— Agencias 24/09/2026
Las prácticas de mindfulness, tai chi y qigong podrían ayudar a las personas que han terminado su tratamiento contra el cáncer a manejar algunos de los síntomas que pueden persistir durante la supervivencia, como dolor, fatiga y alteraciones del sueño.
Así lo sugiere un nuevo estudio publicado el 16 de septiembre en el Journal of Clinical Oncology, en el que participaron cerca de 600 supervivientes de diferentes tipos y etapas de cáncer.
Los participantes pudieron elegir entre un programa basado en mindfulness o sesiones de tai chi y qigong.
¿Qué incluían las prácticas?
El programa de mindfulness combinaba diferentes estrategias, entre ellas:
Meditación.
Ejercicios de respiración.
Estiramientos suaves.
Actividades grupales relacionadas con la aceptación y la compasión.
Por su parte, el tai chi y el qigong utilizan movimientos lentos y fluidos, coordinados con la respiración y una mayor atención a las sensaciones corporales. Estas prácticas buscan favorecer la regulación de la respuesta emocional y del estrés.
Menos dolor y fatiga
Los investigadores observaron que ambos tipos de intervención redujeron la interferencia del dolor en las actividades cotidianas.
También se observaron mejoras en la fatiga y el sueño. Los investigadores plantean que estos síntomas pueden estar relacionados entre sí: cuando mejora uno de ellos, los otros también pueden experimentar cambios favorables.
De manera específica, el programa de mindfulness mostró beneficios en la fatiga y la interferencia del dolor, mientras que el grupo que practicó tai chi/qigong presentó mejoras en dolor, fatiga y sueño.
Un complemento durante la supervivencia al cáncer
Cada vez más personas viven durante años después de completar su tratamiento contra el cáncer, pero algunas continúan experimentando síntomas físicos y emocionales que pueden afectar su calidad de vida.
Los autores consideran que las intervenciones mente-cuerpo podrían formar parte de un enfoque integral para atender estas necesidades durante la etapa de supervivencia.
Es importante señalar que estas prácticas deben considerarse complementarias y no sustitutas de los tratamientos oncológicos o médicos indicados. Su utilidad puede variar entre personas y, especialmente en pacientes con síntomas persistentes, conviene discutirlas con el equipo de salud.
En conjunto, los resultados sugieren que incorporar estrategias como mindfulness, tai chi o qigong podría ser una opción para ayudar a algunos supervivientes de cáncer a manejar determinados síntomas y mejorar su bienestar después del tratamiento.
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