Radiación de baja dosis podría ayudar a controlar la artrosis de rodilla

— Agencias 01/10/2026

Una nueva investigación plantea que la radioterapia administrada en dosis muy bajas directamente sobre las rodillas afectadas por osteoartritis podría no solo reducir el dolor, sino también disminuir el deterioro de las articulaciones y posiblemente retrasar la progresión de la enfermedad.

El estudio, realizado en Rusia, siguió durante casi 12 años a 292 personas con osteoartritis de rodilla en etapas tempranas. Los resultados fueron presentados en una reunión de la Sociedad Americana de Oncología Radioterápica (ASTRO), por lo que todavía deben considerarse preliminares hasta su publicación en una revista científica con revisión por pares.

¿Cómo funcionaría la radioterapia?

Aunque la radiación suele asociarse con el tratamiento del cáncer, las dosis bajas de radiación pueden tener efectos antiinflamatorios. En este caso, los investigadores utilizaron rayos X de baja energía dirigidos específicamente a la articulación afectada.

La inflamación desempeña un papel importante en la progresión de la osteoartritis. Por ello, los investigadores plantean que reducir la inflamación local podría contribuir a disminuir tanto los síntomas como el deterioro articular.

Los participantes tenían osteoartritis sintomática en etapas iniciales, clasificadas como grados 0, 1 o 2. Algunos recibieron únicamente tratamiento farmacológico con glucosamina y condroitina, mientras que otros recibieron estos medicamentos además de radioterapia de baja dosis.

Menos dolor y mejor función física

Los pacientes que recibieron radioterapia reportaron una disminución del dolor y mejoras en su capacidad física y calidad de vida. Estos beneficios no parecieron limitarse a las primeras semanas posteriores al tratamiento, sino que se mantuvieron durante el seguimiento.

Las imágenes por resonancia magnética también mostraron menor deterioro de las estructuras articulares entre quienes recibieron radiación, un hallazgo que llamó especialmente la atención de los investigadores.

El oncólogo radioterápico Nagendra Koneru señaló que la combinación de una mejoría sostenida de los síntomas con cambios observables en las imágenes plantea la posibilidad de que el tratamiento tenga efectos que vayan más allá del simple control del dolor.

¿Podría retrasar la discapacidad?

Uno de los resultados más llamativos apareció durante el seguimiento prolongado.

Después de casi 12 años, las personas que habían recibido radioterapia de baja dosis presentaron 67 % menos probabilidad de reportar discapacidad relacionada con la rodilla en comparación con quienes no recibieron el tratamiento.

La diferencia fue particularmente notable entre los pacientes con osteoartritis de grado 2. En este grupo, aproximadamente 31 % de quienes recibieron radioterapia desarrollaron discapacidad, frente al 61 % de quienes no fueron tratados con radiación.

Los investigadores consideran que esta etapa podría representar una posible ventana terapéutica, cuando la enfermedad ya está establecida pero todavía no existe un daño articular avanzado.

Menos reemplazos de rodilla

También se observaron diferencias en la necesidad de cirugía.

Entre los pacientes con osteoartritis de grado 2, aproximadamente 14 % de quienes recibieron radioterapia necesitaron un reemplazo de rodilla durante los siguientes 12 años, frente al 36 % del grupo que no recibió el tratamiento.

Estos resultados son interesantes porque los tratamientos habituales para la osteoartritis están dirigidos principalmente a controlar el dolor y mejorar la función. Aún existe menos evidencia sobre intervenciones capaces de modificar directamente la evolución estructural de la enfermedad.

¿La radiación aumentó el riesgo de cáncer?

Durante el seguimiento, los investigadores no identificaron cánceres en las zonas tratadas ni reacciones relacionadas con la radiación.

Sin embargo, la ausencia de estos eventos en este estudio no significa que el tratamiento pueda considerarse definitivamente libre de riesgos. Se necesitan investigaciones más grandes para establecer con mayor precisión su seguridad a largo plazo.

Todavía no es un tratamiento establecido

A pesar de los resultados, los investigadores señalan que todavía es demasiado pronto para considerar la radioterapia de baja dosis como un tratamiento estándar para la osteoartritis.

El estudio tiene importantes limitaciones, entre ellas su carácter preliminar y la necesidad de confirmar los resultados mediante ensayos clínicos controlados y aleatorizados.

El siguiente paso será realizar un estudio multicéntrico y aleatorizado en el que se compare la radioterapia real con un procedimiento simulado, de manera que los investigadores puedan determinar con mayor certeza cuánto del beneficio observado se debe realmente a la radiación.

Una posible nueva estrategia para la osteoartritis

Los resultados abren una línea de investigación interesante: utilizar dosis muy bajas de radiación para controlar la inflamación articular y posiblemente modificar la evolución de la osteoartritis en sus primeras etapas.

Por ahora, los datos sugieren una posible reducción del dolor, mejoría funcional y menor progresión de algunos indicadores de daño articular, además de una menor frecuencia de discapacidad y reemplazo de rodilla durante el seguimiento.

Sin embargo, estos resultados deben interpretarse con cautela hasta que sean confirmados mediante estudios más grandes, controlados y publicados en revistas científicas revisadas por pares.

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