— Luis Ángel Estrada 02/10/2026
El 2 de octubre de 2019 quedó grabado para siempre en la memoria deportiva de Monclova. Aquella noche, los Acereros conquistaron el primer campeonato de su historia en la Liga Mexicana de Beisbol, después de una postemporada que, por la forma en que se consiguió, ocupa un lugar especial en la historia del circuito.
A siete años de aquella hazaña, el recuerdo permanece vigente entre los aficionados y entre quienes fueron parte de la construcción de aquel equipo campeón.
El camino de los Acereros en 2019 comenzó frente a los Sultanes de Monterrey, a quienes derrotaron en la primera ronda de los playoffs. Posteriormente, Monclova superó a los Toros de Tijuana en la Final de Zona y finalmente se impuso a los Leones de Yucatán en la Serie del Rey para levantar por primera vez el trofeo de campeón.
La hazaña tuvo además un ingrediente especial: los Acereros derrotaron en aquella postemporada a los tres campeones más recientes de la LMB: Monterrey, campeón de la segunda temporada de 2018; Yucatán, monarca de la primera temporada de ese mismo año, y Tijuana, campeón de 2017.
Pero hubo otro dato que hizo todavía más especial aquella carrera. Monclova se convirtió en el primer equipo —y hasta ahora el único— en la historia de la Liga Mexicana de Beisbol en ganar todas sus series de playoffs disputadas bajo el formato de siete juegos, llegando al título después de superar cada ronda en el máximo de encuentros.
Aquel equipo, dirigido por Pat Listach, no dejó lugar a especulaciones sobre el camino recorrido: tuvo que superar tres series y enfrentó en cada una de ellas a rivales que habían llegado a lo más alto del beisbol mexicano en temporadas recientes.
“Fue algo que disfrutamos todos”
Carlos Villarreal, hoy alcalde de Monclova, vivió aquel campeonato desde una posición cercana a la organización. En 2019 se desempeñaba como gerente comercial y de comunicación de los Acereros y fue uno de los integrantes del club que formó parte de aquella histórica temporada.
Al recordar lo ocurrido hace siete años, Villarreal destacó que el campeonato trascendió lo estrictamente deportivo y se convirtió en una celebración para toda la ciudad.
“Creo que ese primer campeonato para nuestro equipo fue algo que disfrutamos todos, que disfrutamos las familias, los que no son también a lo mejor aficionados de Acereros, pero sí se dio un triunfo para la ciudad”, recordó.
Para Villarreal, haber sido testigo de la primera estrella de los Acereros representa una experiencia que permanecerá en la memoria colectiva de Monclova.
“Creo que es algo que va a marcar siempre a nuestra vida, generación tras generación lo vamos a poder contar y espero que próximamente se pueda revivir nuevamente”, expresó.
Una fórmula entre experiencia y juventud
A siete años del campeonato, el reto para los Acereros continúa siendo la construcción de una nueva generación capaz de llevar nuevamente a Monclova a la cima de la LMB.
Villarreal consideró que una de las claves para alcanzar ese objetivo está en combinar la experiencia de peloteros con trayectoria con el talento joven surgido de Monclova y de la región Centro de Coahuila.
“Creo que el club ha hecho lo propio, una estrategia muy marcada en darle oportunidad a nuevas generaciones, generaciones de monclovenses y de la región Centro que han estado debutando y eso también hace que ellos vayan tomando experiencia y vayan tomando un buen camino”, señaló.
A esto, añadió, se suma la incorporación de jugadores con experiencia en el beisbol profesional, una combinación que, desde su perspectiva, puede fortalecer al equipo.
“Con las inversiones que se hacen en atraer peloteros ya con tramo recorrido en el diamante, pues también hace que haya un mejor equipo”, indicó.
La fórmula, resumió, es una mezcla de experiencia y juventud.
“La experiencia siempre es buena para tomar buenas decisiones, la juventud es buena para quienes están empezando, traen ganas de hacer las cosas y esa mezcla creo que da resultados en todos los aspectos”, afirmó.
Una historia que sigue esperando otro capítulo
El campeonato de 2019 representó mucho más que el primer título para una organización con décadas de historia. Fue la confirmación de que Monclova podía llegar hasta el último juego de la temporada y quedarse con la corona.
Siete años después, aquella noche del 2 de octubre permanece como uno de los capítulos deportivos más importantes de la ciudad.
Para quienes estuvieron ahí, es un recuerdo que se transmite de generación en generación. Para quienes llegaron después, representa el referente de lo que los Acereros pueden volver a conseguir.
“Esperemos que próximamente se pueda revivir nuevamente”, dijo Villarreal al hablar de aquella celebración.
La primera estrella ya forma parte de la historia. La esperanza por la segunda permanece intacta.

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