Síntomas que pueden aparecer en las últimas horas de vida

— Agencias 17/09/2026

Durante las últimas horas o días de vida, el organismo experimenta una serie de cambios progresivos a medida que sus funciones comienzan a disminuir. Para familiares y cuidadores, algunos de estos cambios pueden resultar difíciles de interpretar, especialmente cuando no conocen cómo suele desarrollarse el proceso natural de morir.

Entre las manifestaciones descritas en cuidados paliativos se encuentran mayor somnolencia, disminución del apetito y de la ingesta de líquidos, cambios en la respiración, modificaciones de la circulación y alteraciones de la conciencia.

Es importante aclarar que ninguno de estos signos permite determinar por sí solo que una persona morirá exactamente en las siguientes 24 horas. El proceso es diferente para cada individuo y algunos cambios pueden aparecer horas o incluso días antes del fallecimiento.

1. Duerme cada vez más y responde menos

Uno de los cambios más habituales es el incremento progresivo de la somnolencia.

La persona puede permanecer dormida durante gran parte del tiempo, tener dificultad para mantenerse despierta y responder cada vez menos a quienes la rodean. Conforme avanza el proceso, puede alternar entre periodos de conciencia y sueño profundo hasta llegar a permanecer inconsciente.

Aunque parezca que ya no percibe lo que ocurre a su alrededor, en algunos casos puede conservar cierta capacidad para escuchar o percibir el contacto físico. Por ello, hablarle con tranquilidad y mantener un contacto afectuoso puede seguir siendo significativo.

2. Disminuye el interés por comer y beber

A medida que el organismo se aproxima al final de la vida, sus necesidades energéticas disminuyen y también puede reducirse considerablemente el deseo de comer o beber.

Durante las últimas horas, algunas personas dejan de consumir alimentos y líquidos por completo, mientras que otras todavía pueden aceptar pequeñas cantidades.

No se recomienda forzar a comer o beber a una persona que ya no puede hacerlo de manera segura, debido al riesgo de atragantamiento o aspiración. El equipo de cuidados paliativos puede indicar medidas sencillas para mantener húmeda la boca y aliviar la sensación de sequedad o incomodidad.

3. La respiración se vuelve irregular

Los patrones respiratorios pueden cambiar notablemente durante esta etapa.

La respiración puede hacerse más superficial, lenta o irregular, con pausas de duración variable entre una respiración y otra. En determinados casos puede alternar periodos de respiración más profunda o rápida con pausas, un patrón conocido como respiración de Cheyne-Stokes cuando reúne sus características típicas.

También puede aparecer una respiración ruidosa debido a la acumulación de secreciones en la garganta y las vías respiratorias. Esto ocurre porque la persona puede perder la capacidad de toser o deglutir eficazmente.

Aunque el sonido pueda resultar angustiante para los familiares, no necesariamente significa que la persona esté sufriendo o experimentando sensación de asfixia.

4. Las manos y los pies se enfrían

Conforme disminuye la actividad del organismo y se modifican los mecanismos de circulación, las extremidades pueden comenzar a sentirse frías.

Las manos, pies, brazos y piernas pueden enfriarse progresivamente. Este fenómeno forma parte de los cambios circulatorios que pueden presentarse durante las últimas horas o días de vida.

5. La piel puede presentar manchas o cambios de color

También pueden aparecer modificaciones en la apariencia de la piel.

En particular, las extremidades pueden desarrollar un aspecto moteado o irregular, con zonas de diferente coloración. En algunas personas puede observarse además una tonalidad azulada en determinadas áreas.

Estos cambios se relacionan con las alteraciones de la circulación que ocurren cuando el organismo comienza a disminuir progresivamente sus funciones.

No todas las personas presentan estas manifestaciones y su aparición puede variar considerablemente.

6. Puede aparecer confusión o agitación

Durante las últimas horas o días algunas personas pueden desarrollar delirium, que puede manifestarse como confusión, desorientación, inquietud o dificultad para reconocer a familiares y cuidadores.

En ocasiones también pueden aparecer alucinaciones o cambios importantes en el comportamiento.

Sin embargo, estos síntomas no deben atribuirse automáticamente al proceso de morir. El equipo médico debe valorar posibles causas tratables, como dolor, infecciones, alteraciones metabólicas, efectos de medicamentos u otras condiciones.

7. Pierde capacidad para hablar y moverse

A medida que disminuyen la energía y el nivel de conciencia, la persona puede participar cada vez menos en las conversaciones y presentar una pérdida progresiva de la movilidad.

Puede pasar la mayor parte del tiempo en cama y necesitar ayuda para cambiar de posición. También pueden aparecer dificultades para tragar alimentos, líquidos o medicamentos.

Estos cambios forman parte del deterioro físico que puede presentarse durante los últimos días y horas de vida, aunque la velocidad con la que aparecen es muy variable.

Lo más importante para familiares y cuidadores

Estos cambios pueden ser difíciles de presenciar, pero muchos forman parte del proceso natural de morir. Su presencia no significa necesariamente que la persona esté sufriendo ni permite establecer con precisión cuánto tiempo le queda de vida.

El equipo de cuidados paliativos puede ayudar a controlar síntomas como dolor, dificultad respiratoria, ansiedad, agitación o sequedad de la boca, además de orientar a la familia sobre qué esperar y cómo acompañar al paciente.

Ante un cambio repentino o un síntoma que genere preocupación, especialmente si la persona no se encuentra bajo cuidados paliativos, es importante solicitar valoración médica.

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