— Agencias 24/09/2026
Cuando se acerca un partido, concierto o reunión, algunas personas optan por reducir o saltarse comidas durante el día para “guardar calorías” y consumirlas posteriormente en bebidas alcohólicas y alimentos típicos del evento.
Aunque la estrategia puede parecer lógica para quienes buscan controlar su peso, llegar con demasiada hambre puede tener el efecto contrario. Saltarse varias comidas puede aumentar el apetito y favorecer que, al llegar al evento, se consuman porciones más grandes, alimentos muy calóricos y una mayor cantidad de bebidas.
Además, el alcohol aporta aproximadamente 7 kcal por gramo y tiene un valor nutricional limitado. El organismo lo metaboliza de manera prioritaria, lo que modifica temporalmente el uso de otros combustibles, incluida la oxidación de grasas.
Por ello, en lugar de pasar varias horas sin comer, los especialistas recomiendan mantener una alimentación relativamente normal durante el día y llegar al evento con un nivel de hambre controlado.
¿Por qué llegar con hambre extrema puede hacer que comas más?
Uno de los principales problemas de restringir demasiado la comida antes de un evento es que puede resultar más difícil controlar el ritmo y la cantidad de lo que se consume posteriormente.
Cuando una persona llega con hambre intensa, puede comer rápidamente, elegir alimentos más densos en calorías y tener dificultades para reconocer las señales de saciedad.
La dietista Taylor Renko señala que el objetivo debería ser llegar al evento con un hambre moderada, no con una sensación de inanición. Si la persona termina comiendo de manera acelerada, pierde el control de las porciones o continúa hasta sentirse incómodamente llena, probablemente habría sido útil realizar una comida o colación previamente.
El alcohol puede complicar todavía más esta situación, ya que su consumo puede favorecer una mayor ingesta de alimentos y dificultar el control de las cantidades.
¿Qué ocurre cuando se combina restricción de alimentos y alcohol?
La práctica de reducir drásticamente las calorías durante el día para compensar las bebidas alcohólicas también ha sido relacionada en algunos estudios con episodios de consumo excesivo de alcohol y otras conductas de riesgo.
En determinadas poblaciones, particularmente universitarias, se ha observado que algunas personas restringen intencionalmente los alimentos antes o durante los días en que planean beber, principalmente por preocupación por el peso.
El problema es que beber con el estómago prácticamente vacío puede favorecer una absorción más rápida del alcohol, haciendo que la concentración de alcohol en sangre aumente más rápidamente.
Además, una alimentación insuficiente puede dificultar que la persona cubra sus necesidades de nutrientes durante el día.
¿Cómo afecta el alcohol al metabolismo?
El alcohol aporta energía, pero prácticamente no proporciona nutrientes esenciales como fibra, vitaminas o minerales.
Cuando se consume, el organismo prioriza su metabolismo y esto modifica temporalmente la utilización de otros combustibles. Entre otros efectos, disminuye de manera transitoria la oxidación de grasas mientras el organismo procesa el alcohol.
Esto no significa que una sola noche de consumo provoque automáticamente aumento de peso. Sin embargo, cuando se combina de manera frecuente con un exceso de calorías, puede dificultar el control del peso y la composición corporal.
La cantidad total consumida también es importante: varias bebidas pueden aportar una cantidad considerable de calorías incluso antes de sumar las botanas o comidas del evento.
¿Y qué pasa con el rendimiento deportivo?
Para quienes practican ejercicio o participan en actividades deportivas, el alcohol puede tener consecuencias adicionales.
Su consumo puede contribuir a la deshidratación, alterar el sueño y afectar algunos procesos relacionados con la recuperación muscular. Dependiendo de la cantidad ingerida y del momento del consumo, también puede interferir con la reposición de glucógeno y la síntesis de proteínas musculares.
Por esta razón, beber alcohol alrededor de entrenamientos o competencias puede dificultar la recuperación y afectar el rendimiento, especialmente cuando el consumo es elevado.
¿Qué conviene comer antes de un evento?
Los especialistas no recomiendan llegar en ayunas para “compensar” las calorías que probablemente se consumirán después.
Una mejor estrategia es mantener las comidas habituales y, si es necesario, hacerlas ligeramente más sencillas o ajustar las porciones, sin eliminarlas por completo.
Una comida previa puede incluir:
Proteína: pollo, pescado, huevo, yogur o leguminosas.
Fibra: verduras, frutas, avena o cereales integrales.
Grasas saludables: aguacate, semillas o nueces en cantidades moderadas.
Carbohidratos: arroz, tortilla, papa, avena o pan integral, según las necesidades individuales.
Llegar con hambre controlada puede facilitar que la persona disfrute de la comida del evento sin sentir la necesidad de consumir grandes cantidades rápidamente.
¿Comer antes de beber evita emborracharse?
Comer antes de consumir alcohol no impide la intoxicación ni hace seguro beber en exceso.
Los alimentos pueden retrasar la velocidad con la que el alcohol pasa del estómago al intestino y, por lo tanto, pueden modificar la velocidad de absorción. Sin embargo, la cantidad de alcohol consumida continúa siendo el principal factor para determinar el grado de intoxicación.
Por eso, comer antes de beber no debe utilizarse como una estrategia para poder consumir mayores cantidades de alcohol.
¿Cómo disfrutar un evento sin excederse?
Algunas estrategias sencillas pueden ayudar a evitar llegar al evento con hambre extrema:
Realizar las comidas habituales durante el día.
Si es necesario, consumir una colación con proteína y fibra antes de salir.
Beber agua regularmente.
Moderar la cantidad de alcohol.
Elegir porciones pequeñas de botanas y comidas muy calóricas.
Comer despacio y prestar atención a las señales de saciedad.
Evitar beber alcohol con el estómago vacío.
No intentar compensar una comida abundante dejando de comer posteriormente.
En conclusión
“Ahorrar calorías” saltándose comidas antes de un evento no necesariamente ayuda a controlar el peso. Por el contrario, llegar con hambre excesiva puede favorecer una mayor ingesta de alimentos y dificultar el control de las porciones.
Una estrategia más sostenible consiste en mantener una alimentación equilibrada durante el día, realizar una comida o colación antes del evento cuando sea necesario y moderar tanto el alcohol como los alimentos de alta densidad calórica.
Más que intentar compensar por adelantado, el objetivo debería ser mantener un patrón de alimentación equilibrado y tomar decisiones conscientes durante todo el día.
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