— Agencias 20/09/2026
Mantener en buenas condiciones la nariz y la garganta es importante para preservar una adecuada salud respiratoria. Sin embargo, algunas actividades que forman parte de la rutina diaria pueden provocar lesiones, infecciones e incluso complicaciones importantes sin que las personas sean conscientes del riesgo.
La doctora Tonia L. Farmer, cirujana especialista en otorrinolaringología, advierte que prácticas aparentemente normales, como arrancarse los vellos de la nariz, utilizar determinados inhaladores sin realizar un enjuague posterior, manipular lesiones en el rostro, inhalar drogas o limpiar una parrilla con cepillos metálicos, pueden representar riesgos para la salud.
Estos son los principales peligros asociados con cada uno de estos hábitos y las medidas que pueden ayudar a prevenirlos.
¿Qué ocurre al arrancar los vellos de la nariz?
Los vellos nasales no están únicamente relacionados con la apariencia. Su función principal es ayudar a filtrar partículas, polvo y microorganismos antes de que ingresen a las vías respiratorias.
Por esta razón, retirarlos desde la raíz mediante pinzas o cera puede ocasionar problemas como inflamación, vellos encarnados e infecciones. Una de ellas es la vestibulitis nasal, que puede aparecer cuando las bacterias ingresan en la pequeña lesión producida al arrancar el pelo.
Existe además una razón anatómica por la que las infecciones en esta región deben tomarse con precaución. Algunos vasos sanguíneos de la nariz tienen conexiones con las venas que drenan hacia estructuras ubicadas cerca del cerebro. En situaciones poco frecuentes, una infección puede extenderse y producir complicaciones graves, entre ellas la trombosis del seno cavernoso.
Lo más recomendable es evitar arrancarlos y, si es necesario reducir su longitud, recortar únicamente los pelos que sobresalen, utilizando tijeras de punta redondeada o un recortador eléctrico limpio.
¿Por qué hay que enjuagarse la boca después de ciertos inhaladores?
Los inhaladores utilizados para controlar enfermedades respiratorias pueden contener diferentes tipos de medicamentos. Cuando incluyen corticosteroides inhalados, es importante enjuagarse la boca después de utilizarlos.
Los residuos del medicamento pueden permanecer en la cavidad oral y favorecer la proliferación de hongos, aumentando el riesgo de desarrollar candidiasis oral o faríngea. También pueden aparecer molestias como ronquera, irritación de la garganta o tos.
Una medida sencilla consiste en enjuagar la boca con agua y escupirla después de utilizar el medicamento. En cambio, con inhaladores de rescate que contienen únicamente fármacos como el albuterol, generalmente no es necesario realizar este procedimiento, salvo que el producto también incluya un esteroide.
¿Por qué no conviene exprimir granos en el llamado “triángulo de peligro”?
La zona del rostro comprendida aproximadamente entre las comisuras de la boca y el puente de la nariz es conocida como el triángulo de peligro facial.
Esta región posee una red de vasos sanguíneos con conexiones con estructuras venosas cercanas al cerebro. Algunas de estas venas no cuentan con válvulas, por lo que una infección podría propagarse hacia zonas más profundas.
Manipular, exprimir o lesionar un granito en esta área puede facilitar la entrada de bacterias. Aunque las complicaciones graves son poco frecuentes, una infección podría llegar a producir problemas como trombosis del seno cavernoso, meningitis, abscesos cerebrales o alteraciones visuales.
Por ello, es preferible no manipular lesiones infectadas en esta región y buscar atención médica si aparecen signos como aumento del enrojecimiento, inflamación, dolor intenso, fiebre o secreción.
¿Qué consecuencias tiene inhalar drogas por la nariz?
El consumo de sustancias recreativas por vía nasal, particularmente la cocaína, puede provocar un deterioro importante de los tejidos internos de la nariz.
El contacto repetido con estas sustancias puede lesionar la mucosa, disminuir la irrigación sanguínea y favorecer la aparición de una perforación del tabique nasal, que consiste en una abertura en el tejido que divide ambas fosas nasales.
Con el tiempo, el daño puede ocasionar problemas respiratorios, infecciones recurrentes y alteraciones de la estructura de la nariz. En casos avanzados, incluso puede ser necesario recurrir a procedimientos quirúrgicos complejos para intentar reparar las lesiones.
Evitar el consumo por esta vía es la principal medida para prevenir daños que pueden llegar a ser permanentes.
¿Qué peligro tienen los cepillos metálicos para limpiar parrillas?
Los cepillos con cerdas metálicas utilizados para limpiar parrillas también pueden representar un riesgo que suele pasar inadvertido.
Durante la limpieza, algunas cerdas pueden desprenderse y quedar adheridas a la superficie de la parrilla. Si posteriormente terminan en los alimentos, existe la posibilidad de ingerirlas accidentalmente.
Una cerda metálica puede quedar atrapada en la garganta o atravesar tejidos del aparato digestivo, provocando dolor, lesiones, infecciones y, en determinados casos, la necesidad de retirarla mediante un procedimiento médico o quirúrgico.
De acuerdo con un estudio citado en el texto, miles de personas en Estados Unidos han acudido a servicios de urgencias después de ingerir o inhalar cerdas desprendidas de estos cepillos.
Para disminuir el riesgo, pueden utilizarse alternativas como cepillos de fibras vegetales, almohadillas de nylon, piedras pómez o raspadores de madera.
¿Cómo proteger la nariz y la garganta?
Algunas medidas sencillas pueden ayudar a disminuir el riesgo de lesiones e infecciones:
No arrancar los vellos nasales; si es necesario, recortarlos únicamente en la parte que sobresale.
Enjuagar la boca después de utilizar inhaladores con corticosteroides.
No exprimir granos ni manipular heridas ubicadas en el llamado triángulo de peligro facial.
Evitar el consumo de drogas por vía nasal, debido al daño que pueden ocasionar en la mucosa y el tabique.
Evitar los cepillos de cerdas metálicas para limpiar parrillas y optar por alternativas más seguras.
Estos cuidados pueden parecer pequeños, pero ayudan a disminuir la posibilidad de desarrollar infecciones, lesiones y otras complicaciones en la nariz, la garganta y las vías respiratorias superiores.
Muchos de estos hábitos forman parte de la vida cotidiana y precisamente por eso sus riesgos pueden pasar desapercibidos. Conocerlos permite tomar medidas preventivas antes de que aparezcan problemas mayores.
Si se presenta dolor persistente, sangrado recurrente, inflamación importante, secreción anormal o dificultad para respirar, es recomendable acudir con un especialista en otorrinolaringología para determinar la causa y recibir el tratamiento adecuado.
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