— Agencias 29/09/2026
China prepara nuevas medidas para controlar el reciclaje de baterías eléctricas ante el aumento de vehículos de nuevas energías que circulan por el país.
China se prepara para enfrentar uno de los nuevos desafíos derivados del crecimiento de los vehículos eléctricos: qué hacer con las baterías cuando dejan de ser aptas para impulsar un automóvil.
Las autoridades chinas calculan que las baterías usadas superarán un millón de toneladas anuales para 2030, frente a las aproximadamente 200 mil toneladas retiradas en 2020.
El país busca enfrentar este escenario mediante nuevas regulaciones, sistemas de trazabilidad y avances tecnológicos que permitan recuperar los materiales de las baterías y mantenerlos dentro de su cadena de suministro.
China tendrá millones de baterías para reciclar
Las baterías de los vehículos eléctricos pierden capacidad con el paso del tiempo y, cuando esta disminuye hasta alrededor del 80 %, generalmente dejan de considerarse adecuadas para propulsar un automóvil.
Su manejo también representa un desafío ambiental y de seguridad. Una batería deteriorada o gestionada de manera incorrecta puede generar riesgos de incendio o liberar materiales peligrosos.
Al mismo tiempo, contienen metales de valor que China busca recuperar para reducir la pérdida de materiales dentro de su propia industria.
De acuerdo con el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China, la producción y las ventas de vehículos de nuevas energías, que incluyen eléctricos de batería e híbridos enchufables, superaron los 16 millones de unidades en 2025.
Esta cifra representó más de la mitad de las ventas de vehículos nuevos en el país. Pekín pretende que los vehículos de nuevas energías representen el 70 % de las ventas para 2030.
Pekín obliga a mantener las baterías vinculadas al vehículo
En enero, el MIIT y otros cinco departamentos publicaron medidas provisionales sobre reciclaje de baterías, las cuales entraron en vigor el 1 de abril de 2026.
Una de las principales disposiciones establece que las baterías de tracción deben permanecer vinculadas al vehículo hasta el final de su vida útil.
Bajo estas reglas, un vehículo eléctrico enviado a desguace sin su batería de tracción será considerado un vehículo incompleto.
La medida busca evitar que las baterías terminen en canales no controlados, como talleres de terceros o instalaciones ilegales de desecho.
Las normas no incluyen actualmente los vehículos que utilizan sistemas de intercambio de baterías. El MIIT indicó que continúa estudiando cómo gestionar este tipo de modelos.
Cada batería tendrá una identidad digital
El Gobierno chino también contempla asignar una identidad digital a cada batería de tracción, acompañada por una plataforma nacional de trazabilidad.
El sistema permitirá seguir el historial de las baterías desde su producción y venta hasta las etapas de reparación, desguace y reciclaje.
Además, los fabricantes de baterías deberán hacerse cargo de las unidades que produzcan o importen para el mercado chino, con excepción de las vendidas directamente a fabricantes de automóviles.
Los fabricantes e importadores también deberán establecer estaciones de servicio para el reciclaje en las regiones donde comercialicen sus productos.
Estas empresas tendrán que aceptar baterías retiradas de compañías de alquiler, sistemas de intercambio y establecimientos de reparación, mientras que la reutilización y el reciclaje a gran escala quedarán reservados para empresas legalmente autorizadas.
El reciclaje recupera materiales valiosos
El mercado chino de reciclaje de baterías alcanzó los 558 mil millones de yuanes, equivalentes a unos 73 mil 300 millones de euros, de acuerdo con información citada por CarNewsChina.
Brunp Recycling, filial de CATL, afirma gestionar el 50.4 % de las baterías de vehículos eléctricos de China, con una capacidad de procesamiento de 120 mil toneladas.
La industria también ha desarrollado procesos capaces de recuperar hasta 96.5 % del litio y 99.6 % del níquel, cobalto y manganeso, según los datos citados en el reporte.
Sin embargo, uno de los principales desafíos consiste en garantizar que las baterías lleguen a instalaciones adecuadas para su procesamiento.
El sector también enfrenta problemas relacionados con la falta de infraestructura, los riesgos de incendio y el elevado costo de desmontar baterías debido a la falta de estandarización en sus diseños.
China prepara un nuevo plan para 2030
El nuevo plan de la industria de baterías para el periodo 2026-2030, publicado por el MIIT esta semana, amplía las medidas de control y reciclaje.
El documento plantea que las empresas establezcan sistemas de recolección de baterías usadas en proporción con sus ventas y las anima a desarrollar capacidad de reciclaje en los principales mercados de exportación cuando las condiciones lo permitan.
El plan también contempla un pasaporte de baterías y el reconocimiento mutuo de datos sobre huella de carbono, medidas que podrían tener relevancia para los fabricantes chinos que comercializan vehículos en otros países.
En materia tecnológica, China plantea impulsar el uso a gran escala de baterías totalmente de estado sólido para 2030, además de desarrollar baterías de litio capaces de alcanzar 15 mil ciclos de carga y descarga.
El objetivo es que las nuevas tecnologías prolonguen la vida útil de las baterías y reduzcan el ritmo al que estas llegan a las plantas de reciclaje.
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