— Agencias 30/09/2026
El consumo habitual de café podría estar relacionado con una menor frecuencia de algunas enfermedades hepáticas, de acuerdo con un amplio estudio publicado en 2026.
La investigación analizó información de más de 354,000 adultos durante más de una década y encontró que quienes consumían café presentaban menores tasas de algunos problemas graves del hígado, entre ellos la cirrosis y el carcinoma hepatocelular.
Los investigadores utilizaron información del UK Biobank, además de estudios de imagen y análisis de proteínas en sangre, con el objetivo de conocer mejor la relación entre el consumo de café y la salud hepática.
Entre los hallazgos, las personas que consumían cinco o más tazas al día presentaron asociaciones con un menor riesgo de algunos desenlaces hepáticos. Sin embargo, estos resultados no significan que sea necesario beber grandes cantidades de café ni que la bebida pueda prevenir por sí sola las enfermedades del hígado.
¿Qué relación existe entre el café y el hígado?
El café contiene numerosos compuestos bioactivos, entre ellos polifenoles y ácidos clorogénicos, que han sido estudiados por sus posibles efectos antioxidantes y antiinflamatorios.
En investigaciones anteriores, el consumo habitual de café se ha relacionado con una menor presencia de algunos factores vinculados con la enfermedad hepática, como la acumulación de grasa y determinados procesos inflamatorios y fibróticos.
Uno de los aspectos interesantes del estudio fue que las asociaciones también se observaron en personas que consumían café descafeinado, lo que sugiere que los posibles efectos no dependen exclusivamente de la cafeína.
Aun así, estos mecanismos continúan bajo investigación y no permiten afirmar que el café sea un tratamiento para las enfermedades hepáticas.
¿Cuánto café se necesita?
El análisis encontró una relación entre la cantidad de café consumida y algunos resultados de salud hepática. Entre quienes tomaban cinco o más tazas diariamente se observaron:
32% menos riesgo de cirrosis.
47% menos riesgo de carcinoma hepatocelular.
42% menos riesgo de mortalidad por enfermedad hepática.
Estos porcentajes corresponden a asociaciones observadas en el estudio y no significan que el café reduzca directamente esos riesgos en esas proporciones.
Además, una mayor cantidad no necesariamente significa mayores beneficios para todas las personas. La tolerancia a la cafeína, el sueño, la presión arterial, enfermedades gastrointestinales, medicamentos y otros factores deben considerarse al establecer un consumo adecuado.
¿El café descafeinado también podría tener beneficios?
Los resultados observados tanto en consumidores de café con cafeína como descafeinado son relevantes porque apuntan hacia otros componentes de la bebida.
El café contiene cientos de sustancias químicas que podrían participar en sus efectos biológicos. Entre ellas se encuentran los ácidos clorogénicos y otros polifenoles, que han sido investigados por sus posibles efectos sobre la inflamación, el metabolismo y el estrés oxidativo.
Sin embargo, todavía no está completamente establecido qué componentes son responsables de cada uno de los efectos observados.
El café no sustituye el cuidado del hígado
Aunque existe evidencia favorable sobre el consumo de café, no debe interpretarse como una protección suficiente frente a otros factores de riesgo.
La salud hepática depende de múltiples aspectos, entre ellos:
Mantener un peso saludable.
Realizar actividad física regularmente.
Limitar o evitar el consumo excesivo de alcohol.
Reducir el consumo habitual de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados.
Controlar enfermedades como diabetes, obesidad y alteraciones de los triglicéridos.
Evitar suplementos o productos llamados "detox" que carezcan de evidencia y puedan incluso provocar daño hepático.
Esto es especialmente importante ante el crecimiento de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), que está estrechamente relacionada con factores metabólicos como obesidad, diabetes y resistencia a la insulina.
¿Quién debe tener precaución con el café?
Aunque muchas personas toleran bien el café, aumentar su consumo no es recomendable para todos.
Las personas sensibles a la cafeína pueden presentar insomnio, palpitaciones, ansiedad, temblor o molestias gastrointestinales. También puede ser necesario ajustar el consumo dependiendo de determinados medicamentos o enfermedades.
Por ello, no es necesario comenzar a tomar grandes cantidades de café para intentar obtener un supuesto efecto protector. Para quienes ya lo consumen y lo toleran bien, estos resultados aportan evidencia adicional sobre una posible relación favorable con la salud hepática.
¿Qué significa este hallazgo?
La investigación refuerza una tendencia observada en estudios anteriores: el consumo habitual de café se relaciona con una menor frecuencia de algunas enfermedades hepáticas.
Sin embargo, al tratarse de un estudio observacional, los resultados muestran principalmente una asociación, por lo que no pueden demostrar que el café sea la causa directa de la reducción del riesgo.
En otras palabras, el café puede formar parte de un estilo de vida saludable, pero no debe considerarse un tratamiento ni una estrategia aislada para prevenir la cirrosis o el cáncer de hígado.
Para cuidar este órgano, la evidencia sigue apuntando a un enfoque integral: alimentación equilibrada, actividad física, control del peso y de las enfermedades metabólicas y un consumo responsable de alcohol. El café, para quienes lo disfrutan y lo toleran, puede ser simplemente una pieza más de ese conjunto.
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