— Agencias 19/09/2026
El síndrome alfa-gal podría complicar algunas transfusiones en pacientes con sangre tipo O
Una alergia a la carne provocada por la picadura de ciertas garrapatas podría representar un riesgo adicional durante las transfusiones de sangre. Un nuevo estudio sugiere que las personas con síndrome alfa-gal (AGS) y grupo sanguíneo O podrían presentar reacciones alérgicas al recibir determinados productos sanguíneos provenientes de donantes con sangre tipo B o AB.
La investigación, publicada en JAMA Internal Medicine, encontró que estas reacciones fueron casi cuatro veces más frecuentes en regiones de Estados Unidos donde el síndrome alfa-gal es más común.
¿Qué es el síndrome alfa-gal?
El síndrome alfa-gal es una alergia que puede desarrollarse después de la picadura de la garrapata Lone Star. La picadura puede sensibilizar al sistema inmunitario contra una molécula de azúcar denominada galactosa-alfa-1,3-galactosa (alfa-gal).
Esta molécula está presente en algunos mamíferos, por lo que las personas sensibilizadas pueden presentar reacciones después de consumir productos como carne de res, cerdo o cordero.
Las manifestaciones pueden variar desde urticaria, hinchazón, náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea, hasta una anafilaxia potencialmente mortal.
¿Por qué podría afectar una transfusión?
El problema radica en que la estructura molecular del alfa-gal es similar a la de ciertos antígenos presentes en las células sanguíneas y las plaquetas del grupo B.
Por esta razón, los investigadores plantearon que una persona con síndrome alfa-gal y sangre tipo O podría reaccionar al recibir plaquetas o plasma de un donante B o AB, aunque normalmente el grupo O se considera el receptor universal para los glóbulos rojos.
Para estudiar esta posibilidad, analizaron aproximadamente 559,000 transfusiones de plaquetas y plasma realizadas en 40 centros de cinco países, centrándose en pacientes con sangre tipo O que recibieron productos provenientes de donantes B o AB.
Las reacciones fueron más frecuentes en regiones con alta prevalencia de alfa-gal
En nueve regiones estadounidenses donde el síndrome alfa-gal es frecuente, las reacciones alérgicas después de recibir productos B o AB fueron 3.9 veces más comunes que las observadas con productos provenientes de donantes tipo O.
En contraste, el mismo aumento de riesgo no se observó en 15 localidades estadounidenses donde el síndrome alfa-gal es poco frecuente.
La mayoría de las zonas con alta prevalencia se encontraban en el sureste y la costa atlántica de Estados Unidos, mientras que las regiones con baja prevalencia se concentraban principalmente en el Medio Oeste superior y el oeste del país.
La sangre tipo B mostró la asociación más marcada
El riesgo fue particularmente llamativo con las unidades provenientes de donantes tipo B.
En las regiones donde el síndrome alfa-gal era común, los pacientes tipo O presentaron aproximadamente un riesgo nueve veces mayor de sufrir reacciones alérgicas moderadas o graves al recibir productos B.
Estos hallazgos sugieren que la compatibilidad transfusional tradicional podría no ser suficiente para identificar todos los riesgos en pacientes sensibilizados al alfa-gal.
¿Podrían cambiar las prácticas transfusionales?
El investigador principal, Richard Kaufman, profesor de patología y medicina de laboratorio en Dartmouth College, señaló que los resultados podrían modificar las estrategias de transfusión, especialmente en las regiones estadounidenses donde el síndrome alfa-gal es frecuente.
De hecho, el Dartmouth Health Medical Center ya decidió evitar la administración de plaquetas tipo B o AB a pacientes con grupo O como medida preventiva.
Los investigadores consideran que otros hospitales ubicados en zonas con alta presencia de garrapatas podrían adoptar medidas similares mientras se obtiene más evidencia.
Una enfermedad que continúa planteando nuevos desafíos
Nancy Dunbar, profesora de medicina, patología y medicina de laboratorio en Dartmouth, destacó que la expansión de las poblaciones de garrapatas está haciendo que algunas enfermedades transmitidas por estos animales cobren mayor relevancia.
El síndrome alfa-gal resulta particularmente complejo porque puede provocar una alergia que una persona no tenía previamente y que puede manifestarse de maneras poco habituales.
Los autores plantean que, en pacientes con síndrome alfa-gal y grupo sanguíneo O que requieren transfusión de plaquetas o plasma, evitar productos B y AB podría constituir una medida preventiva, especialmente en regiones donde la enfermedad es frecuente.
En este contexto, los resultados abren una nueva consideración para la medicina transfusional: el historial de exposición a garrapatas y la presencia del síndrome alfa-gal podrían convertirse en factores relevantes al seleccionar determinados productos sanguíneos para pacientes de grupo O.
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