— Agencias 20/09/2026
La tuberculosis (TB) continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial, a pesar de que se trata de una enfermedad prevenible y curable. De acuerdo con datos recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), durante 2024 alrededor de 10.7 millones de personas enfermaron de tuberculosis y más de 1.2 millones murieron debido a esta enfermedad.
En México, los reportes epidemiológicos muestran un incremento de los casos durante 2026, una situación que evidencia que la tuberculosis sigue representando un desafío incluso en países que cuentan con sistemas de salud establecidos.
La permanencia de la tuberculosis genera una interrogante importante: ¿cómo es posible que una enfermedad que tiene tratamiento y para la cual existe una vacuna continúe provocando tantas muertes?
La respuesta está relacionada con una combinación de factores médicos, sociales y estructurales que dificultan tanto su detección como su control.
Uno de los principales problemas es la falta de diagnóstico oportuno. En la región de las Américas se calcula que aproximadamente 77,000 personas no fueron diagnosticadas en 2024, lo que significa que no pudieron iniciar tratamiento y pudieron continuar transmitiendo la infección.
A esto se suma que la vacuna BCG, utilizada desde 1921, ofrece principalmente protección contra las formas más graves de tuberculosis durante la infancia, mientras que su efecto protector es más limitado en adolescentes y adultos, grupos en los que la tuberculosis pulmonar tiene una gran importancia epidemiológica.
¿Por qué la tuberculosis puede seguir siendo mortal?
Aunque existen tratamientos eficaces, la tuberculosis conserva un importante impacto en términos de mortalidad por diferentes razones.
Una de ellas es la capacidad de Mycobacterium tuberculosis para permanecer en el organismo en estado latente durante largos periodos. La bacteria puede quedar contenida dentro de granulomas y reactivarse posteriormente cuando las defensas del organismo disminuyen. Algunos especialistas han utilizado la expresión "cofre de Chernobyl" para describir esta capacidad de permanecer contenida y potencialmente reactivarse.
Otro desafío es la resistencia a los medicamentos. Cuando los tratamientos se utilizan de manera incorrecta o se interrumpen antes de tiempo, aumenta el riesgo de que aparezcan cepas resistentes. Estas infecciones pueden requerir tratamientos más prolongados, complejos y costosos, además de incrementar la posibilidad de efectos adversos y transmisión.
El estigma asociado con la tuberculosis también puede retrasar la atención médica. Algunas personas evitan acudir a los servicios de salud por temor a ser discriminadas, lo que puede favorecer que el diagnóstico se realice cuando la enfermedad ya está avanzada.
A estos problemas se añade la insuficiencia de recursos destinados al control de la enfermedad y a la investigación de nuevos medicamentos y vacunas, lo que representa una barrera adicional para acelerar los avances contra la tuberculosis.
¿Qué tan efectiva es la vacuna contra la tuberculosis?
La principal vacuna disponible actualmente contra la tuberculosis es la BCG (Bacilo de Calmette y Guérin), desarrollada hace más de un siglo.
Su principal beneficio consiste en reducir el riesgo de que los niños pequeños desarrollen formas graves de tuberculosis, como la tuberculosis miliar o la meningitis tuberculosa. Sin embargo, su capacidad para prevenir la tuberculosis pulmonar en adolescentes y adultos es más limitada.
Esto es relevante porque los adultos con tuberculosis pulmonar pueden representar una fuente importante de transmisión de la bacteria.
La investigación científica continúa buscando vacunas capaces de proporcionar una protección más amplia y duradera. Actualmente existen 18 vacunas contra la tuberculosis en desarrollo clínico, aunque ninguna ha recibido aprobación para sustituir a la BCG como vacuna de uso generalizado.
El desarrollo de una vacuna más eficaz constituye uno de los principales retos para lograr un mayor control mundial de la tuberculosis.
¿Cuál es la situación de la tuberculosis en México durante 2026?
En México, la tuberculosis continúa siendo una enfermedad relevante para la salud pública.
Durante 2023 se registraron oficialmente 28,076 casos, aunque las estimaciones de la OMS apuntan a que el número real podría ser superior a 38,000 casos, debido al subregistro y a las personas que no llegan a ser diagnosticadas.
Para 2026, los reportes epidemiológicos han documentado un aumento de los casos de tuberculosis respiratoria, con 4,678 casos acumulados hasta el 28 de marzo.
La incidencia nacional se encuentra alrededor de los 29 casos por cada 100,000 habitantes, aunque existen zonas con una mayor concentración de casos.
Las condiciones de pobreza, hacinamiento y desnutrición, así como enfermedades como el VIH, pueden aumentar el riesgo de desarrollar tuberculosis y dificultar el acceso oportuno a los servicios médicos.
¿Qué factores dificultan eliminar la tuberculosis?
Existen diversos obstáculos que complican el control y eventual erradicación de la enfermedad:
Diagnóstico insuficiente: una parte de los pacientes no es identificada oportunamente, lo que facilita que continúe la transmisión.
