Electrolitos: cuándo realmente necesitas agregarlos a tu hidratación

— Agencias 25/09/2026

Para la mayoría de las personas, una alimentación variada proporciona cantidades suficientes de sodio, potasio, cloruro, calcio y magnesio, minerales que participan en funciones esenciales del organismo.

Por eso, consumir bebidas o suplementos con electrolitos todos los días no ofrece un beneficio demostrado si no existen pérdidas importantes de líquidos y sales.

La situación puede ser diferente durante ejercicios prolongados, especialmente de más de una hora, cuando hace mucho calor o hay una sudoración considerable. También ocurre ante enfermedades que provocan pérdidas de líquidos, como la diarrea, aunque en estos casos las soluciones de rehidratación oral tienen una función distinta a las bebidas deportivas.

¿Qué son los electrolitos?

Los electrolitos son minerales que poseen carga eléctrica cuando están disueltos en los líquidos corporales. Entre los principales se encuentran:

Sodio.

Potasio.

Cloruro.

Calcio.

Magnesio.

Estos minerales participan en la regulación del equilibrio de líquidos, la transmisión de impulsos nerviosos, la función muscular y diferentes procesos celulares.

En condiciones normales, una dieta equilibrada suele cubrir las necesidades del organismo. El sodio y el cloruro provienen principalmente de la sal y de numerosos alimentos preparados, mientras que el potasio se encuentra en frutas, verduras y legumbres.

Los lácteos, frutos secos, semillas y diferentes vegetales también aportan calcio y magnesio.

Por esta razón, agregar electrolitos de manera rutinaria no es necesario para la mayoría de las personas.

¿Cuándo pueden ser útiles durante el ejercicio?

Durante la actividad física, el cuerpo pierde agua y minerales a través del sudor. La cantidad depende de factores como la duración e intensidad del ejercicio, la temperatura y humedad ambiental y la tasa de sudoración individual.

En actividades relativamente cortas, especialmente de menos de una hora, el agua suele ser suficiente para muchas personas.

La situación cambia cuando el ejercicio es prolongado o intenso. En estos casos, las bebidas que contienen carbohidratos y electrolitos pueden resultar útiles porque permiten reponer parte del sodio y otros componentes perdidos mediante el sudor, además de aportar energía durante esfuerzos prolongados.

Pueden considerarse especialmente en:

Entrenamientos o competencias de larga duración.

Ejercicio intenso en ambientes calurosos o húmedos.

Personas que presentan una sudoración abundante.

Situaciones en las que se necesita recuperar líquidos después de una pérdida importante.

Sin embargo, no existe una cantidad universal de electrolitos que funcione para todos. Las pérdidas de sodio y líquidos pueden variar considerablemente entre personas.

Beber demasiado también puede ser un problema

Hidratarse no significa consumir la mayor cantidad de agua posible.

En deportes de resistencia, beber grandes cantidades de líquido por encima de las necesidades del organismo puede provocar una disminución peligrosa de la concentración de sodio en la sangre, conocida como hiponatremia asociada al ejercicio.

Por ello, la estrategia de hidratación debe buscar un equilibrio: reponer las pérdidas sin consumir cantidades excesivas.

Lo recomendable es probar durante los entrenamientos la cantidad y composición de líquidos que mejor se adapten a cada persona antes de utilizarlas en una competencia.

Diarrea y vómitos: no es lo mismo que una bebida deportiva

Cuando existe diarrea o vómitos, la pérdida de agua y electrolitos puede ser considerable y el objetivo ya no es mejorar el rendimiento físico, sino prevenir o tratar la deshidratación.

En estos casos, la OMS y UNICEF recomiendan las soluciones de rehidratación oral (SRO).

Estas preparaciones contienen una combinación específica de glucosa y electrolitos. La glucosa facilita la absorción intestinal de sodio y agua, por lo que su composición está diseñada específicamente para favorecer la recuperación de líquidos.

Las SRO contienen, entre otros componentes, sodio, cloruro, potasio, citrato y glucosa.

Esto las diferencia de las bebidas deportivas, que están formuladas principalmente para acompañar la actividad física y no para tratar la deshidratación causada por enfermedades gastrointestinales.

¿Qué pasa si consumes electrolitos sin necesitarlos?

En una persona sana, consumir ocasionalmente una bebida con electrolitos generalmente no significa que exista un problema, pero tomarlas de manera rutinaria no aporta necesariamente una ventaja si la alimentación ya cubre las necesidades de minerales.

Además, algunas bebidas deportivas contienen cantidades importantes de azúcar, sodio o calorías. Por ello, no deben considerarse automáticamente más saludables que el agua.

También deben tener especial cuidado las personas con enfermedad renal, enfermedad cardiovascular o quienes utilizan medicamentos que modifican el equilibrio de líquidos y minerales, ya que un aporte excesivo de determinados electrolitos puede resultar perjudicial.

La hidratación depende del contexto

No todas las personas necesitan la misma estrategia de hidratación.

Para la vida cotidiana y el ejercicio moderado, agua y una alimentación equilibrada suelen ser suficientes. Los electrolitos adquieren mayor relevancia cuando existen pérdidas importantes por sudoración o cuando hay una situación médica que provoca deshidratación.

Y ante diarrea o vómitos importantes, las soluciones de rehidratación oral tienen prioridad sobre las bebidas deportivas.

Más electrolitos no significa necesariamente mejor hidratación: lo importante es utilizar la bebida adecuada para la situación y reponer las pérdidas reales del organismo.

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