— Agencias 02/10/2026
Mantener los espacios de trabajo y del hogar organizados puede facilitar las actividades cotidianas y disminuir algunas distracciones. Diversos estudios han encontrado una relación entre los ambientes desordenados y una mayor sensación de estrés o sobrecarga, aunque los efectos pueden variar de una persona a otra.
La idea no es que una casa perfectamente ordenada sea indispensable para sentirse bien, sino que reducir los estímulos innecesarios puede hacer más sencilla la concentración y la organización diaria.
El desorden puede aumentar la carga mental
Cuando un espacio está lleno de objetos, el cerebro recibe numerosos estímulos visuales al mismo tiempo. Esto puede dificultar la atención, especialmente cuando se necesita realizar una tarea que requiere concentración.
Además, tener demasiados objetos puede hacer que encontrar algo específico requiera más tiempo y esfuerzo.
Por esta razón, establecer lugares determinados para artículos de uso frecuente —como las llaves, el teléfono o la cartera— puede facilitar las rutinas y disminuir el tiempo dedicado a buscarlos.
Esto puede ser particularmente útil para personas que tienen dificultades con la organización y las funciones ejecutivas, aunque ordenar el entorno no sustituye el tratamiento de condiciones como el TDAH.
¿El desorden puede influir en la alimentación?
Una investigación publicada en Environment and Behavior analizó el comportamiento de personas en cocinas con diferentes niveles de limpieza y organización.
Los participantes que percibían poco control sobre un ambiente desordenado consumieron más galletas en determinadas condiciones experimentales que quienes se encontraban en un espacio organizado.
Los resultados sugieren que la percepción de control sobre el entorno podría influir en algunas decisiones alimentarias, aunque esto no significa que una cocina desordenada provoque necesariamente una mala alimentación.
Un espacio organizado puede facilitar la productividad
Contar con un lugar de trabajo ordenado puede reducir el número de distracciones y hacer más sencillo localizar los objetos necesarios.
Esto puede traducirse en:
Mayor concentración: menos estímulos compitiendo por la atención.
Menor frustración: encontrar con mayor facilidad los objetos de uso cotidiano.
Mejor organización: disponer de lugares específicos para cada cosa.
Ahorro de tiempo: reducir las búsquedas innecesarias.
Mayor sensación de control: un entorno predecible puede facilitar algunas actividades.
Sin embargo, no existe un nivel de orden universalmente ideal. Algunas personas pueden funcionar perfectamente en espacios que otras considerarían desordenados.
Ordenar también puede ser una forma de reducir estrés
El desorden puede convertirse en un recordatorio constante de tareas pendientes. Por ejemplo, una mesa llena de objetos, ropa acumulada o cajones saturados pueden generar la sensación de que todavía hay cosas por resolver.
Organizar estos espacios puede proporcionar una sensación de avance y control.
También puede ser útil desde un punto de vista práctico: si cada objeto tiene un lugar definido, disminuye la necesidad de tomar decisiones constantemente sobre dónde colocarlo o dónde buscarlo.
¿Cómo empezar a ordenar sin sentirse abrumado?
Intentar organizar toda una casa de una sola vez puede resultar poco práctico. Una estrategia más sencilla consiste en dividir el proceso en pequeñas tareas.
Algunas recomendaciones son:
1. Empieza por una zona pequeña
Un cajón, una repisa o una sección del armario puede ser suficiente para comenzar.
2. Separa lo que utilizas de lo que ya no necesitas
Pregúntate si realmente utilizas cada objeto y si tiene una función actual.
3. Dona lo que esté en buenas condiciones
La ropa, utensilios u otros artículos que ya no necesitas pueden ser aprovechados por otras personas.
4. Conserva los recuerdos sin necesariamente conservar todos los objetos
Tomar fotografías de ropa de bebé, cartas, dibujos u otros recuerdos puede permitir conservar su valor sentimental sin ocupar tanto espacio físico.
5. Asigna un lugar fijo a los objetos importantes
Llaves, cartera, teléfono, documentos y otros artículos de uso frecuente pueden mantenerse siempre en el mismo sitio.
6. Pide ayuda si resulta difícil decidir
Un familiar, amigo o profesional de la organización puede aportar una perspectiva diferente cuando existe mucho apego emocional a los objetos.
El objetivo no es una casa perfecta
Ordenar puede aportar beneficios prácticos y, para algunas personas, favorecer una mayor sensación de calma y control. Sin embargo, no es necesario mantener un hogar impecable para cuidar la salud mental ni para ser productivo.
Lo más importante es encontrar un nivel de organización que permita realizar las actividades cotidianas con comodidad, reduzca las distracciones innecesarias y haga que el espacio resulte funcional.
En definitiva, menos objetos y una mejor organización pueden liberar tiempo y atención, pero el impacto del desorden depende del entorno, las características individuales y las demandas de cada persona.
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