— Agencias 20/09/2026
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) informó el 8 de septiembre en la mañanera que la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha logrado detener a 67 mil 200 personas relacionadas con delitos de alto impacto; sin embargo, en los registros oficiales, en los últimos casi dos años solamente han aumentado en 37 mil 934 los internos en penales federales y locales del país.
De acuerdo con las estadísticas del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Reinserción Social (OADPRS) del gobierno federal, al inicio de la gestión de Sheinbaum Pardo, el 1 de octubre de 2024, las cárceles registraron a nivel nacional una población penitenciaria de 234 mil 514 Personas Privadas de la Libertad (PPL), y al 31 de julio de 2026 documenta 272 mil 448.
En respuesta, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana precisó que la puesta a disposición corresponde al Ministerio Público (MP), determinar lo conducente; a la autoridad judicial, resolver la situación jurídica de cada individuo y, en su caso, la medida cautelar aplicable.
La dependencia detalló que, por esta razón, el acumulado de 67 mil 200 detenidos no puede compararse de manera directa con el incremento neto de la población penitenciaria ni con la capacidad instalada del Sistema Penitenciario Federal, ya que se trata de indicadores distintos.
La SSPC enfatizó en que mantiene coordinación con las autoridades penitenciarias de las entidades federativas para realizar, cuando jurídicamente corresponde, traslados de PPL, contribuir a una adecuada distribución de la población penitenciaria, bajo criterios de seguridad, gobernabilidad y disponibilidad de espacios.
También, el 8 de septiembre la dependencia federal manifestó que había más de 67 mil 200 detenidos por delitos de alto impacto entre el 1 de octubre de 2024 y el 31 de agosto de 2026, que estas acciones forman parte de las operaciones realizadas contra líderes, operadores regionales y financieros de distintas células delictivas relacionadas con homicidios, extorsión, secuestro y otros hechos de violencia.
El 11 de agosto de este año, en la conferencia mañanera la Secretaría de Seguridad federal subrayó que cada vez se va acotando la puerta giratoria por la relación con el sistema penitenciario, Poder Judicial, fiscalías estatales y la fiscalía federal.
"Hace mucho, casi todas las detenciones se mencionaban en flagrancia, hoy la mayor cantidad de los informes que presentamos aquí son con órdenes de aprehensión o con órdenes de cateo.
"Eso hace una diferencia total, porque hay una investigación previa a la detención, eso da más certeza en la investigación, le da más certeza al juez para tomar una decisión", remarcó la dependencia.
Alertan por condiciones en cárceles
Especialistas consultados por EL UNIVERSAL consideran que los más de 67 mil detenidos están en los penales federales y locales.
Héctor Hernández Bringas, del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dice que ingresaron 67 mil personas a los penales, pero en el mismo periodo salieron otros internos.
Agrega que el crecimiento neto debe calcularse considerando los egresos; además, la sobrepoblación, malas investigaciones y condiciones de hacinamiento exigen reformas judiciales y políticas de reinserción. El doctor en Ciencias Sociales comenta que la población carcelaria aumentó por el cambio en la estrategia de seguridad pública, en la que se intensifica la lucha contra los grupos criminales.
"Otra explicación es el tema de la prisión oficiosa que se ha estado dando de manera más indiscriminada en este periodo", sostiene el investigador.
Cuestionado sobre qué tipo de políticas públicas se requieren en los penales, Hernández Bringas refiere que se ha presentado un abuso de la prisión preventiva.
"Casi la mitad de los que están presos es por prisión preventiva. Es decir, que no han tenido políticas públicas y aquí está uno de los grandes problemas que tiene la estructura judicial en México, que es el hecho de que no han querido resolver el tema de los juicios a casi la mitad de las personas que están en una prisión.
"¿Cuál es la política pública aquí? Es hacer realmente una modificación, reformas al Poder Judicial y que estas personas puedan tener una sentencia definitiva o una absolución y una liberación… Bajo este criterio de la prisión oficiosa se están llenando las cárceles", argumenta el investigador.
José Luis Gutiérrez Román, director general de Asistencia Legal por los Derechos Humanos (Asilegal), señala que no se deben perder de vista los ingresos y egresos que tienen los sistemas penitenciarios; cada mes se observa un incremento, hay una diferencia entre lo que ingresa, que en promedio mensual son 15 mil personas, y salen alrededor de 13 mil, lo que deja un déficit mensual de más de mil 200 personas en penales.
Refiere que se requiere una política seria de despresurización penitenciaria que comience mucho antes de la puerta de una prisión.
Gutiérrez Román explica que la prisión preventiva debería ser una medida excepcional, porque implica la afectación más intensa a la libertad de alguien que todavía no cuenta con una sentencia condenatoria; sin embargo, con demasiada frecuencia parece que la discusión comienza al revés: primero se busca la prisión y después se construyen las razones para justificar.
Paola Zavala Saeb, fundadora de la Organización Comunitaria por la Paz (Ocupa), expresa que hay una relación directa entre las personas que están privadas de la libertad ? con la disminución en la incidencia de delitos.
"También se deben poner en foco dos cosas, ¿cuántas de ellas son personas que están en prisión preventiva oficiosa de nuevo?, es más de 40% de la población penitenciaria la que no tiene una sentencia, y ¿cuántas de ellas están en prisión por delitos menores?, sobre todo ligados a robo, y que con este aumento van a vivir situaciones de hacinamiento, escasez cotidiana y violencia", asevera.
Indica que al estar aumentando la población penitenciaria se requiere incrementar la capacidad del sistema penitenciario para evitar estos hacinamientos, así como ? la violencia cotidiana.
"Por ejemplo, hemos pasado por épocas en donde las personas duermen colgadas en los tubos de las prisiones o duermen en el mingitorio sentadas, o acostadas entre cucarachas.
"Tienen una comida que le dicen El Rancho, es deplorable la alimentación… A las mujeres no les dan toallas sanitarias, no les dan papel de baño. Hay corrupción en la cárcel, el pase de lista tan famoso, que casi en todas las prisiones las personas tienen que pagar cinco pesos tres veces al día a los custodios", señala la activista.
Puntualiza que estas acciones generan un caldo de cultivo para que el crimen siga y se profundice adentro y afuera.
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