— Agencias 21/09/2026
Los medicamentos agonistas del receptor de GLP-1, como semaglutida y tirzepatida —comercializados, entre otras presentaciones, como Ozempic, Wegovy o Mounjaro— se utilizan para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y el control del peso. En los últimos años también han sido estudiados por posibles efectos adicionales sobre diferentes aspectos de la salud.
Sin embargo, la expansión de su uso ha puesto sobre la mesa una preocupación relevante para los pacientes que necesitan someterse a una cirugía con anestesia general.
Una investigación realizada en Reino Unido encontró que las personas que utilizaban estos medicamentos presentaban una frecuencia considerablemente mayor de regurgitación del contenido gástrico durante el periodo perioperatorio que quienes no los utilizaban.
El estudio prospectivo, presentado en el Congreso Anual de la Asociación de Anestesistas en Liverpool y publicado en Anaesthesia, analizó los datos de 47,039 pacientes adultos atendidos en 119 hospitales del NHS británico. De ellos, 1,348 utilizaban medicamentos GLP-1, aproximadamente uno de cada 36 pacientes incluidos.
¿Por qué los GLP-1 pueden aumentar este riesgo?
El mecanismo está relacionado con uno de los efectos de estos medicamentos: disminuyen la velocidad con la que el estómago vacía su contenido hacia el intestino.
Este efecto contribuye a generar una sensación de saciedad más prolongada y forma parte de la manera en que los fármacos ayudan a controlar el apetito y la glucosa.
El problema puede presentarse cuando una persona necesita anestesia general. Aunque haya cumplido correctamente con las horas de ayuno indicadas antes de la cirugía, podría conservar contenido sólido o líquido dentro del estómago.
Durante la anestesia se reducen o desaparecen mecanismos protectores de la vía aérea, como los reflejos de deglución y de protección de la laringe. Si el contenido gástrico regresa hacia el esófago y alcanza la vía respiratoria, puede producirse una aspiración pulmonar, que en determinadas circunstancias puede ocasionar neumonitis por aspiración, infección respiratoria o insuficiencia respiratoria.
El problema de no informar que se utilizan estos medicamentos
Uno de los hallazgos que llamó la atención de los investigadores fue la forma en que algunos pacientes habían obtenido sus medicamentos.
Más del 40% de los usuarios de GLP-1 incluidos en el estudio no habían recibido la prescripción mediante su médico de atención primaria o un especialista hospitalario, sino a través de farmacias en línea o servicios privados relacionados con el control del peso.
Esto puede dificultar que el equipo quirúrgico conozca todos los medicamentos que utiliza el paciente.
Kariem El-Boghdadly, investigador del King's College de Londres y autor principal del estudio, destacó la importancia de informar al personal médico sobre el uso de estos tratamientos antes de cualquier procedimiento que requiera anestesia, independientemente de dónde se hayan obtenido.
Por esta razón, conocer los medicamentos que utiliza el paciente forma parte fundamental de la valoración preoperatoria.
El riesgo absoluto sigue siendo bajo
Aunque el aumento relativo del riesgo resulta importante, es necesario distinguirlo del riesgo absoluto.
En el conjunto de pacientes estudiados, la tasa de regurgitación o aspiración pulmonar fue de aproximadamente 1 caso por cada 802 pacientes (0.12%).
Entre quienes utilizaban medicamentos GLP-1, la cifra fue de aproximadamente 1 caso por cada 71 pacientes (1.41%).
Por lo tanto, el evento continúa siendo poco frecuente en términos absolutos, pero el estudio encontró una diferencia importante entre ambos grupos.
La regurgitación ocurrió principalmente durante el despertar
Otro hallazgo relevante fue el momento en que ocurrieron los episodios.
Contrario a lo que podría esperarse, la mayoría de los eventos no se produjeron durante la inducción anestésica o la intubación. Aproximadamente 53% ocurrieron durante la fase de recuperación o despertar, mientras que alrededor del 13% se registraron al inicio y otro 13% durante la parte intermedia de la intervención.
Este resultado pone de manifiesto que el riesgo puede persistir más allá del momento de inducción de la anestesia, por lo que la vigilancia durante la recuperación también resulta importante.
¿Cuánto tiempo deberían suspenderse?
El estudio también encontró diferencias importantes en las indicaciones que recibían los pacientes antes de una cirugía.
Casi un tercio había recibido instrucciones de suspender su medicamento semanal entre 8 y 14 días antes del procedimiento. Sin embargo, determinar cuánto tiempo debe interrumpirse un GLP-1 no es tan sencillo como esperar a que desaparezca por completo del organismo.
La semaglutida y la tirzepatida tienen vidas medias prolongadas, por lo que permanecen en el organismo durante varios días después de la última dosis.
Además, suspender estos medicamentos durante periodos prolongados puede tener consecuencias clínicas, particularmente en personas que los utilizan para controlar la diabetes. Por ello, no se recomienda que el paciente suspenda por cuenta propia el tratamiento antes de una cirugía.
La decisión debe individualizarse considerando el medicamento utilizado, la frecuencia de administración, el motivo por el que se prescribe, el control glucémico, la presencia de síntomas gastrointestinales y el tipo de procedimiento y anestesia.
Las medidas preventivas no eliminan completamente el riesgo
A pesar de que los equipos de anestesia utilizaron estrategias para reducir el riesgo en más del 80% de los pacientes que utilizaban GLP-1, los episodios de regurgitación continuaron presentándose.
Entre las medidas empleadas se encontraban técnicas destinadas a proteger la vía aérea, como la intubación traqueal, así como determinadas modificaciones de la posición del paciente.
Estos resultados refuerzan la importancia de realizar una valoración individual del riesgo de aspiración antes de la cirugía, en lugar de basarse exclusivamente en el número de horas de ayuno.
¿Qué debe hacer un paciente que utiliza GLP-1?
Si una persona utiliza semaglutida, tirzepatida u otro agonista de GLP-1 y tiene programada una cirugía o procedimiento con sedación o anestesia, debe informar al cirujano y al anestesiólogo antes del procedimiento.
También es importante comunicar:
Qué medicamento utiliza.
La dosis y frecuencia de administración.
Cuándo fue aplicada la última dosis.
Si presenta náuseas, vómitos, distensión abdominal, estreñimiento o sensación de digestión lenta.
Si el medicamento se utiliza para diabetes, obesidad u otra indicación.
La evidencia actual refuerza que el uso de estos medicamentos debe formar parte de la valoración anestésica preoperatoria, pero la suspensión del tratamiento debe decidirse individualmente y bajo supervisión médica.
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