— Agencias 20/09/2026
Olvidar dónde dejaste las llaves, un pendiente importante o incluso la razón por la que entraste a una habitación son situaciones bastante comunes.
Sin embargo, cuando el estrés forma parte constante de la vida diaria, estos pequeños lapsos de memoria pueden volverse más frecuentes, especialmente durante la mediana edad.
Diversas investigaciones han relacionado el estrés crónico con alteraciones en regiones del cerebro involucradas en la memoria. A esto se suman los cambios hormonales que suelen presentarse durante los 40 y 50 años, los cuales pueden contribuir a que los problemas de concentración y los olvidos sean más notorios.
Entender la relación entre el estrés y la memoria resulta importante para proteger la salud cerebral a largo plazo. Aprender a manejar adecuadamente las situaciones estresantes puede beneficiar no solo las funciones cognitivas, sino también el bienestar físico y emocional.
¿Qué efecto tiene el estrés crónico sobre la memoria?
Ante una situación de estrés, el organismo libera cortisol, una hormona que ayuda al cuerpo a responder frente a situaciones de emergencia. El problema aparece cuando el estrés se prolonga durante semanas o meses y los niveles de cortisol permanecen elevados.
La exposición prolongada a esta hormona puede afectar distintas estructuras cerebrales, entre ellas el hipocampo, la amígdala y la corteza prefrontal, regiones relacionadas con la memoria, las emociones, la toma de decisiones y otros procesos cognitivos.
El hipocampo tiene un papel fundamental en la formación y recuperación de recuerdos. Cuando existe una exposición prolongada a niveles elevados de cortisol, puede resultar más difícil tanto incorporar información nueva como recuperar determinados recuerdos.
El estrés persistente también puede interferir con la memoria prospectiva, que es la capacidad de recordar algo que debemos hacer en el futuro, como tomar un medicamento, acudir a una cita o realizar una llamada. Las alteraciones en la comunicación entre distintas regiones cerebrales pueden dificultar la planificación y ejecución de estas actividades.
¿Por qué los olvidos pueden ser más frecuentes durante la mediana edad?
La mediana edad puede convertirse en una etapa particularmente exigente. Muchas personas deben combinar responsabilidades laborales con el cuidado de los hijos, la atención de padres mayores y distintas preocupaciones económicas o familiares.
Estas circunstancias pueden mantener elevados los niveles de estrés durante periodos prolongados y generar un círculo en el que los olvidos producen preocupación, mientras que esa misma preocupación puede dificultar todavía más la concentración y la memoria.
A estos factores se suman los cambios hormonales característicos de esta etapa:
En las mujeres, durante la perimenopausia disminuyen los niveles de estrógeno, una hormona que participa en diferentes funciones cerebrales. Por esta razón, los problemas de concentración y los olvidos pueden hacerse más evidentes durante esta transición.
En los hombres, la testosterona comienza a reducirse gradualmente a partir de aproximadamente los 35 años. Aunque todavía se necesita mayor investigación para comprender esta relación, algunos estudios han encontrado una asociación entre niveles bajos de testosterona y alteraciones cognitivas o de memoria.
¿Cuándo los olvidos requieren una valoración médica?
Olvidar ocasionalmente una palabra, dejar algún objeto en un lugar diferente o entrar a una habitación sin recordar inmediatamente qué se iba a hacer suele formar parte de la vida cotidiana.
No obstante, existen señales de alerta que pueden indicar que el problema merece una evaluación profesional:
Hacer repetidamente las mismas preguntas.
Desorientarse o perderse en lugares que anteriormente eran familiares.
Tener dificultades para seguir instrucciones o indicaciones.
Extraviar objetos de manera frecuente y no conseguir encontrarlos.
Presentar problemas para completar actividades habituales, como pagar facturas o cumplir compromisos.
Cuando los problemas de memoria comienzan a interferir con las actividades diarias, es recomendable acudir con un profesional de la salud.
Una evaluación médica también permite descartar otras causas que pueden provocar problemas de memoria o concentración, entre ellas alteraciones de la función tiroidea, deficiencias nutricionales y trastornos del sueño. Dependiendo de los hallazgos, el paciente podría ser canalizado con un neurólogo o un neuropsicólogo especializado en problemas de memoria.
Hábitos que pueden ayudar a disminuir el estrés y cuidar la memoria
Existen diferentes estrategias que pueden contribuir al control del estrés y favorecer la salud cerebral durante la mediana edad:
Realizar actividad física con regularidad: caminar, correr, nadar y otras actividades cardiovasculares favorecen la salud cerebral y estimulan la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para modificar sus conexiones y adaptarse.
Dormir adecuadamente: un descanso de calidad ayuda a regular el cortisol y desempeña un papel fundamental en la consolidación de los recuerdos. En adultos de mediana edad, una mejor eficiencia del sueño se ha relacionado con un mejor desempeño en determinadas pruebas de memoria.
Practicar mindfulness: esta técnica busca dirigir la atención hacia el momento presente, reduciendo la preocupación constante por situaciones pasadas o futuras. Incluso sesiones breves pueden contribuir al manejo del estrés y favorecer procesos relacionados con la memoria.
Utilizar otras técnicas de relajación: ejercicios de respiración profunda, yoga, relajación muscular progresiva y mantener una buena red de apoyo social también pueden ser útiles para reducir la carga de estrés.
Considerar apoyo psicológico: estrategias como la terapia cognitivo-conductual enfocada en el manejo del estrés pueden ayudar a desarrollar herramientas para afrontar de manera más efectiva las situaciones que generan tensión.
¿Por qué es importante atender el estrés y los problemas de memoria?
La evidencia científica ha encontrado una relación entre niveles elevados de estrés durante la mediana edad y un mayor riesgo de presentar alteraciones cognitivas con el paso del tiempo.
Por ello, controlar el estrés puede tener beneficios que van más allá de mejorar la memoria. También puede contribuir al bienestar emocional y a una mejor calidad de vida.
Los olvidos ocasionales no necesariamente significan que exista una enfermedad. Sin embargo, cuando se vuelven frecuentes, progresivos o comienzan a interferir con las actividades cotidianas, es importante buscar atención médica para identificar la causa.
Mantener una rutina de actividad física, dormir adecuadamente, practicar técnicas de relajación y atender oportunamente los problemas de salud son medidas que pueden contribuir al cuidado de la salud cerebral a lo largo de la vida.
Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX