Sensores portátiles podrían mejorar el seguimiento de la artrosis de rodilla

— Agencias 21/09/2026

La artrosis de rodilla es una de las enfermedades musculoesqueléticas que más contribuyen a la discapacidad, especialmente en los adultos mayores.

Hasta ahora, la evaluación detallada de la marcha se ha apoyado principalmente en consultas clínicas o en laboratorios especializados equipados con sistemas de análisis de movimiento, herramientas que pueden ser costosas y poco accesibles.

Sin embargo, una investigación publicada en septiembre de 2026 en JMIR Formative Research encontró que los sensores portátiles colocados en los pies pueden registrar determinados parámetros de la marcha con una precisión muy cercana a la obtenida mediante sistemas de cámaras infrarrojas, considerados una referencia en el análisis biomecánico.

Este hallazgo podría facilitar una evaluación más objetiva y continua de la movilidad de las personas con artrosis de rodilla, especialmente fuera del entorno hospitalario. A diferencia de una evaluación puntual durante una consulta, los dispositivos portátiles tienen el potencial de proporcionar información sobre cómo se desplaza una persona durante sus actividades habituales.

Para los pacientes, esto podría favorecer un seguimiento más individualizado de la enfermedad y de la respuesta al tratamiento.

¿Cómo funcionan los sensores que analizan la marcha?

Los dispositivos utilizados en el estudio son unidades de medición inercial (IMU) que se colocan directamente en los pies. Estos sensores registran diferentes características del movimiento, entre ellas:

Velocidad al caminar.

Longitud de la zancada.

Cadencia o número de pasos por unidad de tiempo.

Una de sus principales ventajas es que pueden recopilar información mientras la persona camina, sin requerir necesariamente un laboratorio especializado.

Para comprobar su precisión, los investigadores compararon los registros de los sensores con los obtenidos mediante un sistema de cámaras infrarrojas. Participaron 20 personas: 10 con artrosis de rodilla y 10 sin la enfermedad, quienes realizaron pruebas de caminata a diferentes velocidades.

¿Qué tan precisos fueron los dispositivos?

Los resultados mostraron una elevada concordancia entre las mediciones realizadas por los sensores portátiles y las obtenidas con el sistema de laboratorio.

En el caso de la velocidad de la marcha, los sensores alcanzaron una correlación de 0.99 y un coeficiente de correlación intraclase (ICC) de 0.98 frente al método de referencia. Estas cifras indican una concordancia muy elevada entre ambas herramientas.

Además, el error absoluto medio registrado para la velocidad de desplazamiento fue de aproximadamente 0.07 metros por segundo, una diferencia relativamente pequeña.

El investigador principal, Dr. Charles Odonkor, profesor asociado de ortopedia y rehabilitación en la Facultad de Medicina de Yale, señaló que las evaluaciones realizadas durante una consulta representan únicamente una especie de “fotografía” del estado funcional del paciente. El objetivo de utilizar sensores portátiles es obtener una visión más objetiva de cómo se mueve la persona en su vida cotidiana.

¿Qué cambia para los pacientes con artrosis de rodilla?

El análisis convencional de la marcha puede requerir equipos especializados, personal capacitado y acudir a un laboratorio. Estas condiciones hacen difícil realizar evaluaciones frecuentes.

Además, una persona puede caminar de manera diferente durante una prueba clínica que cuando realiza sus actividades habituales en casa, en el trabajo o al salir a la calle.

Los sensores portátiles podrían ayudar a solucionar parte de este problema al permitir recopilar información durante periodos más prolongados y en situaciones reales.

Esto podría proporcionar a los médicos datos adicionales para valorar la evolución de la enfermedad, observar cambios en la movilidad y analizar la respuesta a determinadas intervenciones.

En una enfermedad como la artrosis de rodilla, cuyos cambios pueden desarrollarse lentamente, contar con mediciones repetidas podría ayudar a identificar modificaciones funcionales que no necesariamente son evidentes durante una consulta aislada.

¿Podrían utilizarse para personalizar el tratamiento?

Una de las posibilidades que plantea esta tecnología es avanzar hacia un seguimiento más individualizado.

Si los sensores pueden registrar de manera continua cómo camina una persona, los profesionales de la salud podrían disponer de información adicional para evaluar la evolución funcional y adaptar determinados tratamientos o programas de rehabilitación.

También existe la posibilidad de combinar estos dispositivos con algoritmos de inteligencia artificial, capaces de procesar grandes cantidades de información y buscar patrones relacionados con cambios en la movilidad, progresión funcional o riesgo de caídas.

A largo plazo, esto podría ampliar el uso del análisis de la marcha más allá de los laboratorios especializados.

¿Qué limitaciones tiene la investigación?

A pesar de los resultados favorables, todavía existen aspectos que deben estudiarse antes de considerar esta tecnología como una herramienta de uso generalizado.

Una de las principales limitaciones es el tamaño reducido de la muestra, ya que únicamente participaron 20 personas. Además, las pruebas se realizaron bajo condiciones controladas, por lo que será necesario comprobar si los dispositivos mantienen el mismo nivel de precisión cuando los pacientes realizan sus actividades cotidianas durante periodos prolongados.

También deberán analizarse otros factores, como el costo de los sensores, su facilidad de colocación y utilización, la aceptación por parte de pacientes de mayor edad y la manera de incorporar los datos obtenidos a los sistemas de atención médica.

Un posible nuevo enfoque para monitorear la artrosis

Los resultados sugieren que los sensores portátiles podrían convertirse en una herramienta complementaria para evaluar la marcha en personas con artrosis de rodilla.

Su principal ventaja sería trasladar parte del análisis biomecánico desde el laboratorio hacia el entorno cotidiano del paciente, permitiendo obtener información más frecuente sobre su movilidad.

Sin embargo, todavía se requieren estudios más amplios y realizados en condiciones reales antes de determinar hasta qué punto estos dispositivos pueden incorporarse de manera rutinaria a la práctica clínica.

De confirmarse su utilidad, esta tecnología podría contribuir a que el seguimiento de la artrosis y de otras enfermedades musculoesqueléticas sea más continuo, objetivo y adaptado a las características individuales de cada paciente.

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