— Agencias 29/09/2026
Más de 1,600 años después de la llegada de K'inich Yax K'uk' Mo', considerado el fundador de la dinastía de Copán, en la actual Honduras, su verdadero origen continúa siendo motivo de investigación arqueológica.
Nuevos estudios han reforzado la posibilidad de que existiera una estrecha relación entre Copán y Teotihuacán, en el centro de México, aunque los investigadores todavía buscan determinar con precisión el lugar de procedencia del gobernante.
Los registros históricos sitúan su llegada a Copán el 5 de septiembre del año 426 d. C. Sin embargo, no existe certeza sobre dónde nació. Entre las hipótesis planteadas se encuentran Caracol, en Belice, y distintas regiones vinculadas con Tikal, en el norte de Guatemala.
El origen de K'inich Yax K'uk' Mo'
El arqueólogo japonés Seiichi Nakamura, quien ha estudiado durante décadas el sitio arqueológico de Copán, ha investigado distintas evidencias relacionadas con la procedencia del fundador de la dinastía.
Una de las líneas de investigación más importantes corresponde al análisis de ADN antiguo obtenido de restos óseos encontrados en diferentes entierros. Estos estudios han identificado vínculos genéticos entre individuos asociados con poblaciones de Teotihuacán y Copán, lo que aporta evidencia de contactos biológicos y sociales entre ambas regiones.
Sin embargo, estos hallazgos no permiten por sí solos establecer que K'inich Yax K'uk' Mo' haya nacido en Teotihuacán. La evidencia genética contribuye a demostrar que existieron conexiones entre las poblaciones, mientras que el origen individual del gobernante continúa bajo investigación.
Cerámica, obsidiana y otras huellas de Teotihuacán
La relación entre ambas culturas también aparece en el registro arqueológico. En tumbas reales correspondientes a los primeros años de la dinastía de Copán se han encontrado cerámicas con características asociadas a Teotihuacán, además de herramientas fabricadas con obsidiana procedente de regiones de México.
A estos indicios se sumó un descubrimiento realizado en 2024 por el equipo de Nakamura en el Templo 7 de Copán. Allí fue localizado un fragmento de estela que documenta la interacción entre gobernantes de distintas generaciones y menciona el origen de uno de ellos en Río Azul, un importante sitio del período Clásico temprano ubicado al norte de Tikal.
Estos descubrimientos refuerzan la idea de que las relaciones políticas, comerciales y culturales entre diferentes ciudades mesoamericanas pudieron ser más complejas de lo que se había considerado.
Una conexión que pudo mantenerse durante siglos
La relación entre Copán y Teotihuacán no parece limitarse al momento de la fundación de la dinastía. Diversos investigadores han encontrado evidencias que apuntan a intercambios religiosos y culturales mantenidos durante generaciones.
El arqueólogo William Fash, profesor de la Universidad de Harvard y estudioso de Copán durante más de cinco décadas, ha señalado similitudes entre las prácticas de peregrinación de Teotihuacán y las tradiciones religiosas desarrolladas en Copán.
Según sus investigaciones, el duodécimo gobernante de Copán, conocido como Humo Jaguar, estableció un circuito ceremonial destinado a conmemorar la figura del fundador de la dinastía.
La influencia, además, habría funcionado en ambas direcciones. Los investigadores han documentado una presencia maya en Teotihuacán, donde grupos procedentes de las tierras mayas habrían participado en actividades rituales y llevado ofrendas a la gran metrópoli del centro de México.
Copán y Teotihuacán, dos centros conectados
La evidencia acumulada incluye arquitectura ceremonial, pinturas murales, esculturas, objetos rituales y textos jeroglíficos, que permiten reconstruir parte de las relaciones existentes entre ambas regiones.
Uno de los ejemplos más destacados es el Templo Margarita, descubierto a comienzos de la década de 1990 por el equipo dirigido por Robert Sharer. Su fachada de estuco policromado presenta un relieve en el que aparecen un quetzal y una guacamaya con los cuellos entrelazados, una representación vinculada simbólicamente con K'inich Yax K'uk' Mo'.
Copán fue inscrita como Patrimonio Mundial de la Unesco en 1980, y continúa siendo uno de los principales sitios arqueológicos para comprender la civilización maya.
A pesar de los avances, todavía existen numerosas zonas del subsuelo de Copán que no han sido exploradas completamente. Para los investigadores, estos espacios podrían contener nuevas evidencias capaces de aclarar el origen del primer gobernante, así como la dimensión de los vínculos que existieron entre Copán, Teotihuacán, Tikal y otros centros mesoamericanos.
Más de dieciséis siglos después de su llegada, la historia de K'inich Yax K'uk' Mo' continúa siendo una pieza fundamental para comprender la movilidad, las alianzas y los intercambios culturales que conectaron a distintas sociedades de Mesoamérica.
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