— Redacción El Tiempo 24/09/2026
Seis postores buscan adquirir la unidad productiva, pero la falta de depósitos mantiene en vilo la venta y el futuro de los trabajadores.
Durante décadas, Altos Hornos de México (AHMSA) fue uno de los principales motores de la economía de Monclova y de la Región Centro de Coahuila. Su actividad generó miles de empleos directos y una amplia cadena de proveedores y servicios alrededor de la industria acerera.
Hoy, sin embargo, la empresa se encuentra en una situación completamente distinta: sus operaciones están detenidas, fue declarada en quiebra y sus activos están bajo la administración del síndico dentro del concurso mercantil.
El siguiente capítulo se definirá en una subasta programada para este viernes 25 de septiembre, en la que AHMSA y su filial Minera del Norte (MINOSA) serán ofrecidas como una unidad productiva.
El proceso llega nuevamente rodeado de incertidumbre, debido a que, después de vencer el plazo para acreditar la garantía de seriedad, el síndico Víctor Manuel Aguilera Gómez no había confirmado públicamente qué postores cumplieron con ese requisito. La garantía asciende a 56.3 millones de dólares por participante, equivalente al 5 por ciento del valor mínimo de referencia.
De gigante industrial a empresa en quiebra
El deterioro de AHMSA no ocurrió de un día para otro.
La empresa fue privatizada en 1991 y pasó a manos de Alonso Ancira, en una operación que marcó el inicio de una nueva etapa para la siderúrgica.
Con el paso de los años se acumularon problemas financieros y obligaciones con distintos acreedores. Uno de los episodios que mayor repercusión tuvo fue la venta de Agronitrogenados, una planta de fertilizantes adquirida posteriormente por Petróleos Mexicanos.
La operación derivó en un proceso judicial contra Ancira. En 2021, el empresario llegó a un acuerdo reparatorio con Pemex por 216.6 millones de dólares, relacionado con el daño atribuido a la operación.
El conflicto se sumó a los problemas financieros que ya enfrentaba AHMSA.
La compañía dejó de pagar diversas obligaciones, acumuló adeudos con trabajadores, proveedores, instituciones financieras y organismos como Pemex y CFE, mientras los intentos por conseguir una inversión que permitiera reactivar la producción no lograron concretarse.
Finalmente, AHMSA entró en concurso mercantil y el 7 de noviembre de 2024 el Juzgado Segundo de Distrito en Materia de Concursos Mercantiles declaró oficialmente su quiebra.
Con esa resolución, la administración de los bienes pasó al síndico y el procedimiento entró en una etapa orientada a la venta de los activos para obtener recursos destinados al pago de los acreedores.
¿Por qué se quiere vender como una sola unidad?
La subasta actual tiene una característica importante: no se busca vender simplemente terrenos, maquinaria o instalaciones por separado.
Las bases contemplan la enajenación de AHMSA y MINOSA como una unidad productiva, es decir, en un solo bloque que incluye los activos esenciales de la operación siderúrgica y minera.
El objetivo de esta modalidad es conservar el conjunto industrial y evitar, en la medida de lo posible, que sus diferentes componentes terminen fragmentados.
El avalúo conjunto ronda los 1,326 millones de dólares, mientras que el precio de salida de la subasta se estableció en aproximadamente 1,127 millones de dólares. El eventual comprador tendría un plazo de 90 días para cubrir el precio correspondiente, de acuerdo con la información publicada sobre el procedimiento.
Seis interesados, pero falta el paso clave
El juzgado autorizó la participación de seis postores:
Argentem Creek PartnersCIESATrust Empresarial MexicanoCompañía YepalLance Internacional-Metals-MexOctavio Pous Escalante
Pero estar precalificado no significa automáticamente que un interesado pueda presentar una oferta.
El requisito que se convirtió en punto central es la garantía de seriedad, fijada en 56 millones 368 mil 903 dólares para cada participante.
Por ello, la falta de confirmación pública sobre los depósitos mantiene abierta la posibilidad de que el número de participantes efectivos sea menor al de los seis postores precalificados.
La audiencia está programada para las 10:00 horas del viernes 25 de septiembre, en el edificio sede del Poder Judicial de la Federación, en la Ciudad de México.
Argentem vuelve a la pelea
Entre los nombres que aparecen nuevamente en el proceso está Argentem Creek Partners.
El fondo ya había planteado anteriormente una alternativa para AHMSA, en un intento por asumir compromisos financieros y aportar capital para reactivar la empresa.
Sin embargo, el escenario actual es diferente.
Ahora Argentem no participa en una negociación privada de reestructura, sino como uno de los postores precalificados dentro de un procedimiento judicial de venta.
La diferencia es importante: la propiedad y administración de los activos ya no dependen de una negociación directa con los antiguos accionistas, sino del proceso de quiebra y de las decisiones del juzgado y el síndico.
El antecedente que mantiene la preocupación
Esta no es la primera vez que se intenta vender AHMSA y MINOSA como unidad productiva.
En febrero de 2026, el Juzgado Segundo de Distrito en Materia de Concursos Mercantiles declaró desierta una subasta anterior.
En aquella ocasión había un solo postor calificado, integrado por Ignition Industries 1870 y Fintech Latam, pero no se cumplieron dos condiciones consideradas indispensables: la conformidad de los acreedores garantizados para que determinados bienes pudieran venderse como parte de la unidad productiva y la exhibición de la garantía de seriedad.
