Azúcar y antibióticos: un posible impacto en el microbioma intestinal

— Agencias 01/10/2026

Un nuevo estudio publicado en Nature encontró que, en pacientes con cáncer que recibieron trasplantes de células madre y tratamientos prolongados con antibióticos, una mayor ingesta de alimentos y bebidas azucaradas se relacionó con cambios desfavorables en el microbioma intestinal.

Los investigadores observaron que el consumo elevado de azúcar durante la terapia antibiótica se asociaba con una menor diversidad de bacterias intestinales y con una mayor presencia de Enterococcus faecium, un microorganismo que puede comportarse como oportunista en personas con sistemas inmunitarios debilitados.

Los resultados son relevantes porque el equilibrio del microbioma puede contribuir a impedir que determinadas bacterias potencialmente dañinas colonicen el intestino y provoquen infecciones.

¿Qué ocurre con el microbioma cuando se utilizan antibióticos?

Los antibióticos no solo eliminan las bacterias responsables de una infección, sino que también pueden afectar a microorganismos beneficiosos que forman parte de la microbiota intestinal.

Cuando disminuye la diversidad bacteriana, algunas especies oportunistas pueden encontrar mejores condiciones para multiplicarse. Entre ellas se encuentra Enterococcus faecium, que en pacientes inmunocomprometidos puede causar infecciones graves si consigue atravesar la barrera intestinal y llegar al torrente sanguíneo.

El estudio sugiere que una elevada disponibilidad de azúcares durante el tratamiento antibiótico podría favorecer todavía más este desequilibrio.

¿Qué encontraron los investigadores?

El análisis incluyó 173 pacientes, más de 1,000 muestras de heces y alrededor de 9,400 comidas preparadas por el hospital.

Este diseño permitió estudiar con mayor precisión la alimentación de los participantes, ya que prácticamente todos sus alimentos provenían de la institución. Los investigadores compararon diferentes nutrientes y alimentos con los cambios observados en la composición del microbioma.

Uno de los hallazgos principales fue que, por cada incremento de 100 gramos de alimentos dulces, se observó aproximadamente un 24% de reducción en la diversidad microbiana.

Es importante señalar que este porcentaje describe una asociación observada en el estudio y no significa que consumir exactamente 100 gramos de azúcar provoque necesariamente esa reducción en cualquier persona.

¿Qué sucedió con Enterococcus?

Los investigadores encontraron una relación entre una mayor ingesta de azúcar durante el tratamiento con antibióticos y una mayor expansión de bacterias del género Enterococcus.

Posteriormente, los experimentos en ratones aportaron evidencia adicional: aquellos que recibieron antibióticos junto con azúcar añadida presentaron un crecimiento mucho mayor de estas bacterias que los animales que únicamente recibieron antibióticos.

Estos resultados respaldan la hipótesis de que la disponibilidad de determinados nutrientes puede influir en la recuperación del microbioma después de una alteración provocada por los antibióticos.

¿La mayor ingesta de azúcar aumentó la mortalidad?

En el grupo estudiado, los pacientes que consumieron más azúcar durante el periodo analizado presentaron un mayor riesgo de muerte después del trasplante.

Sin embargo, este hallazgo debe interpretarse con cautela. El estudio no demuestra que el azúcar haya sido directamente responsable de las muertes, ya que se trató principalmente de un estudio observacional y los pacientes sometidos a trasplantes de células madre pueden presentar numerosos factores que influyen en su evolución clínica.

Por lo tanto, se necesitan investigaciones adicionales para determinar si modificar específicamente el consumo de azúcar puede cambiar el riesgo de infecciones o complicaciones.

¿Esto significa que todas las personas que toman antibióticos deben dejar el azúcar?

No necesariamente.

Los participantes eran pacientes hospitalizados con cáncer y sometidos a trasplante de células madre, por lo que sus resultados no pueden extrapolarse automáticamente a una persona sana que toma antibióticos durante unos cuantos días.

Aun así, los resultados plantean una cuestión interesante sobre la importancia de la alimentación durante periodos en los que el microbioma intestinal se encuentra especialmente alterado.

Reducir el consumo excesivo de azúcares añadidos forma parte de una alimentación saludable en general, pero todavía no existe evidencia suficiente para establecer una recomendación universal de eliminar completamente el azúcar durante cualquier tratamiento antibiótico.

¿Cómo cuidar el microbioma intestinal?

Durante y después de un tratamiento con antibióticos, una alimentación variada puede contribuir a mantener un ecosistema intestinal saludable. En términos generales, puede ser útil priorizar:

Frutas y verduras variadas.Alimentos ricos en fibra, cuando sean tolerados.Legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas.Una adecuada hidratación.Moderar el consumo de alimentos y bebidas con grandes cantidades de azúcares añadidos.

En pacientes con cáncer, trasplantes o inmunosupresión, las recomendaciones dietéticas deben individualizarse, ya que algunas restricciones alimentarias pueden ser necesarias por motivos de seguridad.

¿Qué significa este estudio?

La investigación aporta evidencia de que la interacción entre antibióticos, alimentación y microbioma intestinal puede ser especialmente importante en pacientes vulnerables.

Los resultados sugieren que el exceso de azúcar podría favorecer determinados cambios en la microbiota durante el tratamiento antibiótico, pero todavía se necesitan estudios clínicos controlados para determinar si reducir el azúcar realmente disminuye las infecciones o mejora la supervivencia.

Por ahora, el mensaje principal no es que el azúcar deba eliminarse por completo al tomar antibióticos, sino que la alimentación podría desempeñar un papel importante en la recuperación del microbioma, especialmente en pacientes con enfermedades graves o inmunosupresión.

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