Las tareas del hogar que también suman minutos para prevenir la diabetes tipo 2

— Agencias 29/09/2026

Un estudio presentado en la reunión anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD), celebrada en Milán en septiembre de 2026, encontró que determinados hábitos relacionados con la alimentación y la actividad física se asocian con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, incluso entre personas con una elevada predisposición genética.

La investigación analizó información de más de 56,000 participantes del UK Biobank y encontró que combinar una alimentación con menor presencia de alimentos ultraprocesados con el cumplimiento de las recomendaciones de actividad física se relacionó con una reducción de hasta 49% en el riesgo de diabetes tipo 2 entre quienes tenían una alta susceptibilidad genética.

Los resultados refuerzan la importancia de los factores modificables en la prevención de esta enfermedad. Sin embargo, debido a que se trata de un estudio observacional, los hallazgos muestran asociaciones y no demuestran por sí solos una relación causal.

¿Cuáles son los dos hábitos estudiados?

Los investigadores analizaron principalmente dos comportamientos:

Mantener una alimentación con menor proporción de alimentos ultraprocesados.

Realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada a vigorosa.

Entre las actividades consideradas se encuentran caminar a paso rápido, andar en bicicleta, practicar senderismo y realizar determinadas tareas domésticas o de jardinería que implican un esfuerzo físico considerable.

En las personas con mayor predisposición genética, la combinación de ambos hábitos se asoció con aproximadamente 49% menos riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 frente a quienes no cumplían con estos comportamientos.

¿La genética determina quién desarrollará diabetes?

La genética desempeña un papel importante en la susceptibilidad a la diabetes tipo 2, pero no es el único factor involucrado.

El análisis encontró diferencias según el nivel de riesgo genético. Entre las personas con riesgo genético intermedio, la combinación de alimentación y actividad física se relacionó con una reducción del riesgo de alrededor de 70%, mientras que entre quienes tenían bajo riesgo genético la reducción fue cercana al 59%.

Estas cifras no significan que los hábitos eliminen la predisposición hereditaria. Más bien, sugieren que los factores modificables pueden asociarse con diferencias importantes en el riesgo, independientemente del perfil genético.

¿Qué relación existe entre los ultraprocesados y la diabetes?

Los investigadores observaron que por cada 10% adicional de la alimentación proveniente de productos ultraprocesados, el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 aumentaba aproximadamente 7%.

Entre los productos considerados ultraprocesados se encuentran, dependiendo de su formulación:

Galletas, pasteles y productos de panificación industrial.

Refrescos y otras bebidas azucaradas.

Embutidos y carnes procesadas.

Botanas empaquetadas.

Comidas preparadas o listas para consumir.

Esto no significa que un alimento procesado ocasionalmente provoque diabetes. El resultado se refiere al porcentaje global de la alimentación compuesto por productos ultraprocesados.

¿Cuánto ejercicio puede ayudar?

Cumplir con al menos 150 minutos de actividad física moderada a vigorosa por semana se asoció con aproximadamente 39% menos riesgo de diabetes tipo 2 en comparación con no alcanzar ese nivel de actividad.

Estos 150 minutos pueden distribuirse durante la semana. Caminar rápidamente, utilizar la bicicleta, bailar, practicar determinados deportes o realizar actividades domésticas físicamente demandantes son algunas formas de incrementar el movimiento diario.

La actividad física regular también puede contribuir al mantenimiento del peso corporal y a una mejor regulación de la glucosa y la sensibilidad a la insulina.

¿Por qué estos resultados son relevantes para las personas con antecedentes familiares?

Tener familiares con diabetes tipo 2 puede indicar una mayor susceptibilidad genética, pero no significa que inevitablemente se desarrollará la enfermedad.

Los resultados de este estudio respaldan la importancia de prestar atención a aquellos factores que sí pueden modificarse. Reducir la presencia de alimentos ultraprocesados y mantener una actividad física regular son estrategias que pueden formar parte de un enfoque integral de prevención.

Otros factores, como el peso corporal, el sueño, el consumo de tabaco y alcohol y las características generales de la alimentación, también pueden influir en el riesgo individual.

¿Qué significa para México?

La diabetes tipo 2 representa un importante problema de salud pública en México. Por ello, identificar estrategias que puedan ayudar a reducir factores de riesgo resulta especialmente relevante.

Los resultados del estudio respaldan un mensaje sencillo: la predisposición genética no es el único elemento que determina el riesgo de diabetes. Aunque una persona no puede modificar sus genes, sí puede intervenir sobre diversos aspectos de su estilo de vida.

Esto no significa que los hábitos saludables puedan garantizar que una persona nunca desarrollará diabetes, pero sí que constituyen una parte importante de las estrategias de prevención.

¿Qué recomiendan estos resultados?

Para reducir los factores de riesgo modificables puede ser útil:

Disminuir el consumo habitual de alimentos ultraprocesados.

Priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados.

Realizar al menos 150 minutos de actividad física por semana.

Evitar largos periodos de inactividad.

Mantener un peso saludable de acuerdo con las características individuales.

Realizar controles médicos cuando existen antecedentes familiares o factores de riesgo.

Los genes no son el único factor

El estudio aporta evidencia adicional de que el riesgo de diabetes tipo 2 surge de la interacción entre genética, alimentación, actividad física y otros factores de estilo de vida.

Para las personas con una elevada predisposición genética, esto significa que existen factores modificables que pueden ser abordados mediante cambios cotidianos. Sin embargo, los resultados deben interpretarse con cautela debido al carácter observacional de la investigación.

En lugar de considerar la genética como un destino inevitable, estos hallazgos destacan la importancia de identificar y modificar aquellos factores sobre los que sí es posible intervenir, particularmente la calidad de la alimentación y el nivel de actividad física.

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