7 prácticas de salud poco comunes que han sido estudiadas científicamente

— Agencias 01/10/2026

Algunas estrategias cotidianas que parecen curiosas han sido estudiadas por la ciencia y podrían producir efectos fisiológicos medibles. Sin embargo, sus beneficios no siempre son tan contundentes como suelen presentarse en redes sociales y, en algunos casos, la evidencia sigue siendo limitada.

1. Café antes de una siesta

La llamada “coffee nap” consiste en consumir cafeína justo antes de dormir una siesta breve, generalmente de unos 20 minutos. La idea es que la cafeína comienza a ejercer sus efectos mientras la persona duerme y, al despertar, puede combinarse con los beneficios de la siesta para mejorar temporalmente el estado de alerta.

La cafeína actúa principalmente bloqueando los receptores de adenosina, una sustancia relacionada con la sensación de sueño. No obstante, no es correcto afirmar que la siesta “elimina” la adenosina; sus niveles y efectos están regulados por múltiples mecanismos.

2. Agua fría y reflejo de inmersión

El contacto del rostro con agua fría puede activar el reflejo de inmersión, una respuesta autonómica que puede aumentar la actividad parasimpática y disminuir la frecuencia cardíaca.

Este principio forma parte de algunas maniobras vagales utilizadas para intentar terminar determinadas taquicardias supraventriculares. Sin embargo, no debe confundirse con sumergir toda la cara en agua helada como tratamiento universal. Ante una taquicardia persistente, síntomas importantes o inestabilidad, se requiere valoración médica.

3. Tararear y producción de óxido nítrico

Tararear con la boca cerrada puede modificar la ventilación de los senos paranasales y se ha relacionado experimentalmente con un aumento del óxido nítrico nasal.

Esto es interesante desde el punto de vista fisiológico, pero no significa que tararear prevenga infecciones respiratorias, mejore significativamente la oxigenación pulmonar o fortalezca el sistema inmunitario. Esos beneficios clínicos no están demostrados de manera suficiente.

4. Decir malas palabras puede modificar la percepción del dolor

Utilizar lenguaje considerado tabú durante una experiencia dolorosa puede aumentar temporalmente la tolerancia al dolor en algunas personas.

Se cree que la respuesta emocional y de activación fisiológica asociada con estas palabras puede modificar la percepción del dolor. Además, algunos estudios han observado que este efecto puede ser menor en personas que utilizan lenguaje soez con mucha frecuencia, posiblemente porque el estímulo resulta menos novedoso o emocionalmente intenso.

5. Dormir con calcetines

Mantener los pies calientes antes o durante el sueño puede favorecer la vasodilatación periférica y facilitar la pérdida de calor desde el centro del organismo hacia las extremidades.

Este mecanismo participa naturalmente en la preparación fisiológica para dormir. Algunos estudios pequeños han encontrado que calentar los pies puede reducir el tiempo necesario para conciliar el sueño, aunque no significa que utilizar calcetines mejore necesariamente el descanso de todas las personas.

6. Masticar chicle durante tareas cognitivas

La masticación puede producir cambios transitorios en la activación cerebral, atención y estado de alerta. Algunos estudios han encontrado pequeñas mejoras en determinadas tareas cognitivas, aunque los resultados no son uniformes.

Por ello, masticar chicle podría ayudar a mantenerse alerta en determinadas circunstancias, pero no existe evidencia suficiente para considerarlo una estrategia potente para mejorar la memoria o el rendimiento intelectual.

7. Escritura expresiva y cicatrización

La escritura expresiva, particularmente cuando permite procesar experiencias estresantes o traumáticas, se ha relacionado con beneficios psicológicos y con algunos cambios fisiológicos.

Algunos estudios han encontrado una posible relación entre esta práctica y una cicatrización más rápida de heridas, posiblemente mediante mecanismos relacionados con el estrés y la respuesta inmunitaria. Sin embargo, estos resultados proceden de estudios específicos y no significan que escribir por sí solo acelere de forma garantizada la cicatrización.

En resumen

Estas prácticas muestran algo interesante: el cerebro, el sistema nervioso autónomo, el comportamiento y el sistema inmunitario están estrechamente relacionados. Pero hay que distinguir entre demostrar un efecto fisiológico en un estudio y demostrar que una práctica constituye un tratamiento clínico eficaz. En varios de estos casos, la evidencia es prometedora pero todavía limitada.

Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX

ver en sitio completo: 7 prácticas de salud poco comunes que han sido estudiadas científicamente