— Agencias 02/10/2026
La violencia escolar enfrenta nuevos desafíos por las redes sociales, la falta de apoyo familiar y dinámicas de rechazo que afectan a estudiantes.
La violencia en los centros educativos debe analizarse más allá de las aulas, debido a la interacción entre entornos escolares, redes sociales y debilitamiento de las redes de apoyo, explicó Felipe Gaitán, investigador de la Universidad de La Salle y profesor de la UNAM.
Violencia escolar y entorno digital
En entrevista para el programa Macanazo Informativo con Maca Diario, de Heraldo Televisión, Gaitán señaló que la violencia en las escuelas no es un fenómeno nuevo, aunque actualmente tiene mayor visibilidad por las formas en que se manifiesta y por la difusión que alcanzan estos hechos en plataformas digitales.
El académico describió a la escuela como un espacio donde los estudiantes construyen vínculos y aprenden a relacionarse, pero que también puede convertirse en un entorno de rechazo, humillación e invalidación.
De acuerdo con su análisis, algunos estudiantes pueden descargar frustración e ira contra compañeros, docentes o autoridades educativas.
Masculinidad y violencia entre estudiantes
Gaitán también señaló que, en diversos casos registrados, los agresores son hombres y que algunas conductas violentas pueden estar relacionadas con una búsqueda de reafirmación de la masculinidad y virilidad frente a experiencias negativas dentro de las instituciones educativas.
El investigador explicó que estas acciones pueden adquirir un carácter performativo, mediante el cual los jóvenes buscan demostrar determinadas características frente a otras personas.
El papel de las redes sociales
Otro elemento señalado por el especialista es el entorno digital, que puede funcionar como una caja de resonancia para determinadas conductas.
Según Gaitán, las redes pueden facilitar un proceso de imitación o “contagio cultural”, en el que algunos agresores retoman conductas previamente difundidas y buscan pasar de una posición de víctimas a la de victimarios.
El académico sostuvo que, en determinados casos, la exposición pública puede convertirse en una forma de reconocimiento para quienes cometen actos violentos, aun cuando estos sean socialmente rechazados.
Falta de redes de apoyo familiar
El análisis también apunta al entorno familiar. Gaitán consideró que la problemática no se limita a las escuelas y está relacionada con una reducción de las redes de apoyo disponibles para niñas, niños y adolescentes.
El especialista recordó que durante la pandemia se registró un incremento de la violencia intrafamiliar y señaló que incluso cuando no existe violencia dentro del hogar, la ausencia de mecanismos de acompañamiento puede dejar a los menores en una situación de mayor vulnerabilidad.
Ante este escenario, planteó la necesidad de involucrar a autoridades, escuelas y familias en estrategias de prevención que fortalezcan los vínculos humanos y permitan atender los factores asociados con la violencia escolar y los entornos digitales.
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