Ante ese fracaso, la jueza Ruth Haggi Huerta otorgó al síndico un plazo de 20 días hábiles para presentar una nueva propuesta de enajenación. El juzgado señaló entonces que se buscaba preservar la unidad productiva y procurar el mayor beneficio posible para los acreedores, particularmente los trabajadores.
Ese antecedente explica por qué el cumplimiento de la garantía vuelve a ser observado con atención.
¿Qué pasa si tampoco se vende ahora?
Aquí está uno de los puntos más importantes para entender el proceso:
Si la subasta vuelve a quedar desierta, AHMSA no desaparece automáticamente ni significa que al día siguiente comenzará una venta pieza por pieza de sus instalaciones.
Lo que ocurriría es que la operación de venta planteada para esta audiencia no se concretaría, por lo que el juzgado y la sindicatura tendrían que determinar cuál será la siguiente ruta dentro del procedimiento de quiebra.
Las propias bases contemplan la posibilidad de que la subasta sea declarada desierta si no existen postores habilitados, no se presentan posturas legales o no se cumplen las condiciones de pago.
El antecedente de febrero demuestra que, ante un fracaso, el procedimiento puede continuar mediante una nueva propuesta de enajenación. No obstante, cualquier modificación tendría que ajustarse a las determinaciones del juzgado.
¿Podría venderse por separado?
Es una posibilidad que debe manejarse con cuidado.
La intención expresada en el procedimiento actual ha sido conservar AHMSA y MINOSA como unidad productiva, pero si esa vía no logra concretarse, corresponderá al juzgado determinar cómo continuar con la enajenación.
Por eso, no puede afirmarse que una subasta desierta implique automáticamente la venta individual de minas, hornos, terrenos, maquinaria o chatarra.
Lo que sí puede decirse es que un nuevo fracaso dejaría nuevamente abierta la discusión sobre cómo maximizar el valor de los activos y cómo obtener recursos para atender las obligaciones reconocidas dentro de la quiebra.
El principal problema: los trabajadores
Detrás de la subasta hay un problema que va más allá de quién se queda con las instalaciones.
Los trabajadores tienen créditos laborales reconocidos dentro del procedimiento concursal.
De acuerdo con información publicada en días recientes, para AHMSA y MINOSA se estableció una bolsa de 19 mil 248 millones 594 mil pesos correspondiente a créditos laborales preferentes y no preferentes, aunque su recuperación está sujeta a los recursos que se obtengan dentro del proceso.
Esto significa que la venta de los activos es una pieza fundamental para generar recursos, pero el monto que finalmente pueda recuperarse dependerá de la operación que se concrete y de las reglas de distribución establecidas en el concurso mercantil.
Para los trabajadores, otro fracaso representaría principalmente más tiempo de espera para conocer cómo y cuándo podrán recuperarse sus adeudos.
También están los acreedores
Los trabajadores no son los únicos interesados.
AHMSA arrastra obligaciones con diferentes acreedores, entre ellos Pemex, CFE, instituciones financieras y proveedores.
Los acreedores garantizados tienen además derechos específicos sobre determinados activos, lo que fue precisamente uno de los obstáculos que contribuyeron a que la primera subasta quedara desierta en febrero.
Por eso, cualquier venta integral necesita cumplir no solamente con las condiciones de los posibles compradores, sino también con los requisitos establecidos dentro del procedimiento concursal.
¿Qué está en juego para Monclova?
Más allá de la propiedad de los activos, el proceso tiene una dimensión económica para Monclova.
AHMSA fue durante décadas uno de los principales generadores de empleo y actividad económica de la Región Centro. Su paralización afectó a trabajadores, contratistas, proveedores, comercios y empresas vinculadas con la siderurgia.
La posibilidad de conservar la infraestructura como unidad productiva mantiene abierta la opción de que el complejo vuelva a operar, aunque la subasta por sí sola no garantiza una reactivación inmediata.
Primero tendría que concretarse la venta, después el comprador tendría que cumplir con el pago y, posteriormente, definir inversiones, operaciones, contratación de personal y condiciones para poner nuevamente en marcha las instalaciones.
Por ahora, el primer paso es determinar quiénes estarán realmente habilitados para participar en la puja.
El viernes será otro punto de definición
AHMSA llega así a una nueva etapa decisiva después de años de crisis financiera, suspensión de operaciones y un proceso judicial que culminó con la declaración de quiebra.
Hay seis postores precalificados, una unidad productiva valuada en más de mil 300 millones de dólares y una garantía de seriedad superior a 56 millones de dólares por participante.
Pero mientras no se confirme quién cumplió con ese requisito, la lista de interesados no equivale todavía a una lista de compradores.
Si la subasta se realiza con participantes habilitados, el resultado podría abrir una nueva etapa para los activos de AHMSA y MINOSA.
Si vuelve a declararse desierta, el proceso concursal no terminaría ahí: el juzgado y el síndico tendrían que definir nuevamente la vía para enajenar los bienes, mientras trabajadores y acreedores continuarían a la espera de recursos para cubrir las obligaciones reconocidas.
La audiencia está prevista para este 25 de septiembre a las 10:00 horas.
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