— Agencias 23/09/2026
De acuerdo con información de la ENIF citada por autoridades financieras, sólo 21% de los hombres y 15% de las mujeres de 60 años y más realizan pagos digitales.
Para una parte de los adultos mayores de Monclova, Sabinas y Piedras Negras, recibir su pensión directamente de una persona en ventanilla genera mayor confianza que utilizar cajeros o aplicaciones bancarias. Aunque esto implique pasar largas horas en filas, especialmente durante los días de pago, muchos prefieren tener el dinero físicamente en sus manos y evitar herramientas digitales que consideran complicadas o que les generan temor por posibles fraudes.

La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), elaborada por el INEGI y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, señala que 76.5% de la población de 18 a 70 años tenía al menos un producto financiero formal durante el año pasado, mientras que la región noreste, donde se encuentra Coahuila, alcanzó 84.9%. Sin embargo, tener una cuenta bancaria no significa que todos tengan las mismas facilidades para utilizar servicios digitales. Para muchos pensionados, acudir a una sucursal, hacer fila y recibir el dinero directamente de un trabajador bancario continúa representando mayor seguridad y control.
La brecha digital alcanza a los adultos mayores
Los datos disponibles muestran un menor uso de herramientas digitales entre las personas mayores. De acuerdo con información de la ENIF citada por autoridades financieras, sólo 21% de los hombres y 15% de las mujeres de 60 años y más realizan pagos digitales, mientras que alrededor de 10% utiliza la banca móvil para consultas y transferencias. La situación refleja que la digitalización financiera no avanza al mismo ritmo para todos, especialmente cuando existen dificultades para utilizar teléfonos, aplicaciones, cajeros, contraseñas o sistemas de reconocimiento.

El efectivo representa una forma de control
En Monclova, Olegario Martínez Alvarado explicó que prefiere retirar todo su dinero en efectivo después de cobrar su pensión. Señaló que recibe alrededor de 3 mil pesos, cantidad que considera insuficiente para cubrir la despensa, por lo que necesita disponer de todo el recurso. Para él, tener físicamente el dinero permite controlar mejor el gasto y entregar en casa la cantidad completa para las necesidades del hogar.La decisión de acudir a ventanilla también está relacionada con la confianza de recibir el dinero directamente de una persona. Para algunos pensionados, una fila larga representa una molestia que están dispuestos a soportar con tal de tener certeza sobre su cobro. La posibilidad de que un cajero retenga la tarjeta, presente una falla o no entregue efectivo genera preocupación entre quienes tienen dificultades para resolver estos problemas por cuenta propia. A esto se suma el temor a convertirse en víctimas de fraude mediante aplicaciones o herramientas que no dominan.
Fallas en cajeros complican el cobro
En Sabinas y la Región Carbonífera, Adelita Manrique relató que prefiere acudir a ventanilla porque le genera mayor confianza que utilizar un cajero automático. Le preocupa que la tarjeta pueda quedarse atorada o que el equipo no entregue el efectivo. También enfrenta dificultades visuales para distinguir la numeración del teclado, por lo que necesita apoyo de familiares. En una ocasión no pudo retirar su pensión porque se terminó el efectivo disponible tanto en el cajero como en ventanilla, situación que representó un problema por la distancia entre la sucursal y su domicilio.

Las filas siguen siendo parte del cobro
La situación en Sabinas refleja que contar con cajeros no garantiza que todos los adultos mayores puedan utilizarlos. Durante un operativo de pago realizado en julio en Nueva Rosita, el cajero del Banco del Bienestar permaneció fuera de servicio, por lo que algunos pensionados tuvieron que recurrir a la ventanilla. Para quienes requieren acompañamiento o deben trasladarse desde zonas alejadas, una falla puede significar regresar otro día, esperar nuevamente o depender de familiares.
La tecnología requiere acompañamiento.
En Piedras Negras, Pedro César Castro explicó que le resulta complicado utilizar aplicaciones bancarias, particularmente cuando debe ingresar desde su teléfono, colocar su huella digital o completar el reconocimiento facial. Por ello mantiene la preferencia por acudir personalmente al banco y retirar su dinero en efectivo, aunque tenga que esperar. Actualmente cuenta con el apoyo de su hija para trasladarse y realizar sus cobros, mientras sus familiares le han recomendado utilizar herramientas digitales para evitar filas y desplazamientos.
Digitalizar sin dejar atrás la atención presencial
Los casos de Monclova, Sabinas y Piedras Negras muestran que la digitalización bancaria convive con una necesidad vigente entre los adultos mayores: contar con una persona que los atienda y les entregue sus recursos directamente. Para los pensionados consultados, las largas filas pueden resultar cansadas, pero no necesariamente cambian su decisión de acudir a una sucursal. La atención presencial les ofrece seguridad y permite resolver dudas en el momento, mientras cajeros y aplicaciones requieren conocimientos que no todos han desarrollado.
Con la colaboración de: Noé NIño de Piedras Negras y Melannie Flores de Sabinas.
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