¿Por qué algunas enfermedades relacionadas con el dolor son más frecuentes en mujeres?

— Agencias 02/10/2026

La endometriosis, la fibromialgia, el síndrome de intestino irritable y la migraña son algunas de las enfermedades relacionadas con el dolor que afectan con mayor frecuencia a las mujeres.

Una revisión publicada en Science analiza las posibles bases biológicas de estas diferencias y señala que no existe una sola explicación. Las hormonas sexuales, el sistema inmunitario, el sistema nervioso, la genética y la microbiota intestinal pueden interactuar entre sí y modificar la forma en que se percibe y procesa el dolor.

Las hormonas pueden modificar la sensibilidad al dolor

Una de las diferencias comienza a hacerse evidente después de la pubertad, etapa en la que aumentan y fluctúan las hormonas sexuales.

Los estrógenos y la progesterona no solo participan en el ciclo menstrual. También actúan sobre el cerebro, la médula espinal, el sistema inmunitario y otros tejidos involucrados en la percepción del dolor.

Dependiendo del contexto biológico, estos cambios hormonales pueden modificar la sensibilidad de las vías nerviosas que transmiten las señales dolorosas. Por ello, algunas enfermedades pueden presentar variaciones en sus síntomas relacionadas con el ciclo menstrual, el embarazo, el posparto o la menopausia.

Sin embargo, los estrógenos no tienen un efecto uniforme sobre el dolor: su influencia puede variar según el tejido, la enfermedad y el momento del ciclo hormonal.

¿Qué es la sensibilización central?

Otro mecanismo importante es la sensibilización central, un fenómeno en el que el sistema nervioso aumenta su respuesta ante determinados estímulos.

En términos sencillos, las vías encargadas de procesar el dolor pueden volverse más sensibles, haciendo que estímulos que normalmente producirían una molestia moderada generen una respuesta dolorosa más intensa.

Este mecanismo se ha estudiado especialmente en enfermedades como la fibromialgia, algunas cefaleas y determinados síndromes de dolor pélvico o visceral.

La sensibilización central no explica todos los casos de dolor crónico, pero ayuda a comprender por qué el dolor puede mantenerse incluso después de que la lesión inicial haya desaparecido o mejorado.

El sistema inmunitario también participa

El dolor está estrechamente relacionado con la respuesta inmunitaria.

Cuando existe una lesión o inflamación, las células inmunitarias liberan diferentes sustancias que pueden estimular o inhibir las neuronas encargadas de transmitir el dolor.

La evidencia disponible indica que las respuestas inmunitarias pueden presentar diferencias entre mujeres y hombres. Estas variaciones modifican la comunicación entre las células inmunitarias y el sistema nervioso.

Esta interacción se conoce como comunicación neuroinmunitaria y podría contribuir a que determinados procesos dolorosos se mantengan durante más tiempo.

Esto no significa que el dolor crónico sea simplemente consecuencia de una inflamación persistente: en muchas enfermedades intervienen mecanismos neuronales, inmunitarios, hormonales y metabólicos simultáneamente.

¿Qué papel tiene la microbiota intestinal?

La microbiota intestinal también forma parte de esta compleja relación.

Los microorganismos que habitan el intestino producen sustancias capaces de interactuar con el sistema inmunitario, el metabolismo y el sistema nervioso. Además, las hormonas sexuales pueden influir en la composición y actividad de la microbiota.

Estas conexiones forman parte del llamado eje intestino-cerebro y podrían ayudar a explicar por qué algunas enfermedades gastrointestinales y trastornos relacionados con el dolor comparten mecanismos.

Un ejemplo es el síndrome de intestino irritable, en el que pueden participar alteraciones de la sensibilidad visceral, motilidad intestinal, microbiota, sistema inmunitario y procesamiento de las señales provenientes del aparato digestivo.

No existe una sola explicación

Uno de los puntos principales de la revisión es que las diferencias en el dolor entre mujeres y hombres no pueden atribuirse exclusivamente a las hormonas ni a factores psicológicos.

La percepción del dolor es el resultado de la interacción de múltiples sistemas. En una misma persona pueden intervenir simultáneamente:

Hormonas sexuales.

Sistema nervioso central y periférico.

Sistema inmunitario.

Genética.

Microbiota intestinal.

Inflamación.

Factores ambientales y experiencias previas de dolor.

La importancia de cada mecanismo puede variar considerablemente entre individuos y enfermedades.

El reto: convertir estos conocimientos en tratamientos

Aunque cada vez se conocen mejor los mecanismos biológicos que participan en el dolor, todavía existe una brecha entre la investigación y la práctica clínica.

Muchos ensayos clínicos incluyen tanto a mujeres como a hombres, pero no siempre analizan de manera suficiente si existen diferencias en la respuesta a los tratamientos según el sexo o el estado hormonal.

Comprender estas diferencias podría contribuir en el futuro al desarrollo de estrategias más individualizadas para tratar el dolor crónico.

Por ahora, el mensaje principal es que el dolor es un fenómeno biológico complejo, y las diferencias observadas entre mujeres y hombres probablemente surgen de la interacción de múltiples sistemas, no de una única causa.

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