— Agencias 21/09/2026
Tras ser engañado con una oferta laboral, Víctor Palma pasó casi 16 años en prisión y ahora acompaña a personas que denuncian abusos judiciales.
Víctor Palma tenía 23 años cuando fue detenido en 1996 tras viajar a la Ciudad de México por una supuesta oferta de trabajo como escolta. De acuerdo con su testimonio, fue involucrado en un doble secuestro, sufrió tortura y permaneció casi 16 años en prisión por un delito que asegura no cometió.
Una oferta de trabajo que terminó en prisión
Palma recuerda que llegó a la Ciudad de México con la expectativa de conseguir un trabajo y mejorar las condiciones de vida de su hija. Sin embargo, asegura que al llegar fue involucrado en un caso de doble secuestro.
Tras su detención, ingresó a un reclusorio mientras avanzaba su proceso judicial. Durante ese periodo, comenzó a trabajar dentro del centro penitenciario y mantuvo la esperanza de que las pruebas que presentó a su favor contribuyeran a recuperar su libertad.
Según su relato, durante su detención fue golpeado, amenazado y torturado.
Una sentencia que cambió su vida
Cuando el caso adquirió notoriedad, una de sus hermanas se enteró de lo ocurrido y acudió a visitarlo. Palma señala que, posteriormente, otros integrantes de su familia se alejaron de él.
La sentencia representó otro momento difícil. El activista relata que llegó a considerar quitarse la vida y que durante un periodo desarrolló una dependencia a las drogas.
Sin embargo, el asesinato de uno de los internos por una deuda relacionada con el consumo de sustancias, según su testimonio, lo llevó a abandonar ese estilo de vida y continuar trabajando dentro del reclusorio.
Después de ser trasladado a otra prisión, decidió retomar la búsqueda de su libertad.
De la experiencia personal a La Palmiza
Tras recuperar su libertad, Palma comenzó a desarrollar un proyecto que posteriormente se convirtió en La Palmiza, colectivo que creó a partir de su experiencia en prisión.
Con apoyo de abogados, el grupo acompaña a personas y familias que aseguran haber sido víctimas de acusaciones injustas, procesos judiciales sin pruebas suficientes o abusos dentro del sistema de justicia.
“Hoy siento que esa es la misión: justicia”, señala Palma.
Entre los casos en los que ha brindado apoyo a familias se encuentran el de Juan Jesús, un vigilante acusado del feminicidio de Edith Guadalupe, ocurrido el pasado 22 de abril, así como el caso de Kevin.
Personas sin sentencia en México
La experiencia de Palma ocurre en un contexto en el que una parte de la población penitenciaria del país permanece sin sentencia.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) proporcionados para esta investigación, al cierre de 2024 había 236 mil 773 personas privadas de la libertad en México.
De ese total, 36.3% no tenía sentencia, según los datos citados.
El caso de Víctor Palma forma parte de las historias de personas que, después de pasar por prisión, han centrado sus esfuerzos en denunciar presuntas irregularidades y acompañar a quienes enfrentan procesos dentro del sistema penal.
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