La ONU: Pasarela de reyes, estadistas y mandatarios

— Ulrich Richter 27/09/2026

E n estos días se llevó a cabo la Asamblea General de la ONU. Como nunca se había visto, en un mismo escenario comparecieron países que están en combate como, por ejemplo, Estados Unidos, a través de su presidente Donald Trump y su homólogo de Irán, Masud Pezeshkián. Un hecho inédito, ya que en días anteriores ambas naciones se lanzaban misiles y drones.

Pero no solo eso, la tribuna estuvo abierta por varios días en donde hubo múltiples reclamos al anfitrión, incluso, el primero de ellos, fue como lo manifesté en mi columna “La ONU con baja credibilidad y un relator infiltrado” publicada en esta misma casa editorial el domingo 9 de agosto pasado, el planteamiento de que su funcionalidad está muy cuestionada.

El Rey Abdalá II bin Al Hussein manifestó: “He advertido durante décadas sobre los peligros de que el conflicto palestino-israelí continúe sin resolución, pero la comunidad internacional optó por contenerlo en lugar de abordar sus causas”.

Por su parte, Trump dio una bienvenida muy diplomática y cordial al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, a quien le externó un amplio respeto y reconocimiento. Así que Turquía ocupa ya un lugar estratégico geográficamente, financiero y militar, resurgiendo la antigua Constantinopla.

Sin duda, quien resultó como el gran estadista fue el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que dijo:“Desde que subí a este estrado por primera vez, en 2003, este es el momento más crítico para las Naciones Unidas. El sentimiento que me impulsa hoy es de indignación. La ONU está fallando en una de sus misiones más nobles: la de liberar a la humanidad del flagelo de la guerra".

"Su credibilidad nunca ha estado tan baja. Su capacidad para proteger a los más vulnerables, a quienes carecen de ejército ni de arsenales, nunca ha sido tan escasa", añadió.

"Todos somos rehenes del inmovilismo de un Consejo de Seguridad que no cumple con su función. En 1946, ya en la primera sesión de esta Asamblea, Brasil advirtió del alto precio que la comunidad internacional pagaría por el derecho de veto”

“Este vicio de origen de la Carta de la ONU otorgó a las grandes potencias el privilegio de la insensatez. A este pecado original se suma ahora una profunda crisis de liderazgo. El año 2025 registró el mayor número de conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial”.

El desfile de mandatarios fue impresionante, la gran manzana de la ciudad de Nueva York se convirtió en el epicentro del poder político. Sin duda, la seguridad de los presentes y en tiempos tan beligerantes, fue un éxito.

Pero a su vez, demuestra que no es la ONU, sino los líderes políticos a quienes les ha faltado priorizar la vida de nuestros semejantes por encima de un metro de tierra o un barril de petróleo.

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