Más de la mitad de los pacientes hospitalarios reportaría alguna dificultad sexual

— Agencias 01/10/2026

Las dificultades relacionadas con la vida sexual son más frecuentes de lo que muchas personas creen, pero la vergüenza, el pudor y la falta de información pueden hacer que quienes las presentan tarden en buscar ayuda profesional.

De acuerdo con estimaciones del Programa de Sexología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, alrededor del 54% de su población hospitalaria presenta algún tipo de disfunción sexual. Esta cifra corresponde a ese contexto hospitalario y no debe interpretarse como una estimación de la prevalencia en toda la población.

Las alteraciones pueden involucrar diferentes etapas de la respuesta sexual, incluyendo el deseo, la excitación, el orgasmo o la presencia de dolor.

¿Cuáles son las dificultades sexuales más frecuentes?

Entre los motivos de consulta pueden encontrarse:

Disminución o ausencia del deseo sexual.Dificultades para lograr o mantener una erección.Eyaculación precoz.Problemas relacionados con el orgasmo.Dolor durante las relaciones sexuales.

Un aspecto importante es que un mismo síntoma puede tener diferentes causas. Por ejemplo, una persona puede referir falta de deseo cuando en realidad está evitando las relaciones porque estas le provocan dolor.

Por eso, identificar únicamente el síntoma no siempre es suficiente. Es necesario investigar qué factores están contribuyendo al problema.

¿Por qué muchas personas tardan en consultar?

Uno de los principales obstáculos es el pudor.

Hablar de problemas sexuales puede resultar difícil, especialmente cuando la persona siente que la dificultad afecta su autoestima o su percepción de sí misma.

En los hombres, por ejemplo, las ideas relacionadas con la masculinidad pueden hacer que problemas como la disfunción eréctil o la eyaculación precoz se interpreten como una pérdida de virilidad, lo que puede retrasar la búsqueda de atención.

También puede existir desconocimiento sobre la existencia de profesionales especializados en salud sexual.

¿Los médicos también deberían preguntar por la vida sexual?

La sexualidad forma parte de la salud integral, por lo que los problemas sexuales pueden ser relevantes durante una consulta médica.

Sin embargo, algunas personas pueden sentirse incómodas al hablar del tema y algunos profesionales pueden evitar preguntar por temor a invadir la privacidad del paciente.

Una comunicación respetuosa y una pregunta realizada de manera adecuada pueden facilitar que la persona mencione problemas que de otra manera podrían permanecer ocultos.

El estrés y el cansancio también pueden afectar la sexualidad

Las dificultades sexuales no siempre tienen una causa exclusivamente física.

El estrés, el agotamiento, los problemas emocionales y las dificultades dentro de la relación de pareja pueden influir en el deseo y en otras etapas de la respuesta sexual.

Las jornadas laborales intensas y la falta de tiempo también pueden reducir las oportunidades para la intimidad. En algunas personas, esto puede convertirse en un círculo en el que el cansancio disminuye el deseo y la falta de comunicación aumenta la distancia dentro de la pareja.

Por ello, la evaluación de un problema sexual puede requerir considerar factores biológicos, psicológicos y relacionados con la pareja.

¿Existe una frecuencia “normal” de relaciones sexuales?

No existe una cantidad universal de relaciones sexuales que determine si una persona o una pareja tiene una vida sexual saludable.

La frecuencia puede variar considerablemente dependiendo de la edad, las preferencias, la relación, el contexto y las circunstancias personales.

Más que cumplir con una determinada cantidad, lo importante es que la actividad sexual sea consensuada, segura y satisfactoria para las personas involucradas, y que no genere malestar significativo.

¿Qué papel tiene la pornografía en la educación sexual?

Otro tema señalado por especialistas es la exposición temprana a contenidos pornográficos.

La pornografía puede presentar situaciones y expectativas que no necesariamente corresponden a las relaciones sexuales reales. Cuando una persona joven utiliza estos contenidos como principal fuente de información, puede desarrollar ideas poco realistas sobre el cuerpo, el desempeño sexual, el consentimiento o las relaciones de pareja.

Por ello, la educación sexual integral y basada en información confiable resulta importante para que adolescentes y adultos jóvenes puedan tomar decisiones informadas sobre su sexualidad.

¿Las disfunciones sexuales tienen solución?

En muchos casos, sí. Sin embargo, no existe un único tratamiento que funcione para todas las personas.

La intervención depende de la causa. Puede ser necesario evaluar enfermedades, medicamentos, factores hormonales, aspectos psicológicos, experiencias previas, estrés o dificultades en la relación de pareja.

Dependiendo de la situación, el manejo puede involucrar a profesionales de medicina, psicología, sexología u otras especialidades.

¿Cuándo conviene buscar ayuda?

Una dificultad sexual ocasional no necesariamente significa que exista una disfunción. Sin embargo, cuando un problema persiste, genera angustia, afecta la relación o interfiere con la calidad de vida, es recomendable comentarlo con un profesional de la salud.

Hablar sobre sexualidad puede ser el primer paso para identificar la causa y encontrar un tratamiento adecuado.

Los problemas sexuales son problemas de salud y no deberían ser motivo de vergüenza. Buscar ayuda profesional no significa que exista algo “anormal” en una persona; significa atender una situación que está afectando su bienestar.

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