¿Puede un reloj inteligente detectar cambios relacionados con la ansiedad?

— Agencias 21/09/2026

Los relojes inteligentes se han convertido en herramientas habituales para seguir distintos aspectos de la salud cotidiana: pasos, actividad física, calidad del sueño y frecuencia cardiaca. Ahora, la investigación analiza si los cambios registrados por estos dispositivos también podrían aportar información sobre la evolución de síntomas relacionados con la ansiedad.

La ansiedad puede ser una respuesta normal y temporal ante situaciones como un examen, una entrevista de trabajo o una conversación difícil. Sin embargo, cuando la preocupación o el miedo se mantienen durante largos periodos, interfieren con el descanso, el trabajo, los estudios o las relaciones personales, pueden formar parte de un trastorno de ansiedad.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH), estos trastornos se caracterizan por una ansiedad o preocupación persistente que puede interferir de manera importante con la vida cotidiana.

Los relojes inteligentes recopilan información de manera continua sobre variables como el movimiento, el sueño y la frecuencia cardiaca. Esto permite identificar cambios respecto al comportamiento habitual de una persona. El problema es que estas modificaciones no son específicas de la ansiedad: dormir peor, moverse menos o presentar una frecuencia cardiaca más elevada puede tener numerosas explicaciones, desde estrés o falta de sueño hasta enfermedades físicas o cambios en la rutina.

Un estudio encontró una relación entre actividad, sueño y síntomas de ansiedad

Un estudio publicado en Journal of Psychiatric Research exploró si los patrones de actividad y descanso registrados mediante dispositivos portátiles podían relacionarse con cambios posteriores en los síntomas de ansiedad.

El equipo dirigido por Nicholas C. Jacobson, de Dartmouth College, analizó información de 265 participantes pertenecientes al estudio Midlife in the United States (MIDUS).

Los participantes fueron evaluados mediante entrevistas al inicio del seguimiento y varios años después para identificar síntomas relacionados con trastorno de ansiedad generalizada y trastorno de pánico. Durante una semana, utilizaron un dispositivo de muñeca que registró su actividad durante el día y sus patrones de descanso durante la noche.

El seguimiento total se extendió aproximadamente 17 a 18 años.

A partir de estos registros, los investigadores desarrollaron un modelo de aprendizaje automático para analizar posibles relaciones entre los patrones de movimiento y sueño y la evolución posterior de los síntomas.

En promedio, las personas cuyos síntomas empeoraron presentaron menor actividad durante el día y un descanso nocturno más fragmentado que aquellas cuyos síntomas permanecieron relativamente estables.

El modelo logró clasificar correctamente la evolución de los participantes en aproximadamente 68.7% de los casos, una cifra que los investigadores consideran preliminar y que no demuestra que un reloj inteligente pueda diagnosticar o predecir por sí mismo un trastorno de ansiedad.

Los resultados no significan que cualquier smartwatch pueda anticipar un trastorno

Aunque los hallazgos resultan interesantes, existen varias limitaciones importantes.

La investigación utilizó una muestra relativamente pequeña y un dispositivo empleado bajo condiciones de investigación. Por lo tanto, sus resultados no pueden trasladarse directamente a cualquier reloj inteligente comercial ni significan que los algoritmos de estos dispositivos puedan identificar de manera confiable un trastorno de ansiedad.

Además, una revisión de investigaciones sobre el uso de dispositivos portátiles en personas con trastornos de ansiedad encontró que todavía existe evidencia limitada para utilizar estos registros como una herramienta para determinar la evolución o gravedad de estos padecimientos.

Esto es importante porque variables como el sueño, la actividad física y la frecuencia cardiaca son influenciadas por múltiples factores.

Una noche de mal descanso puede deberse a estrés, consumo de cafeína, cambios de horario o una enfermedad. Del mismo modo, una disminución de la actividad física puede reflejar cansancio, una lesión, cambios laborales o simplemente una modificación de la rutina.

Por ello, ninguno de estos datos permite diagnosticar ansiedad de manera aislada. Para interpretar su significado es necesario considerar los síntomas, antecedentes médicos, circunstancias personales y evaluación clínica.

La FDA diferencia entre herramientas de bienestar y dispositivos médicos

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) también distingue entre las aplicaciones destinadas al bienestar general y los productos médicos digitales que tienen funciones específicas relacionadas con el diagnóstico o tratamiento.

En un documento sobre tecnologías digitales para la salud mental, la FDA señaló que había autorizado más de 1,200 dispositivos médicos que incorporaban inteligencia artificial, aunque en ese momento ninguno correspondía a determinados usos de salud mental con IA descritos en el documento.

Esto no significa que no existan herramientas digitales autorizadas para apoyar intervenciones relacionadas con la salud mental. La FDA también contempla productos que no utilizan inteligencia artificial, incluidos algunos destinados a intervenciones basadas en terapia cognitivo-conductual.

La autorización de un producto depende de su función específica, el uso para el que fue diseñado y la evidencia de seguridad y eficacia disponible.

El reloj puede aportar información, pero no sustituye la evaluación médica

Los datos obtenidos mediante un smartwatch pueden ser útiles para observar cambios en los hábitos de sueño, actividad o frecuencia cardiaca y, eventualmente, compartirlos con un profesional de la salud.

Sin embargo, dormir mal, moverse menos o presentar cambios en el pulso no son pruebas de ansiedad. Su interpretación requiere considerar el contexto completo de la persona.

Cuando la preocupación, el miedo, la tensión o las alteraciones del sueño se vuelven persistentes y comienzan a afectar la vida cotidiana, lo recomendable es buscar una evaluación profesional.

Los dispositivos portátiles pueden convertirse en una fuente adicional de información para la investigación y el seguimiento de ciertos patrones, pero por ahora no sustituyen una valoración clínica ni deben utilizarse como una herramienta autónoma para diagnosticar un trastorno de ansiedad.

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