Abandono del tratamiento: suspender los medicamentos antes de completar el esquema puede favorecer recaídas y resistencia bacteriana.
Tuberculosis resistente a fármacos: algunas cepas requieren tratamientos más prolongados y complejos.
Estigma social: el temor a la discriminación puede hacer que los pacientes retrasen la búsqueda de atención.
Financiamiento insuficiente: los recursos destinados a investigación y programas de control continúan siendo limitados; en 2023 se alcanzó únicamente el 24% de la meta mundial de financiamiento.
Consecuencias de la pandemia: la COVID-19 provocó interrupciones en servicios esenciales para la detección y atención de pacientes con tuberculosis, generando retrocesos en su control.
¿Qué medidas se están tomando para combatirla?
La OMS y la OPS han reforzado las estrategias dirigidas a mejorar la detección temprana, garantizar que los pacientes completen sus tratamientos y acelerar el desarrollo de nuevas vacunas y herramientas terapéuticas.
En México, la Secretaría de Salud mantiene programas de detección y tratamiento gratuito. Sin embargo, persisten dificultades para garantizar una atención oportuna, especialmente entre comunidades rurales, marginadas y poblaciones con mayores barreras de acceso al sistema sanitario.
El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha cuestionado que la tuberculosis continúe provocando más de un millón de muertes cada año pese a que puede prevenirse y tratarse.
La estrategia internacional plantea reducir considerablemente la incidencia y mortalidad por tuberculosis hacia 2030, un objetivo que requiere mayores inversiones, nuevas herramientas médicas y el fortalecimiento de los programas de salud pública.
¿Por qué la tuberculosis sigue siendo un problema para México y el mundo?
La tuberculosis representa mucho más que una enfermedad infecciosa. Su persistencia también refleja las desigualdades sociales y las dificultades para acceder a servicios de salud.
La existencia de tratamientos eficaces no garantiza por sí sola que todos los pacientes puedan recibir un diagnóstico oportuno, completar los medicamentos o acceder a seguimiento médico.
Además, la aparición de cepas resistentes representa una amenaza para los avances obtenidos durante las últimas décadas.
Para la población mexicana, reconocer los principales síntomas puede facilitar la búsqueda temprana de atención. Entre ellos se encuentran:
Tos persistente.
Fiebre.
Sudoración nocturna.
Pérdida de peso.
Cansancio.
En algunos casos, tos con sangre.
Ante la sospecha de tuberculosis, es importante acudir a un servicio de salud para realizar las pruebas correspondientes. El diagnóstico y tratamiento oportunos pueden salvar vidas y disminuir la transmisión de la bacteria.
Preguntas frecuentes sobre la tuberculosis
¿La tuberculosis tiene cura?
Sí. La tuberculosis puede curarse cuando se recibe el tratamiento adecuado y se completa correctamente. Los esquemas terapéuticos suelen extenderse durante varios meses, generalmente alrededor de 6 a 9 meses, dependiendo de las características del paciente y del tipo de tuberculosis.
No completar el tratamiento puede aumentar el riesgo de recaída y favorecer la aparición de resistencia a los medicamentos.
¿Quiénes tienen mayor riesgo de desarrollar tuberculosis?
El riesgo aumenta en personas con el sistema inmunitario debilitado, entre ellas quienes viven con VIH, desnutrición o diabetes.
También tienen mayor riesgo las personas que viven en condiciones de hacinamiento, quienes se encuentran en situaciones de pobreza y aquellas que han tenido contacto cercano con una persona que padece tuberculosis activa.
¿La vacuna BCG protege a los adultos?
La BCG ofrece principalmente protección durante la infancia frente a las formas más graves de tuberculosis. Su protección contra la tuberculosis pulmonar en adolescentes y adultos es más limitada.
Por esta razón, continúa la investigación para desarrollar vacunas capaces de ofrecer una protección más amplia en diferentes grupos de edad.
¿Qué hacer si existe sospecha de tuberculosis?
Lo recomendable es acudir lo antes posible a un centro de salud para realizar las pruebas diagnósticas correspondientes.
En México, el tratamiento contra la tuberculosis está disponible de manera gratuita dentro de los servicios públicos de salud.
¿Qué se necesita para erradicar la tuberculosis?
Controlar y eventualmente erradicar la tuberculosis requiere mucho más que disponer de antibióticos. Es necesario ampliar el diagnóstico oportuno, garantizar el acceso y seguimiento del tratamiento, reducir el estigma, combatir los factores sociales que favorecen la enfermedad e incrementar la inversión en investigación.
También resulta fundamental desarrollar nuevas vacunas y tratamientos que permitan enfrentar las formas resistentes de la bacteria.
La tuberculosis continúa siendo una enfermedad prevenible y curable, pero mientras existan personas sin diagnóstico, pacientes que no puedan completar su tratamiento y poblaciones que enfrenten barreras para acceder a los servicios de salud, seguirá representando un importante desafío sanitario a nivel mundial.
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