— Daniela Cordova 02/10/2026
Tras la violencia en una secundaria de Torreón, PRONNIF llama a fortalecer la cercanía familiar y detectar alertas.
Los hechos ocurridos en la Secundaria 13 de Torreón, donde exalumnos ingresaron al plantel y atacaron a personal y estudiantes, colocaron nuevamente la atención en la prevención de la violencia desde el entorno familiar. Para Martha Herrera, titular de la Procuraduría de los Niños, las Niñas y la Familia (PRONNIF), el problema no puede reducirse únicamente a castigar al menor cuando ya ocurrió una agresión.
La funcionaria compartió que detrás de una conducta violenta pueden existir distintos factores, entre ellos la exposición sin control a contenidos de redes sociales, la falta de supervisión y, principalmente, rupturas en la cercanía, confianza, afecto y formación de valores dentro de la familia.
Padres presentes, una barrera de prevención
Herrera hizo un llamado a madres y padres de familia para recuperar el acompañamiento cotidiano, conocer las amistades de sus hijos y supervisar aquello que consumen en internet y redes sociales. “Así como no queremos que nuestros hijos sean víctimas, tampoco queremos que nuestros hijos sean los agresores y que pasen el resto de su vida en la cárcel”, señaló.Destacó que nunca es demasiado tarde para buscar orientación o terapia cuando una familia identifica dificultades en la relación con sus hijos. La prevención, dijo, requiere padres presentes, conscientes y orientadores.
Las señales. Entre las principales señales de alerta mencionó cambios drásticos de ánimo, brotes explosivos, retraimiento, aislamiento y falta de higiene, así como modificaciones repentinas en la conducta habitual. También importante revisar, de manera responsable, el contenido que los adolescentes reciben y comparten mediante sus teléfonos celulares. Mensajes, conversaciones y publicaciones pueden representar señales que requieren atención.
Herrera advirtió que no existe un comportamiento único que permita identificar una situación de riesgo, debido a que cada persona reacciona de manera distinta. Por ello, consideró fundamental conocer a los hijos y detectar incluso modificaciones pequeñas en su conducta.
PRONNIF analiza el entorno familiar
Cuando dentro de una escuela se identifica una amenaza, una conducta atípica o una situación de riesgo, explicó que primero se activa el protocolo correspondiente y se busca involucrar a los padres. Si existe omisión ante las recomendaciones de la escuela o de las autoridades, PRONNIF puede intervenir para evaluar si existe algún factor de riesgo dentro del entorno familiar.
Dependiendo del caso, pueden establecerse medidas especiales de protección, redes de apoyo o incluso un resguardo institucional. Cuando no existe riesgo familiar, también pueden realizarse canalizaciones para atención psicológica o valorar la necesidad de atención psiquiátrica.
Violencia escolar, sin incremento en reportes
En la Región Centro, la funcionaria señaló que los registros de riñas escolares se mantienen en niveles similares a otros años, sin un incremento identificado en este tipo de reportes. Sin embargo, consideró necesario mantener las acciones preventivas con estudiantes y padres, debido a las consecuencias que pueden surgir incluso de una amenaza, una broma o un reto.
Tras lo ocurrido en Torreón, Herrera planteó la necesidad de fortalecer los protocolos escolares y convertir los planteles en espacios seguros para estudiantes, maestros y todo el personal. La prevención, insistió, comienza antes de que aparezca una conducta grave: en la conversación diaria, la supervisión, el afecto y la atención a esas pequeñas señales que pueden pasar desapercibidas.

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