Alimentación y fertilidad: qué alimentos y hábitos pueden acompañar un tratamiento

— Agencias 25/09/2026

Cuando una pareja busca un embarazo o recurre a un tratamiento de reproducción asistida, la alimentación puede formar parte de un acompañamiento integral, aunque no sustituye la valoración ni las intervenciones médicas necesarias.

La relación entre nutrición y fertilidad es compleja y debe abordarse de manera individual, ya que las necesidades pueden variar de acuerdo con el estado nutricional, las enfermedades existentes, las alteraciones hormonales y la tolerancia a determinados alimentos.

La nutricionista Adriana Hamer, quien trabaja junto con especialistas en fertilidad y ginecología, explicó que el objetivo del acompañamiento nutricional es contribuir a crear condiciones adecuadas durante el proceso reproductivo, incluyendo el periodo alrededor de la implantación embrionaria.

Antes de diseñar un plan, señaló que es importante valorar situaciones como anemia, enfermedad celíaca, hipotiroidismo y alteraciones gastrointestinales, además de considerar las necesidades y restricciones particulares de cada paciente.

Dieta antiinflamatoria y valoración personalizada

Una alimentación con predominio de alimentos poco procesados y características antiinflamatorias puede utilizarse como parte del acompañamiento nutricional de algunos pacientes que atraviesan tratamientos de fertilidad.

El plan puede incluir ajustes en la alimentación, evaluación de vitaminas y minerales y estrategias para manejar el estrés. Sin embargo, no existe una única dieta que funcione de la misma manera para todas las personas.

La especialista también mencionó problemas gastrointestinales como el SIBO y el IMO, que pueden producir síntomas como distensión abdominal y dolor. En determinados pacientes, una intervención nutricional puede incluir temporalmente la reducción de alimentos que desencadenan síntomas.

Entre los productos que podrían limitarse dependiendo del caso se encuentran los lácteos, azúcares refinados o gluten, aunque estas restricciones no deberían aplicarse de manera general sin una razón clínica.

En algunos casos puede utilizarse una dieta de eliminación durante un periodo determinado para identificar qué alimentos son mejor tolerados y cuáles provocan síntomas.

La cebolla y el ajo, por ejemplo, pueden generar molestias en personas con determinadas alteraciones digestivas, por lo que su consumo puede ajustarse de acuerdo con la respuesta individual.

¿Qué alimentos pueden formar parte de este tipo de alimentación?

Entre las opciones mencionadas por la especialista se encuentran:

Pescado.

Pollo.

Aceite de oliva.

Semillas y frutos secos.

Aguacate.

Fuentes adecuadas de proteína.

Frutas y verduras dentro de una alimentación equilibrada.

Más que depender de un alimento específico, el objetivo es construir un patrón de alimentación variado y nutricionalmente suficiente.

En algunos pacientes también pueden considerarse suplementos como vitamina D, coenzima Q10 u omega-3, pero su utilización debe depender de las necesidades individuales y de la valoración profesional.

En el caso de los suplementos de omega-3, también es importante revisar su calidad, procedencia y contenido de contaminantes, incluido el mercurio cuando corresponda.

Los suplementos no sustituyen una alimentación adecuada

El uso de vitaminas, minerales o suplementos no garantiza por sí mismo una mejor fertilidad.

Antes de incorporarlos, conviene determinar si realmente existe una necesidad, revisar las dosis y considerar posibles interacciones con medicamentos u otros suplementos.

Esto es especialmente importante durante los tratamientos de reproducción asistida, donde cualquier intervención adicional debería coordinarse con el equipo médico responsable.

Evitar restricciones innecesarias durante el tratamiento

Los tratamientos de fertilidad pueden generar una importante carga emocional, por lo que una alimentación excesivamente restrictiva puede convertirse en una fuente adicional de ansiedad.

Por ello, una estrategia nutricional puede incluir cierta flexibilidad para disfrutar ocasionalmente de comidas fuera del plan habitual, especialmente durante reuniones familiares, cumpleaños o fines de semana.

La idea es mantener una alimentación saludable de manera sostenible, sin convertir cada alimento en una fuente de preocupación.

En resumen

La alimentación puede contribuir al bienestar general de las personas que buscan un embarazo y acompañar los tratamientos de reproducción asistida, pero no existe una dieta capaz de garantizar la fertilidad o la implantación de un embrión.

Un patrón basado en alimentos nutritivos, suficiente proteína, frutas, verduras, grasas saludables y una adecuada variedad puede formar parte del cuidado integral. Las restricciones, dietas de eliminación y suplementos deben reservarse para situaciones en las que exista una indicación individual.

La alimentación puede ser un complemento importante, pero debe integrarse con la evaluación médica, el tratamiento de las enfermedades existentes y las indicaciones del especialista en fertilidad.

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