— Penélope Cueto 22/09/2026
Saltillo, Coahuila, 21 de septiembre de 2026.- La restricción de celulares en las escuelas va en la dirección correcta, pero no basta para mejorar el aprendizaje, advirtió el presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) en Coahuila, Francisco Javier Mancillas González, quien pidió acompañar la medida con participación de las familias, respaldo a los docentes y acciones educativas de mayor alcance.
La postura de la organización surge ante el Acuerdo número 09/09/26 que establece las disposiciones sobre el uso responsable y seguro de dispositivos digitales personales en las escuelas públicas y particulares del Sistema Educativo Nacional. La UNPF reconoce que la medida atiende una situación que afecta la dinámica escolar, pero plantea que sus alcances deben ir más allá del retiro de los teléfonos.
Mancillas González consideró que la regulación representa un primer paso necesario, en especial ante los retos que enfrentan docentes y estudiantes dentro de las aulas. Sin embargo, sostuvo que una restricción de dispositivos no puede resolver por sí misma los problemas de aprendizaje ni el rezago.
Una medida positiva, pero con alcances limitados
Para la UNPF, uno de los principales pendientes está en la participación de las familias.
La organización sostiene que madres y padres de familia no tuvieron una intervención suficiente y estructurada en el diagnóstico y en la construcción de las medidas, pese a que las reglas sobre dispositivos también tienen efecto fuera de las escuelas.
El uso de celulares y otros equipos digitales continúa en casa, en redes sociales y durante los periodos de descanso y la autoridad de los docentes requiere respaldo institucional y familiar, expuso.
La UNPF también plantea que las autoridades proporcionen a las familias información, materiales accesibles y orientación práctica para establecer reglas fuera del horario escolar con el objetivo de que la responsabilidad sobre el uso de la tecnología no recaiga únicamente en los planteles.
El reto no termina con los celulares
La organización advierte que el rezago educativo requiere una respuesta de mayor alcance. Una regulación sobre dispositivos puede ordenar su uso dentro de las aulas, pero no sustituye programas educativos, materiales adecuados, capacitación docente ni estrategias para fortalecer los aprendizajes.
Entre los pendientes se encuentran las áreas de lectura, escritura y matemáticas, así como las condiciones que permitan a los docentes atender las necesidades de sus estudiantes. Para la UNPF, estos aspectos deben formar parte de una estrategia educativa paralela a la regulación de los celulares.
Además señaló que es necesario conocer qué acciones tomarán las autoridades para garantizar herramientas, capacitación y programas que permitan atender los rezagos.
Indicó que la restricción puede contribuir a mejorar las condiciones dentro del aula, pero no sustituye una política educativa integral. Por ello, pidió que la medida tenga seguimiento y evaluación.
Familias y escuelas, con reglas comunes
Mancillas González también planteó la necesidad de abrir canales permanentes de participación para las familias y no limitar su intervención a reuniones informativas o asambleas escolares.
Para la UNPF, el valor de la restricción estará en las acciones que la acompañen: mayor respaldo a los docentes, participación efectiva de las familias, reglas claras y una estrategia que atienda los rezagos educativos que persisten en las escuelas, concluyó.
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