¿Para qué sirve estudiar? “El fin de la escuela” plantea la pregunta

— Agencias 23/09/2026

La película “El fin de la escuela” busca abrir una conversación sobre el aprendizaje, el propósito de las aulas y el futuro de los estudiantes mexicanos.

La película “El fin de la escuela”, dirigida por Carlos Armella y producida por Juan Alfonso Mejía, busca cuestionar qué están aprendiendo los estudiantes y para qué les sirve ese conocimiento en el futuro, mediante una historia que combina ficción y realidad.

“El fin de la escuela” cuestiona el propósito de estudiar

La cinta se estrena este 23 de septiembre de 2026 y plantea una pregunta central: ¿para qué sirve ir a la escuela si terminar una carrera no garantiza una vida mejor?

De acuerdo con Juan Alfonso Mejía, productor del largometraje, el título hace referencia a la finalidad de las instituciones educativas: aprender.

“El fin de la escuela es aprender”, expresó Mejía, quien fue secretario de Educación de Sinaloa y director de Mexicanos Primero.

La película busca llevar a las familias una discusión que, según el productor, suele concentrarse entre especialistas: qué están aprendiendo los estudiantes y cuál es el propósito de la escuela.

La película aborda la crisis educativa

“El fin de la escuela” surge a partir de la experiencia de Mejía en el gobierno federal, la Secretaría de Educación de Sinaloa y organizaciones civiles.

El productor sostiene que la pregunta sobre el aprendizaje pocas veces forma parte de las exigencias de las familias o de las autoridades.

Afirmó que existe una desconexión entre la discusión sobre la crisis educativa y la percepción cotidiana de las familias, particularmente cuando las escuelas permanecen abiertas, los maestros reciben a los alumnos y las clases continúan.

Mejía identifica entre los principales retos la falta de claridad sobre el propósito de las escuelas, la distancia entre las discusiones de especialistas y las preocupaciones familiares, así como las distintas reformas educativas implementadas en México.

Educación y oportunidades laborales

El productor también plantea en la película una discusión sobre la relación entre educación, aprendizaje y oportunidades laborales.

Mejía afirma que en México hay 25% más licenciados, ingenieros y doctores, pero que al graduarse ganan 14% menos. A partir de estos datos que presenta durante la entrevista, cuestiona la promesa de que estudiar necesariamente permite mejorar las condiciones de vida.

También señala que siete de cada 10 personas nacen y mueren en el mismo código postal, argumento que utiliza para plantear preguntas sobre la movilidad social y el papel de la escuela.

“Nadie aprende con miedo”

Otro de los temas abordados en la película es la relación entre violencia y educación.

Mejía menciona localidades como Culiacán, Reynosa y Uruapan, donde considera que las condiciones de seguridad pueden convertir en una prioridad que los estudiantes lleguen a la escuela y regresen a casa de manera segura.

“Nadie aprende con miedo”, sostiene el productor.

La película plantea que las necesidades educativas deben analizarse desde las condiciones específicas de cada comunidad, en lugar de concentrar toda la discusión en las autoridades federales o en la Ciudad de México.

El papel de los maestros y las comunidades

Mejía propone revisar prácticas educativas que, según su planteamiento, han permitido avances entre estudiantes de países como Vietnam, Singapur y Macao.

También llama a considerar las particularidades de cada comunidad y a respaldar a los docentes para desarrollar proyectos relacionados con su entorno.

En ese sentido, se refiere a la Nueva Escuela Mexicana y señala que su planteamiento sobre proyectos educativos puede vincularse con las realidades específicas de cada localidad.

El productor también plantea la necesidad de que los maestros cuenten con preparación especializada para enfrentar situaciones como grupos con distintos niveles de aprendizaje o condiciones de violencia en el entorno.

Una película para llevar el debate a las escuelas

La realización de “El fin de la escuela” tomó cuatro años, incluido un año y medio de investigación.

Uno de los principales retos, explicó Mejía, fue definir el tono de una historia que combina ficción y realidad sin reducir el debate educativo a una confrontación entre buenos y malos.

La cinta cuenta con la actuación de Ana Serradilla y busca utilizar la ficción y el documental para generar una conversación sobre la educación.

Después de su exhibición en cines, el productor espera que la película pueda distribuirse en YouTube, descargarse sin costo y proyectarse en planteles educativos.

La intención, explicó, es que las comunidades puedan ver la cinta y conversar sobre el propósito de sus escuelas, así como sobre lo que aprenden los estudiantes y la utilidad de ese aprendizaje frente a las condiciones de su entorno.

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