos visuales puede favorecer una actividad espontánea en las regiones cerebrales encargadas de procesar la visión, que posteriormente es interpretada como una imagen.

Aunque las alucinaciones visuales pueden ser llamativas, por sí solas no significan que exista una enfermedad psiquiátrica. La evaluación médica debe descartar otras causas, como enfermedades neurológicas, epilepsia, efectos de medicamentos o determinados tipos de demencia.

2. Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas: cuando cambia la percepción

En este síndrome no necesariamente se ven cosas inexistentes. Lo que ocurre es una alteración de la percepción.

Una persona puede sentir que un objeto está mucho más cerca o más lejos de lo que realmente está, percibir que una habitación cambió de tamaño o experimentar que alguna parte de su cuerpo parece más grande o más pequeña.

También pueden producirse alteraciones en la percepción del tiempo.

El punto clave es que los objetos y el cuerpo existen, pero la manera en que el cerebro procesa su tamaño, distancia o duración se encuentra temporalmente modificada.

Entre las causas relacionadas con este síndrome se encuentran la migraña y la epilepsia, aunque también puede aparecer asociado con infecciones, lesiones cerebrales o determinados medicamentos.

3. Licantropía clínica: creer que el cuerpo se está transformando

La licantropía clínica es un fenómeno delirante extremadamente poco frecuente en el que una persona está convencida de que se está transformando o ya se ha convertido en un animal, tradicionalmente un lobo.

A diferencia de una distorsión perceptiva, no se trata simplemente de sentir que una parte del cuerpo cambió de tamaño o aspecto. El elemento central es una creencia fija sobre la propia identidad o transformación corporal.

Los casos descritos en la literatura se han relacionado con trastornos como esquizofrenia, depresión psicótica y trastorno bipolar, entre otras enfermedades.

Se trata de una experiencia que la persona no elige ni puede eliminar simplemente mediante la voluntad.

4. Síndrome de Cotard: creer que se está muerto o que ya no existe

El síndrome de Cotard, también conocido como delirio nihilista, puede llevar a una persona a estar convencida de que está muerta, de que no existe o de que alguno de sus órganos ha desaparecido.

Este fenómeno se ha observado principalmente en personas con depresión, aunque también puede aparecer asociado con esquizofrenia, demencia y algunas enfermedades neurológicas.

Debido a la variedad de posibles causas, identificar este tipo de creencias requiere una evaluación médica y de salud mental completa.

5. Síndrome de Capgras: creer que alguien cercano fue reemplazado

En el síndrome de Capgras, la persona puede reconocer físicamente a alguien cercano, pero al mismo tiempo estar convencida de que esa persona es un impostor idéntico.

Una de las explicaciones propuestas es una alteración en la conexión entre las regiones cerebrales encargadas del reconocimiento facial y aquellas relacionadas con la respuesta emocional asociada a una persona familiar.

El síndrome puede aparecer en enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer o la demencia con cuerpos de Lewy, además de lesiones cerebrales y algunas enfermedades psiquiátricas.

Por ello, creer que un familiar fue reemplazado no debe interpretarse simplemente como un problema de convivencia o una conducta voluntaria. Puede ser una manifestación de una condición médica que requiere valoración profesional.

6. Síndrome de Otelo: celos que se convierten en una creencia delirante

El síndrome de Otelo consiste en una convicción persistente e infundada de que la pareja está siendo infiel.

A diferencia de los celos habituales, la creencia puede mantenerse incluso cuando existen evidencias que la contradicen y puede llegar a interferir considerablemente con la vida cotidiana y las relaciones personales.

Una revisión de casos identificó 73 pacientes descritos en la literatura médica entre 1983 y 2023. En 25 de ellos se documentaron episodios de violencia.

Sin embargo, esta cifra no representa el riesgo de violencia de todas las personas con este síndrome, ya que proviene de casos clínicos seleccionados. Generalizarla sería incorrecto y puede contribuir a estigmatizar a quienes presentan trastornos delirantes.

El hallazgo sí destaca la importancia de identificar estos casos y proporcionar atención especializada, incluyendo medidas de seguridad cuando sean necesarias.

7. Infestación delirante: la sensación de tener organismos bajo la piel

La infestación delirante, también conocida como parasitosis delirante, ocurre cuando una persona está convencida de que insectos, gusanos u otros organismos viven sobre o debajo de su piel, pese a que no existe evidencia de una infestación.

Antes de establecer un diagnóstico psiquiátrico, los médicos deben descartar otras posibilidades. Entre ellas se encuentran infecciones, alteraciones tiroideas, deficiencias vitamínicas y consumo de determinadas sustancias o medicamentos.

Por esta razón, el tratamiento depende de la causa identificada y no debe basarse únicamente en asumir que se trata de un problema psicológico.

¿Cuándo es importante consultar a un médico?

Experimentar alguno de estos fenómenos de manera aislada no permite establecer un diagnóstico. La evaluación debe considerar los antecedentes médicos, medicamentos, consumo de sustancias, síntomas neurológicos y estado de salud mental de cada persona.

Sin embargo, existen señales que justifican una valoración profesional, como:

Ver figuras o imágenes que otras personas no perciben.

Experimentar cambios persistentes en el tamaño o la forma de objetos o partes del cuerpo.

Tener sensaciones físicas persistentes sin una explicación médica evidente.

Mantener creencias firmes que generan angustia o afectan las relaciones personales.

Presentar cambios repentinos en la percepción o el comportamiento.

La aparición súbita de estos síntomas merece especial atención, particularmente en personas mayores o con antecedentes de pérdida visual, enfermedades neurológicas o trastornos de salud mental.

Si además existe confusión, desorientación, dificultad para reconocer personas o lugares, o riesgo para la propia seguridad o la de alguien más, es necesario buscar atención médica de manera urgente.

Experiencias extrañas no siempre significan lo mismo

Alucinaciones, distorsiones perceptivas y delirios pueden parecer similares desde fuera, pero representan fenómenos diferentes. Entender esta distinción permite evitar diagnósticos apresurados y buscar la evaluación adecuada.

Ante una experiencia nueva, persistente o preocupante, no es necesario esperar a tener certeza de que existe una enfermedad: la duda también es una razón válida para consultar a un profesional de la salud.

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