Cómo la dieta MIND protege al cerebro del envejecimiento

— Agencias 27/09/2026

Una alimentación basada en el patrón MIND podría contribuir a preservar la salud cerebral y reducir el deterioro cognitivo al favorecer el estado de los vasos sanguíneos del cerebro, según un nuevo estudio publicado en Alzheimer's & Dementia.

Los investigadores encontraron que las personas mayores que seguían con mayor frecuencia este patrón alimentario presentaban vasos sanguíneos cerebrales más saludables, mayor volumen cerebral y un mejor desempeño cognitivo. La asociación se mantuvo incluso después de considerar factores como la actividad física, el índice de masa corporal, la raza y la presencia de enfermedades vasculares.

Para realizar el estudio, los investigadores analizaron a más de 700 adultos mayores sin demencia diagnosticada. Los participantes respondieron cuestionarios sobre su alimentación, realizaron pruebas cognitivas y fueron sometidos a estudios de resonancia magnética cerebral.

La dieta MIND combina elementos de la dieta mediterránea y de la dieta DASH, y fue diseñada para incluir alimentos relacionados con la protección cardiovascular y cerebral. Entre sus principales recomendaciones se encuentran:

Aumentar el consumo de verduras de hoja verde.

Incorporar más bayas, como fresas y arándanos.

Preferir cereales integrales, frutos secos, legumbres y aceite de oliva.

Limitar los alimentos fritos.

Reducir el consumo de mantequilla.

Disminuir los dulces, pasteles y carnes rojas procesadas.

Los resultados mostraron que quienes tenían una alimentación más cercana al patrón MIND presentaban menos alteraciones en los pequeños vasos sanguíneos del cerebro. También mostraban un mayor volumen cerebral y menos lesiones de la sustancia blanca, cambios que pueden relacionarse con el deterioro cognitivo y la demencia.

De acuerdo con los investigadores, la salud de los vasos sanguíneos podría ser uno de los mecanismos que explican la relación entre una alimentación de mejor calidad y un funcionamiento cognitivo más favorable. El daño de los pequeños vasos cerebrales puede afectar el suministro de sangre al tejido cerebral y favorecer cambios estructurales asociados con el envejecimiento y la pérdida de funciones cognitivas.

Los autores señalan que no es necesario modificar la alimentación de manera drástica de un día para otro. Incorporar progresivamente más verduras de hoja verde, bayas, cereales integrales, frutos secos y legumbres, mientras se reduce el consumo de frituras, mantequilla y productos de repostería, podría formar parte de una estrategia alimentaria orientada a mantener la salud cerebral a largo plazo.

Aunque los resultados apoyan una posible relación entre la dieta MIND, la salud vascular cerebral y la función cognitiva, se necesitan más investigaciones para determinar con mayor precisión hasta qué punto este patrón alimentario puede prevenir el deterioro cognitivo o la demencia.

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