Obesidad infantil : qué se sabe sobre el uso de medicamentos GLP-1 en menores

— Agencias 20/09/2026

El tratamiento de la obesidad infantil en México enfrenta un escenario cada vez más complejo debido al creciente interés y utilización de los medicamentos conocidos como agonistas GLP-1 entre niños y adolescentes.

Aunque su prescripción en menores de 12 años continúa siendo poco frecuente, un estudio reciente encontró un incremento de 310 veces en las recetas para niños de entre 8 y 11 años durante el periodo comprendido entre 2019 y junio de 2026.

El aumento ha llamado la atención de especialistas y autoridades sanitarias, quienes destacan que estos medicamentos deben utilizarse con criterios médicos estrictos y como parte de un tratamiento integral, evitando considerarlos una solución rápida para el exceso de peso.

En México, las estrategias de prevención también han cobrado importancia. El país ha descendido al octavo lugar mundial en obesidad infantil, entre otras acciones, mediante programas implementados en escuelas como “Vive Saludable, vive feliz”.

Sin embargo, el problema continúa siendo considerable: más de 13 millones de niños y adolescentes mexicanos viven con sobrepeso u obesidad en 2026.

La COFEPRIS, además, ha emitido alertas relacionadas con la falsificación y comercialización irregular de productos que contienen semaglutida, como Ozempic, Wegovy y Saxenda. Estos medicamentos requieren prescripción y seguimiento médico.

¿Qué son los medicamentos GLP-1 y cómo funcionan?

Los agonistas del receptor GLP-1 son medicamentos que inicialmente fueron desarrollados para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Posteriormente, se comprobó que también pueden contribuir a la reducción de peso.

Su acción está relacionada con la regulación del apetito y la sensación de saciedad, además de favorecer el control de la glucosa en sangre. En adultos, algunas de estas terapias cuentan con indicaciones para el manejo de la obesidad.

En la población pediátrica, sin embargo, su utilización requiere una valoración mucho más cuidadosa. Generalmente se considera en pacientes con obesidad severa y problemas de salud asociados, como diabetes tipo 2, hipertensión o alteraciones hepáticas, especialmente cuando las modificaciones en alimentación, actividad física y otros cambios en el estilo de vida no han sido suficientes.

¿Qué riesgos existen al utilizar GLP-1 en niños?

La COFEPRIS recomienda que los medicamentos que contienen semaglutida sean adquiridos exclusivamente mediante receta y en establecimientos autorizados. El uso de productos falsificados, adulterados o de procedencia desconocida representa un riesgo adicional para la salud.

Entre los efectos adversos más frecuentes de los medicamentos GLP-1 se encuentran:

Náuseas.

Vómitos.

Diarrea.

Molestias gastrointestinales.

Además, todavía existe incertidumbre sobre algunos de sus efectos a largo plazo en determinados grupos de niños, por lo que la vigilancia médica resulta indispensable.

El pediatra Scott Cyrus ha llamado a los padres a actuar con cautela antes de considerar estos tratamientos. Por su parte, el investigador Babak Orandi, de NYU Langone Health, señala que los GLP-1 pueden representar una herramienta dentro del manejo de la obesidad juvenil, aunque el número absoluto de menores de 12 años que reciben estos medicamentos continúa siendo reducido.

¿Cómo influyen las condiciones sociales en la obesidad infantil?

La obesidad infantil no depende únicamente de las decisiones individuales. Las condiciones económicas y sociales también pueden influir tanto en el riesgo de desarrollar obesidad como en las posibilidades de acceder a determinados tratamientos.

Investigaciones recientes señalan que los niños que viven en comunidades de mayores ingresos presentan hasta un 55 % más de probabilidades de recibir medicamentos GLP-1 que aquellos que viven en zonas con mayores carencias.

El acceso a alimentos frescos, las oportunidades para realizar actividad física, los ingresos familiares y el entorno en el que crecen los menores son algunos de los factores que pueden modificar estos riesgos.

En hogares con recursos limitados, por ejemplo, adquirir frutas y verduras frescas puede resultar más complicado, mientras que los productos ultraprocesados y las bebidas azucaradas pueden ser opciones más accesibles.

¿Qué deben tomar en cuenta los padres antes de utilizar estos medicamentos?

Antes de recurrir a un tratamiento farmacológico, los especialistas recomiendan trabajar en diferentes aspectos relacionados con el estilo de vida.

Entre ellos se encuentran:

Mejorar la calidad de la alimentación.

Incrementar la actividad física.

Mantener horarios adecuados de sueño.

Disminuir el consumo de bebidas azucaradas.

Favorecer el consumo de agua.

Proporcionar acompañamiento psicológico cuando sea necesario.

Involucrar a toda la familia en los cambios de hábitos.

Si el pediatra considera que un medicamento GLP-1 puede ser apropiado, la familia debe conocer sus beneficios, riesgos, posibles efectos secundarios y alternativas terapéuticas.

También es importante valorar el riesgo que representa mantener una obesidad severa sin tratamiento, debido a que puede favorecer el desarrollo de complicaciones metabólicas y cardiovasculares.

¿Qué establece la regulación mexicana?

En México, el uso de medicamentos GLP-1 está sujeto a las indicaciones autorizadas por la autoridad sanitaria y a las características específicas de cada medicamento.

En menores de 12 años, su utilización no está autorizada de manera general y cualquier posible empleo debe ser evaluado cuidadosamente por profesionales especializados, de acuerdo con las indicaciones y evidencia disponibles para cada fármaco.

La COFEPRIS también ha advertido sobre productos falsificados y comercializados de manera irregular, por lo que adquirir estos medicamentos fuera de establecimientos autorizados puede representar un riesgo considerable.

¿Qué alternativas existen para tratar la obesidad infantil?

El manejo de la obesidad en niños y adolescentes debe adaptarse a las características de cada paciente y, en lo posible, involucrar a toda la familia.

Entre las principales estrategias se encuentran:

Educación nutricional dirigida al menor y su familia.

Actividad física regular adecuada para la edad.

Disminución de bebidas azucaradas y ultraprocesados.

Hábitos de sueño adecuados.

Apoyo psicológico cuando sea necesario.

Seguimiento periódico por profesionales de la salud.

En determinadas situaciones y bajo supervisión especializada, pueden considerarse tratamientos farmacológicos. La cirugía bariátrica también puede evaluarse en casos seleccionados de obesidad grave, aunque su utilización en menores es mucho menos frecuente.

¿Por qué no basta con utilizar medicamentos?

La obesidad infantil es un problema multifactorial, por lo que su tratamiento no depende exclusivamente de un medicamento. La familia, las escuelas, los profesionales sanitarios y las políticas de salud pública tienen un papel importante.

La aparición de los GLP-1 amplía las herramientas disponibles para determinados pacientes, pero no sustituye las medidas relacionadas con alimentación, actividad física, sueño, salud mental y prevención.

Por ello, ante el aumento de casos de obesidad infantil y la disponibilidad de nuevas terapias, los padres deben evitar la automedicación y consultar con un pediatra o especialista en obesidad pediátrica antes de considerar cualquier medicamento.

El uso de GLP-1 en menores requiere una valoración individualizada, indicación médica y seguimiento estrecho. Mientras tanto, la prevención, los hábitos saludables y el acompañamiento familiar continúan siendo componentes fundamentales del abordaje de la obesidad infantil.

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